viernes, 1 de marzo de 2013

MPET Cap19


Aquí les dejo el capitulo diecinueve, que espero les guste.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
.
MI PERDICIÓN ERES TÚ
By Tsukisaku
.
LOCURA EN NOCHE BUENA
.
Jugueteé con mis manos durante un rato y solté un gran suspiro. Fijé la vista en la ventanilla del coche al tiempo en que comenzaba a morderme las uñas de la mano izquierda. Decir que estaba nerviosa era poco, era mucho más que eso, estaba estresada y atemorizada. Los últimos días había sido así, gracias a eso estaba por quedarme sin uñas. Desde que Sasuke soltó el pequeño detalle de que pasaríamos la navidad con su familia, no había logrado calmar la histeria en la que me encontraba. Pronto los padres de Sai descubrirían que ahora soy novia de otro de sus hijos, ¿Y cómo responderemos a eso?, ¿Cómo lo justificaremos?, sólo diré: “¿ah si, es que su hijo es mi danna, así que pasamos tiempo juntos y nos enamoramos?”
¡Estoy perdiendo el juicio!
Involuntariamente comencé a mover una de mis piernas también, realmente necesitaba olvidarme de todo por un rato. Masajeé mi cuello con ambas manos y me quejé por lo bajo, tenía los músculos tan tensos que ni una buena sesión de masaje ayudaría. Depende de quien te dé el masaje… comentó mi molesta voz y gemí. Ese era otro de los problemas que me tenía así, ¡la falta de sexo!, ¡me he vuelto una ninfómana de lo peor!, lloriqueé ante tal pensamiento y odié a Sasuke por volverme así. Antes solía ser una persona que se concentraba en los estudios y que se divertía de forma sana, no le interesaba mucho si no tenía intimidad, le importaba más el romance y esas cosas… pero ahora, pareciera que no puedo estar sin… ¡agh! Todo el tiempo mi mente me traicionaba con pensamientos nada puros. Siempre estaba deseando sentir los labios de mi novio, o sus manos o su… ¡Ya basta Sakura!

—Agh —dejé mi cuello y me removí sobre el asiento.
—¿Quieres parar? —gruñó Sasuke desde el lugar del conductor—, ¡me estás sacando de quicio!
—¡Lo siento! —bufé mirándolo de soslayo—, pero tienes una novia histérica y justo ahora, estoy demasiado nerviosa como para estarme quieta.
—No seas dramática y relájate, todo irá bien —me dijo secamente—. Y para de moverte de una vez, que no eres la única con un humor bipolar y terminaré amarrándote, para ver si así te estás quieta.
Me lanzó una mirada fría y lo fulminé con la mirada. Giré el rostro y volví a fijar la vista en el paisaje, y dos segundos después, me crucé de brazos.
No tenía ganas de discutir, era lo último que nos faltaba por hacer. Justo como habíamos acordado, evitamos vernos durante los pasados siete días, para cumplir con el acuerdo de cero sexo y prevenir la catástrofe que seguro hubiésemos ocasionado si permanecíamos juntos. Ese era mi único consuelo, que él la pasaba tan mal como yo. Bueno, eso y que me amaba. Una sonrisa se extendió por mis labios y me sentí mejor. Él había prometido que después de que pasara la tormenta en su casa, pasaríamos tiempo juntos y eso me emocionaba, lo tomaba como “la meta a conseguir”, así que eso lograba calmarme a momentos. Como dije, estaba en estado bipolar-histérico.
Encendí la radio y busqué sintonizar una canción decente. La música seguro que me relajaría. En cuanto encontré una donde comenzaba una de mis favoritas, subí un poco el volumen y recosté mi cabeza sobre el asiento. Llevábamos casi dos horas de camino en el coche de Sasuke y según lo que él decía, faltaban otros treinta minutos más. Su familia solía pasar éstas fechas en una casa fuera de la ciudad, así que tendríamos bastante contacto con la naturaleza y eso me agradaba.
Comencé a cantar en voz baja y me fui relajando poco a poco, claro que el hermoso paisaje nevado que pasábamos, ayudaba bastante, era ideal para la navidad.
—En diez minutos llegamos —anunció Sasuke y mi corazón dio un vuelco. Todo mi cuerpo se tensó y las manos comenzaron a sudarme, la hora de la verdad se acercaba y mis nervios ya se habían crispado nuevamente.
¡Ánimo, todo irá bien Sakura!, mente positiva.
Intenté que mi cerebro dejara de pensar, pero era como misión imposible. ¿Aún podía salir huyendo?
El coche giró a la derecha y se adentró en lo que parecía un camino, estaba todo flanqueado por árboles cubiertos por nieve y daban la apariencia de ser soldados que cuidaban el trayecto. A lo lejos se divisó una gran casa y abrí la boca.
—No mencionaste que tu casa fuese tan…
—¿Grande? —completó. Grande era quedarse corto, ya podía vislumbrarla toda llena de lujos por dentro. Una cuando escucha el término “casa de vacaciones” se imagina que será una cabaña pequeña, tierna y acogedora. No una mansión al estilo “no tengo nada más en que gastar mi dinero”, era casi tan grande como su casa usual, me atrevería a decir que eran casi iguales.
Giró a la derecha y se estacionó a un costado de otro auto color negro. Ambos bajamos y acomodé mi bufanda alrededor de mi cuello, tomé una gran bocanada de aire fresco y tragué saliva. Era la hora. Sasuke rodeó el auto y me tomó de la mano para obligarme a caminar, lo seguí sin muchas ganas a la entrada principal y allí, justo allí nos recibió su madre. Mikoto según recordaba.
—¡Mi pequeño Sasuke! —gritó contenta antes de lanzarse a abrazarlo, solté la mano de su hijo y dejé que tuviesen su momento familiar feliz.
—Mamá, no me agobies, no soy un niño pequeño —bufó después de soltarse de su madre.
—Eres mi hijo y te callas —le dijo y ahogué una risita. Se giró y clavó sus oscuros ojos en mí—. ¿Eres Sakura, cierto? —preguntó y asentí. Esbocé un intento de sonrisa y estiré mi mano para saludarla, ella me saludó algo dudosa—. Es raro que llegues con Sasuke… ¿dónde está Sai?
Supongo que mi rostro palideció, así que estrujé mi mente para buscar alguna respuesta coherente, pero nada venía a mí.
—Entremos —intervino Sasuke seriamente, empujando a su madre al interior y a mí después que a ella. Le lancé una mirada cargada de nervios y esperé a que él dijese algo.
En cuanto se cerró la puerta de la entrada, la familia apareció cerca de la escalera, parecía que se era uno de esos momentos incómodos, que se vuelven insoportables, porque toda la familia aparece con el único propósito de mirarte fijamente.
Mordí mi labio con fuerza y forcé otra sonrisa.
—Vaya, llegó mi hermano pequeño —comentó Itachi con sorna. A un costado de él se encontraba su novia –cuyo nombre no recuerdo–, su tío Kakashi –creo recordar– y su padre: Fugaku.
—Hmph —bufó Sasuke—, aprovechando que la mayoría está aquí, debo decirles algo.
Mi corazón emprendió el maratón y lo miré con terror absoluto, no soltaría la bomba ahora ¿o si?
—Sakura y yo somos novios.
El aire abandonó mis pulmones y tragué saliva, rápidamente todos los pares de ojos se posaron en mí, para después pasar a él. Vagamente sentí como entrelazaba su mano con la mía y abrí la boca para lograr mantenerme consiente.
Itachi parecía divertido, igual que Kakashi. Mikoto y Fugaku eran otra historia, parecían… a punto de gritar. Sabía lo que pensaban, que yo estaba siendo el nuevo objeto de la discordia entre los hermanos y que –probablemente– sólo traería problemas a su entorno familiar.
—No es lo que creen —dije y me aclaré la voz—, yo no… Sasuke no… —tomé una gran bocanada de aire y me obligué a continuar—. Sai terminó conmigo hace mucho, pero por motivos diferentes, y yo…
—De todas las mujeres en el mundo, ¿tenía que ser ella? —le preguntó Fugaku fríamente a su hijo, la mirada que le mandó era inquebrantable.
—No es por venganza si es lo que piensas —contestó seriamente.
—¡Dios! —exclamó Mikoto, y miró a su hijo como si lo acabase de encontrar, parecía maravillada, cosa que me confundió completamente—. Hijo mío, estás enamorado…
Su afirmación pareció un murmullo pero todos logramos escucharla.
—La verdad, se veía venir —comentó Itachi aún con diversión y restándole importancia.
—¿Qué Sasuke está… qué? —Fugaku parecía no creérselo.
—Déjalo ya Fugaku, no permitiré que…
Su oración se vio interrumpida por el ruido de la puerta principal, nos giramos y volví a tragar saliva, acababa de llegar quien faltaba.
—¡Vaya!, Sasuke reunió a la familia para presumirles a su trofeo —bufó y fruncí el ceño. Se acercó a nosotros y se puso cerca de mí.
—Sai, no —negué con la cabeza.
—Sakura no puedo creer que no te des cuenta que te está usando.
—Cierra la boca —gruñó Sasuke y sentí como todos se ponían alerta ante la inminente discusión que se venía.
—¡Basta! —gritó Fugaku—. No quiero discusiones, ni peleas ¿comprenden?
—No las habrá señor, no se preocupe —contesté—, Sai, quiero hablar contigo asolas.
Lo tomé del brazo y lo arrastré fuera de la casa, era el momento de poner las cosas claras con él, antes de que su testarudez causara una guerra mundial en navidad. Nadie tuvo oportunidad de agregar nada, ni mi novio, quien seguramente estaría hecho una furia.
Una vez que estuvimos fuera de la casa, metí las manos en los bolcillos de mi abrigo y me tomé un momento para tranquilizarme. Sai clavó sus ojos oscuros en mí y esperó a que dijese algo.
—Mira —comencé lo más calmada que pude—; se que piensas que soy estúpida por aceptar estar con él, pero aunque te duela en el alma, lo amo… y me ama, lo sé, ya lo comprobé —él intentó hablar pero lo callé al instante—. No me interrumpas —le advertí—. Ahora, sé que ustedes tienen ese pelito absurdo desde hace años, pero eso no tiene que ver conmigo y para ser sincera, es algo que ya deberían superar. Ok, comprendo que tienen asuntos sin resolver, pero es mejor hablarlos que discutir cada que se ven y hacer sentir mal a su familia por eso también, no es justo. No se lo merecen y yo tampoco, así que ya deja los reclamos, porque te recuerdo que el que me estuvo siendo infiel, fuiste tú. Lo de Sasuke es entre él y yo, no tiene nada que ver contigo, ¿comprendes?
—Bien, no volveré a hacer un comentario al respecto —bufó medio molesto—. Ya sé que es tu vida y que ya no tienes nada que ver conmigo, pero si me importas como amiga y no quiero verte sufrir —fruncí el ceño y sonrió levemente—. ¡Está bien!, no habrá más problemas… haré como que me creo que él te quiere y ya.
—Gracias.
Una ventisca golpeó nuestros rostros y un escalofrío me recorrió.
—No importa…
—Algo más —añadí antes de dar por terminada la conversación—. Me gustaría que intentaras hacer las pases con…
—De ninguna manera.
—¿Por qué no? —pregunté—, ¿sabes lo mucho que le gustaría eso a tu madre como regalo de navidad?
—¿Estás loca? —cuestionó seriamente—, ¿tu quieres que yo vaya con mi hermano y le pida disculpas, para que su ego se infle y se sienta el dios del mundo?
—No —contesté cansinamente—. Me gustaría que hicieran una tregua, que aceptaran llevarse mejor, es todo. Y te lo pido a ti, porque eres más accesible y comprensible que el cabezota de Sasuke. Por favor.
—Lo pensaré —y por el tono que usó, supe que la conversación había terminado.
Cuando regresamos al interior de la casa, la familia seguía allí intacta, como si los hubiésemos dejado congelados con nuestra salida, lo cual me puso nerviosa. Sasuke me miraba inquisitivamente y le sonreí, para después entrelazar su mano con la mía.
—Como veo que esperan un comentario más —comenzó Sai viendo a sus padres—, les diré que todo está bien, no habrá más discusiones. No me afecta en lo más mínimo si Sakura es novia de… mi hermano, yo solo la quiero como amiga y como ya me dejó claro que debo confiar, no discutiré más su elección. ¿Felices?
Mikoto lo abrazó y Fugaku pareció respirar más tranquilo.
Todos comenzaron a dispersarse y Sasuke me jaló escaleras arriba, algo me decía que aún había un interrogatorio al que debía someterme, sólo esperaba hacer entender al cabezota de mi novio.
—o—
Luego de una larga charla con Sasuke, logré que accediera a llevar las cosas tranquilas con Sai, por el bien de su familia. Parecía tranquilo y en paz, lo que era bueno para mí, ya que eso también me quitaba un gran peso de encima.
Unas horas mas tarde, todos nos alistamos para la cena familiar, así que me puse un vestido negro no muy corto, tipo strapless y mi abrigo. Cuando estuve lista, Sasuke pasó a mi habitación –que era la de al lado– y me besó un buen rato, antes de que nos decidiéramos a bajar. Estaba segura de que esa noche sería maravillosa y liberadora…
En la planta baja ya se encontraban más personas que no conocía y otras que si recordaba de la fiesta anterior. Una vez que nos divisó aquella pelirroja que me gritó en aquel desayuno, se acercó sonriente y arqueé una ceja.
—Sasuke —comenzó—, veo que estás bien acompañado.
Su tono de burla me sorprendió.
—Oficialmente, te presento a mi novia —le dijo, ella estrechó mi mano.
—Soy Tayuya, la mejor amiga del idiota aquí presente —explicó y sonreí.
Parecía que se llevaban muy bien y eso me daba gusto, eso me decía que Sasuke si sabía tener relaciones largas con otras personas que no fuesen él mismo. Era lindo a su modo y me encantaba. Ellos se enfrascaron en una divertida discusión a la que no presté mucha atención, ya que estaba maravillada con los adornos de la casa, toda estaba exquisitamente hermosa.
Cuando llegó el momento de la cena, fue igualmente de exquisito, pero de la forma literal. Mikoto era una gran cocinera y todos sus invitados parecían completamente complacidos. Todo transcurrió de manera agradable a la manera Uchiha y eso me encantó. Suspiré de felicidad varias veces, se podía decir que cada vez, llevaba una vida mucho menos estresante. No tenía que preocuparme de incumplir una estúpida regla, o de ocultar mis sentimientos, por miedo al que dirán, era perfecto.
Un par de horas más tarde, la mayoría de la familia se retiró y solo quedaron: Fugaku, Mikoto, Itachi, Kin y su hermana Tayuya, además de Sai, Sasuke y yo. Nos encontrábamos en la sala, conversando de cualquier cosa. La media noche se acercaba, así que la familia decidió repartir unos cuantos regalos. Cuando llegó el turno de Sai, se puso de pie cerca del gran árbol y miró a sus padres.
—Mi regalo para ustedes es algo que también será para mí, pero creo que los pondrá felices a todos —comenzó, pasó su mirada a Sasuke, quien ni siquiera le prestaba mucha atención, así que le di un codazo sutilmente, lo que logró que le devolviera la mirada a su hermano—. Sasuke —murmuró Sai—, se que hay muchas cosas que debemos aclarar, que ambos tenemos distintos fantasmas que nos persiguen, pero… me gustaría que hiciéramos una tregua real, que pudiéramos intentar hablar y llevar una relación más…  de hermanos. Por nuestra salud mental y la de nuestros padres… ¿Qué dices?
Mis ojos se abrieron desmesuradamente y se llenaron de lágrimas. Estaba segura de que si Sasuke no accedía, lo abofetearía.

—o—o—o—

La expresión en mi rostro debió congelarse. ¿Era real lo que acababa de escuchar?, ¿Realmente él me estaba pidiendo que lleváramos una relación más de…hermanos?, ¿o había algún truco?
A lo largo de mi vida, aprendí que uno no se debe fiar de la cara engañosa de Sai y mucho menos cuando hace cosas así, tan publicas y… “de buen corazón”, sobre todo si son palabras que dice frente a mis padres. Ahora, si yo no accedía, claramente quedaría como el malo y el cabezota. ¿A caso nadie se da cuenta de que es solo un truco?
O quizá no lo sea… una parte de mí replicó esas palabras en mi cerebro, pero no sabía si fiarme.
¿Realmente podría llevar una mejor relación con él?, ¿después de todo lo sucedido?
—Sasuke —Sakura masculló y me dio otro codazo, la fulminé con la mirada y me di cuenta que todos esperaban una respuesta.
—Bien —murmuré no muy seguro. Miré de soslayo a mis padres y parecían felices, aunque también ligeramente sorprendidos. Itachi arqueó una ceja en mi dirección y me dio a entender que no me creía, pero que me seguiría la corriente. Entre nosotros era fácil comprendernos y comunicarnos, tanto como cubrirnos las espaldas, era un lazo genuino de hermanos… mientras que con Sai…
Solté un pequeño suspiro.
—Esperemos que sea llevadero —se acercó y estiró su mano para estrecharla conmigo, cosa que hice. Sólo le seguía el juego por mis padres, y Sakura, pero esa relación necesitaba mucho más que simples palabras sin sentido, como para salvarla y él debía saber eso.
Del otro lado de la habitación, Tayuya sonrió de lado y negó con la cabeza levemente. Ella también se había dado cuenta, bien. Por actos simples como ese, era mi mejor amiga.
Sakura me tomó del brazo y me arrastró hacia otro lado de la sala, me miró fijamente y suspiró antes de abrazarme.
—Casi te creo el buen acto, pero al menos lo intentaste —murmuró en mi oído—. Todo a su tiempo.
Se separó levemente y miró al techo, seguí su mirada y noté el muérdago finamente colgado. Sonreí. Era bueno que ella también hubiese aprendido a conocerme, eso me hacía sentir más dichoso.
Eliminó la distancia que nos separaba y rozó sus labios con los míos, mi corazón comenzó a latir rápidamente y rompí el contacto, era hora de ponerle solución al tema de la abstinencia. La tomé del brazo y la jalé fuera de la habitación, ambos murmuramos un “buenas noches”, para después tomar un abrigo y salir de la casa. Le dije que tomaríamos un paseo nocturno por los alrededores, a pesar de que estaba helando, no nevaba, así que eso lo tomaba a mi favor. La guié a la parte de atrás de la casa y le mostré el solárium que teníamos allí. Era una habitación que estaba construida con diferentes tipos de vitrales que impedían la vista a los al rededores, excepto por el cristal el techo, que dejaba admirar el cielo con toda tranquilidad, y que dentro, tenía un jacuzzi y algunos sofás de descanso. Encendí la calefacción y un par de lámparas que se hallaban en cada una de las esquinas.
—Es hermoso —murmuró Sakura fascinada, tomó asiento en uno de los sofás y miró al cielo.
Yo comencé a despojarme del traje que vestía, y lo dejé sobre otro sofá.
—¡Pero que haces! —casi gritó—, ¿estás loco?, te resfriarás.
—Aquí no —contesté al tiempo en que me metía al jacuzzi. Las burbujas calientes masajeaban mi cuerpo y comenzaron a relajarme—, ven.
—Ni loca.
—Sakura —murmuré mirándola fijamente. Observé como se estremeció y mordía su labio.
—Bien —comenzó a quitarse la ropa y solo de verla, mi cuerpo comenzó a responder, era increíble lo que ella ocasionaba en mí.
Pasé la lengua por mis labios, en cuanto el vestido cayó y noté que no llevaba sostén. Mi pene comenzó a ponerse duro, realmente duro y dolía. ¡La necesitaba!
Sakura se quitó sus bragas y sonrió. Cada paso que se acercaba a mí, la deseaba más y más, era increíble que mi cuerpo ya no pudiese vivir sin ella cerca, sin su roce, sin su calor. Se adentró al agua y se sentó a horcadas sobre mí.
—Joder —gimió. Mi erección había rozado su entrada y se sentía condenadamente delicioso.
Enredó sus manos en mi cabello y yo hice lo propio en su cintura, para dos segundos después, atrapar sus labios entre mis dientes. Me di el lujo de besarla como hace muchas semanas no hacía, succioné su lengua tan lentamente, que causó una deliciosa fricción entre nosotros. Podía sentir como jalaba mi cabello para pegarme más a ella y gemí. Moví mis manos sobre su trasero y la acomodé para penetrarla de golpe. Un gemido fuerte salió de su boca y mordió mi labio. Comencé a moverme lentamente y ella arqueó la espalda, en seguida atrapé en mi boca uno de sus senos y comencé a engullirlo. Hacía tanto que no los probaba, que me resultaban aún más deliciosos que antes. Enterré mis dientes en uno de sus pezones y Sakura soltó un pequeño grito.
—Sasuke —gimió antes de deslizar sus dedos por mi cabello con fuerza.
Podía sentir la sangre golpear cada parte de mi cuerpo con una potencia tan abrazadora que quemaba deliciosamente. Los latidos de mi corazón se sentían retumbar contra mis oídos y mi cuerpo pedía más, mucho más de ella.
Deslicé mi boca de un seno a otro y comencé a acelerar las estocadas, su interior se contraía de una manera tan exquisita, que estaba seguro que ella estaba por llegar. La mordí con fuerza, antes de jalarla y volver a atrapar sus labios entre los míos.
Era increíble el mar de sensaciones que ésta mujer me provocaba, estar con ella o estar sin ella era mi perdición, de tantas formas podía amarla y poseerla, que todas parecían la primera y la más intensa. Jamás me cansaré de todo lo que ella provoca en mí. Incluso aunque me haga sonar como el más cursi del mundo.
Enterré mis dedos en su cintura y la ayudé a acelerar los movimientos, estábamos por llegar y lo sabía, dejé que una de mis manos vagara por su cuerpo, así como deslicé mis labios de su boca a su cuello. Besé, lamí y mordí hasta que toda ella se contrajo apretándome de una manera excelsa y ambos explotamos con fuerza. Abrí la boca para dejar que el oxigeno llegara a mis pulmones y ella hizo lo mismo, nos quedamos así, quietos, escuchando las burbujas del agua y nuestras respiraciones. Levanté la mirada al cielo y sonreí, había comenzado a nevar.
—Te amo Sasuke —Sakura me besó más suavemente y mi cuerpo comenzó a reaccionar, aún me hallaba dentro de ella y podía sentir como cada fibra de mí vibraba.
—Sin duda… —le dije luego de romper el beso—, yo también te amo.
¡Que cursi! Me grité mentalmente. ¡Pero cierto!, me recordó otra parte de mí.
La mejor navidad, de la vida. Y el año nuevo, será mucho mejor.
Continuará…
¡Hola!
¿Qué les ha parecido?
Espero que el chap fuese de su agrado.

Ojalá me regalen un comentario y me hagan saber si les ha gustado el capi :)

Por cierto, subí un nuevo fic SasuSaku por si quieren pasar a leerlo, se llama:
“Tu voz, mi adicción”

Cuídense y nos estamos leyendo.
¡Sayo!
Tsukisaku
<--CAPITULO 18                    CAPITULO 20 -->

1 comentario: