viernes, 1 de marzo de 2013

MPET Cap20

Aquí les dejo el capitulo veinte, que espero les guste.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
.
MI PERDICIÓN ERES TÚ
By Tsukisaku
.
MI PERDICIÓN ERES TÚ
.

Observé por el gran ventanal y admiré las luces de la ciudad que se divisaban a lo lejos; los ojos de Sasuke se enfocaron en mí a través del cristal y un escalofrío me recorrió. Mordí mi labio y esquivé su mirada, podía sentir como un sonrojo inundaba mis mejillas, además de la ola de nerviosismo que estaba por ahogarme. La fila continuó avanzando y nos adentramos al avión, era de noche y vísperas de fin de año, así que nos encontrábamos viajando a Yokohama con mis padres, tal y como él lo había prometido; pero ese no era el problema, lo que me tenía con los sentidos de punta, era el recordar lo que habíamos hecho la última vez en un avión.
Tragué saliva y continué caminando, la azafata nos dio la bienvenida y asentí con la cabeza, no estaba de humor como para sonrisas forzadas. Sasuke me guió hasta el fondo del avión y mordí mi labio, ¿Es que acaso escogía los lugares más alejados a propósito?

—Éste es —me indicó al tiempo en que se hacia a un lado para dejarme pasar. El avión era de primer clase, así que menos gente había alrededor. Me estiré para ver y solo unas cuantas personas más se hallaban, pero todas al frente o a la mitad, atrás únicamente nosotros. Observé mi reloj y froté mis manos, eran cerca de las diez de la noche, llegaríamos pasadas las once… o eso suponía.
La azafata se acercó a nosotros para ofrecernos algo de beber e inmediatamente pedí un café. El frío estaba haciendo mella en mí, escuché que mi novio pedía un whisky, mientras yo enfocaba la vista en la ventanilla de mi lado derecho. Unos minutos después la mujer nos entregó nuestras bebidas y una pequeña manta para cobijarnos del frío. Comencé a darle pequeños sorbos al caliente líquido y dejé que la suave sensación me inundara.
—¿Segura que no podemos quedarnos en un hotel? —preguntó Sasuke como por cuarta vez y negué con la cabeza.
Llevaba cerca de media hora insistiendo en que nos quedáramos en un hotel, porque alegaba que no quería quedarse en casa de mis tíos, con Daisuke, mi primo. Yo le aseguré que probablemente ésta vez si se quedaría en el sofá y eso tampoco le agradó, según él deseaba pasar la noche conmigo.
—Mis padres se sentirían ofendidos, además, el sofá es muy cómodo —me burlé—. Y no pasarás frío, lo prometo.
Le di un nuevo sorbo a mi café, mientras él se terminaba su trago de golpe. Me pareció ver de reojo que sonreía maliciosamente y otro escalofrío me recorrió. La mujer pasó a recoger los vasos que teníamos –el mío medio vacío– y se fue, el avión despegaría dentro de unos minutos, así que comenzaron a dar las instrucciones apropiadas por el altavoz. Aseguré mi cinturón de seguridad, al igual que Sasuke el suyo y me coloqué la manta sobre mi cuerpo, recliné mi asiento y me envolví como un bebé. Cuando las instrucciones terminaron, el avión comenzó a avanzar. Volví a fijar la vista en la ventanilla y observé nuevamente las luces de la ciudad a lo lejos, un minuto más tarde, el aeroplano ya estaba elevado por los cielos y me retiré el cinturón de seguridad. Sasuke hizo lo propio y se colocó la manta sobre su cuerpo, me giré para verlo y él tenía sus ojos cerrados, lucía sumamente tierno y atractivo… endemoniadamente atractivo, diría yo.
La azafata se acercó nuevamente para ofrecer algo de cenar, pero negué con la cabeza, ella asintió y me informó que si necesitábamos algo, encendiera el pequeño botón sobre mi cabeza. Una vez que estuvimos solos nuevamente me deleité con el perfecto rostro de mi Uchiha, parecía tan inocente. Unos segundos más tarde las luces generales del interior se apagaron, así que quedamos casi a penumbras, supongo que muchas de las personas deseaban descansar un poco antes de llegar a su destino.
Mi cabeza comenzó a recordar lo sucedido en los últimos días y solté un pequeño suspiro. Los días en casa de Sasuke habían sido por demás… bipolares. Todo parecía ir tranquilo y en armonía, Sai hacia esfuerzos olímpicos por comportarse, al igual que Sasuke, salvo que él no dejaba de refunfuñar a ratos. Parecía que no se fiaba del comportamiento de su hermano, yo le repetí hasta el cansancio que conocía a Sai y que él jamás tramaría nada para perjudicar a su familia, pero él seguía sin creerme. Itachi lo único que hacia era burlarse en silencio de sus hermanos y todos los demás fingían no darse cuenta de la tensión que aún rondaba a ratos. El tiempo libre que tuvimos, lo dedicamos a pasear y a…
Un fuerte sonrojo golpeó mis mejillas y cerré los ojos. ¡No es momento de recordar esa clase de detalles Sakura!, me regañé. Un cosquilleo me estremeció y solté otro suspiro. Debía reconocer que habíamos pasado unos momentos de lo más excitantes, ahora ya podía añadir a mi lista de “lugares extremos para hacer el amor”… el bosque y la cocina. Debo admitir que aunque en un inicio me opuse, la excitación pudo más y mis prejuicios se fueron por la borda en el instante en el que Sasuke mordió mi cuello. Era una suerte que fuese más de media noche y nadie rondara el lugar a esa hora, o hubiese muerto de vergüenza.
Ahogué un bostezo y dejé que el sueño se apoderara de mí, le eché una última mirada al perfecto hombre a un lado de mí y parecía dormir, sonreí y me relajé para descansar un rato.
Un rato después, no sabría decir cuanto, en algún punto de la inconsciencia logré sentir como un par de brazos me envolvían con suavidad, el calor que despedía el cuerpo era tan placentero que me acurruqué un poco más y suspiré. Casi en seguida un par de manos se deslizaron por mi cuerpo provocándome un cosquilleo, mis ojos ansiaban abrirse, pero el sueño era demasiado así que lo dejé pasar. Una de esas manos se coló entre mi blusa hasta llegar a mi sujetador, lo subió ligeramente y pasó sus dedos por mi pezón; en ese mismo instante la otra mano ya se había abierto paso entre mis jeans y estaba tocando mi centro sin pudor alguno. Mis ojos se abrieron de golpe e intenté moverme, pero ese par de manos me lo impedían, parpadeé confundida y segundos después me di cuenta que seguíamos en el avión y todo continuaba en penumbras. De alguna forma Sasuke se había pasado a mi asiento y ya lo había reclinado casi en su totalidad, estábamos prácticamente acostados, o al menos él lo estaba ya que mi espalda descansaba sobre su pecho.
—¿Qué crees que haces? —cuestioné por lo bajo de la manera más acusadora que pude, ya que sus caricias estaban tornándose demasiado intensas.
—Prometiste que no pasaría frío —murmuró en mi oído derecho antes de morder el lóbulo de mi oreja. Llevé una de mis manos a mi boca y evité que el gemido que luchaba por salir, llegara a los oídos de alguien más.
¡Estaba loco!
Quería emitir una queja más pero uno de sus dedos se adentró en mí y mi mente quedó casi en blanco. ¡Éste hombre me desquiciaba! En ambos sentidos..
Sentí como su boca comenzaba a ocuparse de mi cuello, en tanto sus manos continuaban con su trabajo. Mis pezones estaban tan erectos que podrían rayar un cristal, de repente tenía la necesidad de sentir su lengua en ellos y ¡eso no era correcto!, ¡Estábamos en un avión joder!, ¿Y si alguien nos veía o escuchaba?. Mordí uno de mis dedos y jalé la manta que nos cobijaba medianamente para poder cubrirnos un poco más. Mi corazón latía frenéticamente en parte a las sensaciones que experimentaba y en parte por el terror que sentía de pensarme descubierta haciendo cosas indecentes. Los dientes de Sasuke se enterraron en mi hombro y dejé caer mi cabeza hacia atrás, se movió debajo de mí y un par de segundos después, pude sentir como su erección rozaba mi piel. Aferré mis dientes a la manta que apretaba con fuerza entre las manos y ahogué el gemido que escapó de mi boca. Sus manos dejaron lo que hacían y se deslizaron hasta llegar a mi cintura, con un solo movimiento me elevó levemente para después dejarme caer de lleno sobre su pene, el cual palpitaba en mi interior, oculté otro gran gemido y cerré los ojos.
Elevé la mano derecha por encima de mi cabeza y la enredé en su cabello, acercó más su cabeza y saboreó la piel de mi cuello de la manera más dulce que jamás sentí. Mordí mis labios con fuerza y llevé la mano que tenía libre hacia uno de los soportes del asiento, para poder ayudar con los movimientos. Él comenzó a penetrarme lentamente primero y conforme avanzaban las estocadas, aceleraba el paso, abrí los ojos otra vez y tragué saliva, fui dejando de ser consiente de que podíamos ser descubiertos, o de la gente que nos rodeaba, o de la penumbra de la noche en el exterior, lo único que deseaba era sentir a Sasuke en todo su esplendor. Su errática respiración chocaba contra mi oreja y eso hacia que más escalofríos me recorrieran.
¡Todo era increíble!
Aceleró sus movimientos y mordí mi lengua, estábamos por llegar y debía asegurarme de que ningún sonido delatador nos evidenciara. Él mordió mi hombro y explotó dentro llevándome con él en el proceso, cerré los ojos y dejé caer mi cuerpo sobre el suyo completamente. Abrí la boca para intentar recuperar la respiración que me faltaba y por primera vez, noté lo caliente que se encontraba mi piel. Acaricié sus manos –que aún reposaban en mi cintura– con las mías y entrelacé nuestros dedos. Esa era mi mejor manera de hacerle saber lo mucho que lo amaba y lo agradecida que estaba por todos los grandes momentos que nos hacía pasar.
Un par de minutos después me moví fuera de su cuerpo, él se deslizó de regreso a su asiento mientras acomodaba su pantalón y yo hacía lo propio con el mío, aún me pregunto ¿Cómo es que no sentí que lo desabotonaba y lo deslizaba hacia abajo?, me senté y me tapé por completo antes de que las luces se encendieran nuevamente. Pestañeé para acostumbrarme a la luz, miré por la ventanilla y nuevas luces se vislumbraban a lo lejos.
—Estuvimos cerca —lo regañé en tanto el capitán anunciaba que estábamos por llegar al aeropuerto de Yokohama. Uchiha se limitó a mirarme con cierto brillo y lo fulminé con la mirada.
La azafata anunció que era hora de colocarnos los cinturones de seguridad, así que lo hice, esperaba que no se acercara más o moriría de vergüenza. Estaba casi segura de que olíamos a sexo y ella lo sabría. Mi cara se puso roja de solo pensarlo.
Quince minutos después, caminábamos cada uno con una maleta por el gran pasillo del aeropuerto y aún podía sentir mi cara como un farolillo navideño.
—Me has vuelto una pervertida —me quejé por lo bajo.
—Siempre lo has sido —contestó sínicamente—, sólo que antes no tenías a la persona correcta a tu lado.
Rodé los ojos y evité mirar la cara de autosuficiencia que tendría.
Cuando llegamos fuera, un taxi nos esperaba, mientras el chofer guardaba nuestras maletas yo me dediqué a respirar profundamente para despejarme, el frío hacía milagros en estos momentos en mi cuerpo –aún caliente– debo añadir. Nos acomodamos en los asientos del pasajero, le di instrucciones al chofer y todo el trayecto lo dediqué a relajarme, mis padres me conocían demasiado como para captar si mis hormonas estaban teniendo una revolución.
Una vez que llegamos miré el reloj, un rato más y sería media noche, mi madre abrió la puerta antes de que termináramos de bajar del taxi y se abalanzó a saludarnos, mi padre la siguió de cerca y tomó mi equipaje en mano, en tanto Sasuke tomaba el suyo.
—Si me sigues apretando tanto, no podré respirar —me quejé con mi madre, quien me abrazaba de manera exagerada.
—¡Es que te he extrañado tanto Sakura! —contestó alegremente antes de soltarme y en caminarse a Sasuke para saludarlo casi tan efusivamente como a mí. Por algún motivo le emocionaba mucho que él fuese mi novio.
Saludé a mi padre y nos guió al interior de la casa, solté un gran suspiro al sentir el calor.
—Siento que lleguemos tan tarde —me disculpé ante la hora.
—No te preocupes hija —contestó mi padre—, lo importante es que ya están aquí.
—Seguramente están agotados y todo eso —añadió mi madre—, ¿Por qué no suben a tu habitación, toman un baño y se acuestan a descansar?
Todos los ojos se posaron sobre ella y creo que incluso me olvidé de respirar, ¿ella estaba sugiriendo que mi novio se quedara conmigo, en mi cama?
—¡Estás loca mujer! —masculló mi padre seriamente—, seguro que a Sasuke no le importará quedarse en el sofá.
—No seas anticuado —contestó mi madre—, ¿A poco crees que ahora que nuestra hija estuvo en su casa la dejaron en el sofá?
—Eso es diferente —refunfuñó él.
—Respira —murmuró Sasuke cerca de mi oído y me obligué a tomar una gran bocanada de aire.
—¡No lo es!, ellos vienen agotados de su viaje, no le des importancia que nuestra hija ya no es una niña.
—¡Mamá! —me quejé sumamente avergonzada.
Los ojos de Sasuke brillaban, a pesar de que su cara no demostraba expresión alguna, lo que me decía que ya lo conocía bien y él estaba divirtiéndose mucho con todo esto. Mi padre le lanzó una mirada a él, como esperando a que se ofreciera a dormir en el sofá, pero no lo hizo. Y yo estaba demasiado en shock como para formular frases muy coherentes.
 —¡A dormir! —mi madre nos empujó escaleras arriba y sujetó a mi padre para que no pudiese amarrar a Sasuke al sofá.
Mientras subía los escalones, alcancé a escuchar como mi madre le murmuraba algo a mi padre sobre una compensación y luego un ruido, muy parecido a un beso, le prosiguió. Me apresuré a subir y entré a mi cuarto seguida de Sasuke, ya podía imaginar que clase de artimañas usaría mi madre ésta noche y la verdad me asustaba el hecho de tener que escuchar algo de ello. Era una suerte que nuestras habitaciones estuvieran en los lados opuestos de la casa y que dos baños nos separaran.
Dejé mi maleta sobre la cama en tanto Sasuke cerraba la puerta detrás de si, lo miré y parecía relativamente molesto, arqueé una ceja confundida, pensé que él sería el primero en alabar a mi madre por su gran hazaña, pero parece que me equivoqué…
Y yo que alegaba conocerlo bien. Suspiré, vaya noche.

—o—o—o—
Apreté la maleta con fuerza y la coloqué sobre un pequeño sofá que se hallaba cerca de la puerta. Al inicio estaba bastante divertido con la situación, pero después, mientras subía las escaleras mi cerebro se dio cuenta de que si el padre de Sakura cedía con tanta facilidad, debía ser porque con anterioridad ya se había dado el hecho. Eso significaba que probablemente Sai o sabe mierda quien, ya habían pasado la noche con ella en su habitación y el solo pensarlo me ponía furioso. Me irritaba si quiera imaginarla a ella con otro durmiendo en la misma cama, o si quiera compartiendo el mismo espacio, ese –entre otros tantos motivos– era lo que me incapacitaba para “llevarme bien” con la basura que tengo por hermano. Odiaba que él ya hubiese tenido a Sakura, odiaba cada uno de los segundos que pasó tocándola o besándola… lo odiaba.
—¿Qué te sucede? —su voz me sacó de mis cavilaciones y me giré para observarla. La fulminé con la mirada sin siquiera pensarlo y ella  bufó.
—Hmph —el único molesto debería ser yo. Regresé mi atención a mi maleta y saqué un par de prendas que podrían arrugarse y las coloqué sobre el respaldo de una silla cercana.
—¿Sabes? —la ignoré y seguí con lo que hacía—, a veces esa falta de comunicación de tu parte es frustrante —farfulló molesta. La miré de reojo y me di cuenta que tomaba una toalla y algo de ropa, para después encaminarse a otra puerta –que supuse– sería el baño.
Era consiente que ella no tenía la culpa, quizá nadie la tenía, pero no podía evitarlo.
¡Los celos me mataban!
Comencé a quitarme la ropa rápidamente hasta quedar en bóxers y la seguí al baño, una parte de mí necesitaba dejarle claras las cosas y lo haría a mi manera.
Abrí la puerta y ella se estaba terminando de quitar el sostén, ahogó un grito y se tapó con sus manos sus perfectos senos, cerré la puerta y di un par de pasos hacia ella.
—¿A caso estás loco? —me reclamó molesta—, mis padres están a un par de habitaciones y ¡nos matarían!
—Hmph… A puesto a que el imbécil de Sai jamás se atrevió a hacer algo así —me quejé sin quererlo. Odiaba sonar tan celoso, era como exponerte de la peor forma, pero no podía evitarlo.
Los orbes jade de Sakura me analizaron con cierto brillo y una pequeña carcajada le siguió, lo que ocasionó que me enfureciera aún más.
—¡Estás celoso! —se burló—, así que el repentino cambio de humor ¿era por eso?
—Cuida tus palabras —la fulminé con la mirada.
—Sasuke —se tranquilizó—, él jamás se quedó conmigo. Las únicas dos veces que pasó aquí fueron en el sofá y mi padre prácticamente lo amarró al sofá, por no decir que casi montó guardia para evitar que se escabullera a mi habitación por la noche —entrecerré los ojos y no me lo creí del todo—. Mi madre está loca y le agradas, supongo que ella ya me ve casada o algo así.
¿Casada?
Un extraño sentimiento de alivio me inundó y repentinamente me agradó la idea de que Sakura llevara el apellido Uchiha…
Sin decir nada, la jalé de uno de sus brazos y pegué su cuerpo al mío, para después besarla con fuerza. Inmediatamente sus labios me dieron la bienvenida entreabriéndose para recibir a mi lengua, enredé una de mis manos en su cabello y la acerqué más a mí. Sus pezones erectos se frotaban contra mi pecho, lo cual me excitó y logró que mi pene comenzara a tomar vida. Guió sus manos al borde de mi ropa interior y lo bajó lo que pudo para liberar mi erección, terminé de quitármelo de un movimiento y ahogué un gemido cuando sus dedos me tocaron. Acaricié su espalda lentamente hasta llegar a sus bragas y se las arranqué de golpe, lo cual la hizo gemir. Tenía un mar de emociones tan grande, que poco me importaba el ser mesurado o el que nos llegaran a escuchar, lo único que deseaba era dejarle claro que era mía y que siempre lo sería. Que nadie jamás le haría sentir lo que yo y que nunca permitiría que otro se le acercara si quiera.
Abandoné su boca para atacar su cuello y bajar lentamente hasta sus senos, ella se arqueó para mí y se limitó a enredar sus manos en mi cabello, en tanto yo la sujetaba de la espalda baja. Mordí, succioné y lamí como un pequeño niño sus senos, con tal fuerza y tal pasión, como si no hubiese un mañana. Ataqué uno y otro hasta quedar medianamente saciado de su sabor, restregué mi pene contra su estomago y no me sentí capaz de soportarlo más.
—Sólo mía —murmuré al tiempo en que la giraba y la obligaba a recargar sus manos contra la tapa del retrete, quedó completamente inclinada y lista para mí, podía ver lo húmeda que estaba y eso me encantó.
La penetré de golpe y enterré mis dedos sobre su cadera.
—Joder —gimió por lo bajo y sonreí. Nadie jamás tendría el honor de verla así, retorciéndose de placer.
La penetré casi salvajemente, como si no la hubiese tocado en días y no horas, con cada una de mis embestidas le dejé claro que me pertenecía y que la amaba. No había tiempo de ser romántico o dulce, cuando la pasión nos tenía tan al borde, unas estocadas más y explotamos al unísono, gemí y esperé unos segundos para salir de ella, para después volver a besarla con un poco más de tranquilidad. Una vez que el aire nos hizo falta, nos separamos y observé sus labios rojizos e hinchados, invitándome a probarlos una vez más. Ella se separó y estiró la mano para abrir los grifos de la ducha, esbozó una sonrisa y me jaló de la mano para introducirnos a ambos debajo del agua tibia, volvió a besarme lentamente y –mientras el agua se tornaba más caliente– comenzó a restregarse contra mí nuevamente.
¡Joder, me volvía completamente loco!
Luego de hacer el hacer el amor una vez más, nos duchamos y alistamos para dormir. ¿Hacer el amor?, ¡Vaya! Jamás me imaginé usando esas palabras y sin embargo aquí estaba, sonando como el imbécil más cursi del mundo.
Sakura tomó del closet un gran cobertor y me lo entregó.
—Sé que no es tan cómodo como mi cama, pero seguro que no pasarás frío —me sonrió para después entregarme una de sus almohadas y la miré fijamente—, no me mires así, dormir en el piso no te matará y evitará que le de un paro cardiaco a mi padre por si llega a entrar.
Acepté sin rechistar, solo porque ya me encargaría de hacer que me lo compensara y eso me alentaba. Estaba seguro de que todas las noches serían mucho mejores que ésta y eso hacía que mi corazón se acelerara. Acomodé el cobertor a un costado de su cama, y tomé otra cobija que ella me entregaba, para después recostarme con un sentimiento en el pecho muy parecido a la dicha. Vaya noche.
¿Se puede matar a un menor de edad sin que presenten cargos en mi contra?
¡Porque juro que estoy por asesinar al primo de Sakura!
El tal Daisuke es de lo más… irritante que conozco en el mundo, me provoca ganas de matarlo y enterrar su cuerpo en lo más profundo del mar. Todo el día se la ha pasado insinuando cosas sobre Sakura que me hacen enfadar, pero el colmo fue cuando me preguntó mi apellido completo. Nos encontrábamos en la dichosa cena familiar de fin de año, Sakura –que estaba a mi lado– se tensó y creo que hasta pálida se puso.
—Cierto, aún no nos has dicho el nombre completo de tu apuesto novio hija —comentó su madre con una sonrisa.
—¿No? —Sakura soltó una risilla nerviosa y le dio un trago a su vaso de agua—. Es… Uchiha.
—¿Uchiha? —preguntó ésta vez su padre arqueando una ceja.
—Sai también era Uchiha, ¿no es así primita? —añadió el tal Daisuke y quise lanzarle mi plato en su boca para que se callara.
—¿A caso es un apellido muy común en Tokio? —alguien quiso saber y respiré profundamente.
—No lo es —contesté—, Sai y yo somos… familia.
Esperaba que eso les bastara, la verdad no estaba dispuesto a admitir aún en voz alta que era mi hermano, me daba asco el solo pensarlo.
—¡Vaya!, así que te pescaste al primo de tu ex, ¿o es su hermano? —su primo volvió a hacer gala de esa bocaza que posee y apreté los puños con fuerza debajo de la mesa, la mano de Sakura se posó sobre las mías y me relajé un poco.
—¿Familia, de verdad? —preguntó su madre y Sakura asintió.
—Si —contestó—, la verdad es una larga historia y…
Todos en la mesa guardaron silencio, su padre no me quitó el ojo de encima, no sabía lo que buscaba pero no modifiqué mi expresión en lo más mínimo.
—Haber —rompió Sakura el silencio—, Sasuke y yo nos conocimos en la universidad y cuando supimos la verdad, se lo dijimos a Sai y a su familia, así que todo está bien ¿ok?
—Si, todo está bien hija —comentó su madre—, es sólo que la noticia nos pilló desprevenidos.
—Lo que importa es que tu seas feliz —completó el señor Haruno.
La cena continuó un tanto más tranquila, aunque Sakura seguía sin relajar la postura, así que aprovechando que ella vestía un lindo vestido color jade, escabullí mi mano por debajo y rocé con mis dedos su pierna, peligrosamente cerca de su centro. Inmediatamente ella escupió el agua que bebía y comenzó a toser ruidosamente. Retiré mi mano y le di un par de palmadas en su espalda.
—¿Mejor? —pregunté, ella captó el doble sentido de mi pregunta y me fulminó con la mirada. La situación era por demás divertida y casi me pongo a reír.
—Hija, ¿Estás bien?
—Si, es sólo que tomé agua muy aprisa —contestó ella aún carraspeando suavemente.
—¡Agh, deja de meterle mano a mi prima en la mesa, estoy comiendo! —comentó burlonamente Daisuke y el instinto asesino regresó a mí.
De verdad, ¿si lo mato alguien notaría su ausencia?

—o—o—o—

El ruido de lo que parecía ser una fiesta llegó a nuestros oídos en cuanto salimos del taxi. Nos encontrábamos frente a mi fraternidad y parecía haber una especia de “fiesta post vacaciones navideñas”, gente entraba y salía de la casa, y otros tantos se arremolinaban a los alrededores. Fruncí el ceño, no me gustaban mucho esas dichosas “convivencias”, sobre todo cuando lo que más deseaba era ir directo a mi cama y dormir.
—Aún podemos irnos a… —le di un codazo en el estómago a Sasuke y lo obligué a callar, él deseaba que yo pasara la noche con él en su fraternidad o en un hotel, pero eso significaría que no dormiría y ¡diablos!, muero de sueño.
Comienzo a creer que él encuentra el innecesario dormir, y es que realmente, me ha tenido casi en vela por días.
¡Como si no te gustara el motivo! Gritó mi voz interior y rodé los ojos.
¡Correcto!, me fascina hacer el amor con Sasuke, pero de verdad siento que me he vuelto una ninfómana. Basta un roce de más, un beso intenso, una mordida en el cuello, ¡mierda!, incluso una mirada de las suyas y me enciendo. Es como si yo fuera un bote de gasolina y él un cerillo. No importa cuan agotada esté, parece que jamás tenemos suficiente.
Es completamente tu perdición… murmuró esa vocecilla y gemí. Tenía la razón.
Nos adentramos a la estancia y me las ingenié para subir las escaleras, por donde quiera que mirara había personas bebiendo o enrollándose con sus parejas, pero ningún rastro de alguna de mis amigas. Primero dejaría mis maletas resguardadas y luego iría en su búsqueda. Cuando llegué a mi pasillo divisé a una parejita dándose el beso de su vida y ese no era el problema, si no que se hallaban recargados contra la puerta de  mi habitación. Mientras me acercaba, mi cerebro se las ingeniaba para encontrar la manera menos ruda de correrlos de allí. Estaba a unos pasos cuando reconocí a la parejita en cuestión.
—¿Hinata? —pregunté incómoda.
Ellos se separaron y Naruto le mandó un saludo raro a Sasuke, en tanto Hinata esbozaba una gran sonrisa.
—¡Sakura-Chan! —gritó para después lanzarse a abrazarme—, ¡regresaste! Te hemos extrañado mucho —dijo arrastrando levemente las palabras.
—Si yo también —le dije incrédula. ¿En verdad esa era la tímida Hinata?, me separé de ella y la observé fijamente, tenía las mejillas teñidas de un rojo intenso y los ojos levemente dilatados.
¡Estaba borracha!
—¿Qué le has hecho? —le exigí al rubio con una mirada fulminante, él soltó una risilla nerviosa y se rascó la cabeza.
—Nada —contestó con firmeza—, ella ha confundido el ponche especial de tus amigas con… jugo.
Sentí como Sasuke se llevaba una mano a la boca para ocultar su sonrisa y lo miré feo.
—¿Hinata, de verdad estás bien?
—Mejor que nunca —contestó feliz antes de tomar del brazo a su novio—, ahora si me permites, tengo que hacer ciertas cosas con Naruto-Kun —completó jalándolo del brazo y guiándolo a su habitación.
Abrí la boca impresionada y caminé –solo por que Sasuke me empujó hacia mi cuarto–, ¡vaya! Lo que el alcohol puede hacerle a las personas.
Dejamos las cosas a un costado de mi cama y volvimos a salir.
—¿Quieres algo de esa ponche especial? —sugirió Uchiha mientras bajábamos las escaleras y lo fulminé con la mirada.
—No, gracias.
—Tu te lo pierdes —dijo antes de ir en busca de la cocina.
Me trasladé hacia la sala y paseé la mirada por la estancia en busca de alguien conocido, no tardé en encontrar a Ino bailando con Gaara demasiado sugerente al centro de la pista improvisada y a Tenten, con Neji en uno de los rincones charlando animadamente. Conforme avanzaba, más rostros familiares fueron apareciendo y sonreí levemente… si que sabían como divertirse. Ahogué un bostezo y tallé uno de mis ojos, parecía que no dormiría nuevamente y eso me irritaba.
Un chico ebrio –que no supe de donde salió– se acercó a mí y me tomó de la mano.
—Bailemos hermosa —dijo acercando su rostro y cuando estaba por alejarme, alguien más me tomó del brazo y me jaló con fuerza para posicionarme detrás de su cuerpo.
—Si aprecias tu vida… lárgate —gruñó Sasuke y el tipo se esfumó.
—Gracias.
—Bebe —ordenó entregándome el vaso que traía en las manos—, te despertará.
Le di un gran sorbo y sabía delicioso, pasé la lengua por mi labio inferior y tomé otro poco. Era una extraña combinación de frutas con un ligero sabor a alcohol, ¡delicioso!, no podía creer que fuese tan fuerte como parecía… quizá es que Hinata no está acostumbrada al alcohol y bebió demasiados.
—Necesito otro —murmuré antes de girarme y –prácticamente– correr a la cocina. Mientras atravesaba el pasillo, un cuadro de los que estaban sobre una de las repisas llamó mi atención. Decía “Hermandad Kunoichis”, pero tenía otros símbolos en los que nunca había reparado y que estaba segura haber visto antes en… ¿Dónde?
Me detuve frente al gran cuadro y lo observé fijamente, ¿las había visto en algún libro?, ¿pero en cual?... ¡claro, la guía que me dieron cuando entré aquí!
"El sexo es más que un arte" decía con letras grandes.
¡Vaya! Hace mucho que no veo ese cuadernillo con las reglas a seguir, aunque si que las recuerdo, la número uno casi me lleva a ser expulsada y a perder todo lo que más quiero.
"Uno: No enamorarse. Es lo peor que se puede hacer, ya que el chico en cuestión no estará con nosotras por amor si no por placer. Él tiene todo el derecho de estar con quien quiera, al igual que nosotras, mientras no sea un novio que pueda ocasionar pleitos amorosos que logren denigrar y exponer a nuestra hermandad. Si algo así llegara a pasar es expulsión automática."
¿Quién diría que el hecho de que Sasuke fuese mi danna, sería lo mejor que me ha pasado en la vida?, nunca creí romper la primer regla de manera tan estrepitosa y menos meterme en un lío tan… sexual, solo por mantener mi beca.
"Dos: No lo veas como una obligación si no como una satisfacción. Nadie te obliga a hacer algo que no quieres, así es que si no deseas hacerlo, estás en libertad de abandonar la hermandad. Sólo recuerda que la seducción es algo natural y mientras más se practique con alguien de experiencia, mucho más placentero y divertido te resultará."
¡Y que decirlo!, ahora soy como una ninfómana que tiene relaciones en los lugares menos pensados y más osados del mundo, por no decir que ahora sé de masajes eróticos e incluso de posiciones que no pensé fueran posibles. Un cosquilleo en mi centro se hizo presente y mordí mi labio.
¡Estaba excitada!
Comienzo a creer que ésta bebida tiene algo raro después de todo. Dejé el vaso y corrí a mi habitación, se me acababa de ocurrir una idea y me urgía llevarla a cabo. Una vez dentro, tomé el móvil y le mandé un mensaje de texto cierto Uchiha:
Te veo en Tsuki no hana en una hora, en los elevadores”
Me di una ducha rápida y cambié mi ropa por un atuendo que sabía Sasuke aún no olvidaba, después me coloqué un poco de perfume y me coloqué un abrigo negro, tomé mi bolso y salí –prácticamente– corriendo de la fiesta. Estaba repentinamente ansiosa, tomé un taxi y le indiqué la dirección.
Unos minutos más tarde, el coche aparcó, pagué el viaje y tomé una gran bocanada de aire. En cuanto entré el corazón comenzó a latirme rápidamente, caminé a la zona de los elevadores y me recargué en la pared. Casi enseguida su presencia puso todos mis sentidos en alerta, estaba realmente atractivo, lo que me decía que él también había tenido tiempo de cambiar su ropa.
¡Estaba perfecto!
—¿Listo para estudiar?
Él esbozó media sonrisa y oprimió el botón para llamar el elevador, en tanto otra regla venía a mi cabeza:
"Tres: Discreción ante todo. No olvides que todo lo que las Kunoichis hacemos es totalmente secreto y confidencial. Por eso existe una clave en especifico para las llamadas… cuando desees llamar a tú –amigo–  sólo pregúntale que si está listo para estudiar y ya. Después de todo nadie desea que su vida íntima quede expuesta. "

Todas y cada una de las reglas fueron útiles en su momento, pero bien dicen que las reglas se hicieron para romperse y me alegro de haberlo hecho.
Cuando llegamos al piso indicado, él abrió la habitación y caminé hasta el centro de ella como la primera vez. Me quité el abrigo y dejé que viera mi ropa.
—Linda ropa —murmuró excitado al ver que vestía de la misma forma que nuestra primera vez. Dejé caer el abrigo en uno de los sofás, en tanto él eliminaba la distancia que nos separaba—, pero definitivamente me gustas mucho más desnuda.
Mis bragas se humedecieron al acto y lamí mis labios.
—Que casualidad —murmuré con la voz ahogada—, pienso lo mismo de ti.
Lo jalé del cuello de la camisa y estampé mis labios con los suyos, ¿es exagerado decir que extrañé besarlo?
Sus manos viajaron a mi cuerpo y comenzaron a despojarme de la ropa a una velocidad impresionante, al mismo tiempo que yo hacía lo propio con su ropa. En cuanto estuvimos desnudos y nuestros sexos comenzaron a rosarse, puedo decir que sentí como mis fluidos resbalaban por mis muslos, estaba tan mojada y tan lista para él, que nada más importaba. El beso y mordió mi cuello en tanto me empujaba hacia atrás. En un inicio pensé que nos guiaba a la cama, pero no, mi espalda chocó contra una fría superficie que parecía ser de cristal y entonces supe que estábamos en el gran ventanal que se hallaba a unos metros de la cama. Tomó mi cadera con sus fuertes manos y me elevó para recargarme contra el vidrio, lo único que pude hacer fue aferrar mis piernas a su cadera y mis brazos a su espalda. Poco me preocupaba que alguien nos viera, ya que estábamos en un décimo piso y las probabilidades eran casi nulas, ¿Qué me pasaba?
¡Sasuke tiene la culpa! Es como una droga de la que ya soy completamente adicta, es completamente mi perdición, ¡completamente!
Se adentró en mí y ambos gemimos, su boca viajó a mis senos y comenzó a engullirlos como un caramelo, su lengua y sus dientes les daban la bienvenida a cada segundo, yo no podía hacer otra cosa que gemir con fuerza. Aferré mis manos a su espalda y enterré mis uñas, las embestidas eran tan firmes y profundas, como si a cada paso, él pudiese llegar más y más lejos, elevándome en el más exquisito de los placeres. Mi respiración era dificultosa, pero eso me importó poco a la hora de jalarlo del cabello para devorar sus perfectos labios una vez más, lo amaba y lo necesitaba de igual forma, tanto que me olvidaría de dormir toda la vida si con eso podía seguir disfrutando de todo lo que él me brindaba y me hacia sentir.
Ambos explotamos y recargué mi cabeza contra el cristal, necesitaba recuperar las energías. Cerré los ojos y sentí como Sasuke salía de mí, para después cargarme y llevarme a algún lugar. Cuando el mullido colchón tocó mi espalda, gemí de placer, abrí los ojos y miré como se acomodaba a mi lado, para después atraerme a su –caliente y sudoroso– cuerpo. Volví a cerrar los ojos y dejé que nuestros cuerpos se amoldaran, ahogué un bostezo y después solté un suspiro. Todo era perfecto en su retorcida forma. ¿Algo podría salir mal?, esperaba no descubrirlo pronto…
El sueño comenzó a vencerme y me dejé ir, porque estaba segura y con el hombre que amo, con el sujeto que causa un maremoto de emociones dentro de mí y que es completamente mío. Que me ha enseñado a amar de las mejores y más extrañar formas, y con el que en definitiva, espero pasar toda la vida.
Mi completa perdición… Uchiha Sasuke.
.
«FIN»
“A veces la razón se cae de la cama por culpa de la pasión”
.
—o—
¡Hola!
Aww ha terminado, snif snif *tsuki llora*

¿Qué les ha parecido el capitulo?, a tenido mucho lemmon, no podrán quejarse de ello xD
Aún falta el epílogo que seguramente dividiré en dos o tres partes, aún no estoy segura, por lo que podrán ver lo que pasará con la parejita de ninfómanos.

Les agradezco muchísisimo todo el apoyo que me dan y todos los lindos comentarios que se toman el tiempo de dejar, son todas grandiosas. Y pues esperaré a que me digan que les ha parecido ;D ya saben, solo les roba un minuto de su tiempo y yo seré muy feliz.
Cuídense y nos estamos leyendo.
¡Sayo!
Tsukisaku
<--CAPITULO 19                   EPÍLOGO -->

3 comentarios:

  1. Me encanta este fic.
    Una verdadera lastima que se haya acabado, aunque queda el epilogo...=D
    A mi quien me convirtió en ninfomana fuiste vos, pero me enloqueceria si la culpa fuera de Sasuke y aun así Nunca culparía a ninguno de los dos.Por ejemplo a vos te estoy eternamente agradecida, jajja-

    Espero ansiosamente a que actualices.

    Besos Enormes.
    Lupe-chan. (ff.net)

    ResponderEliminar
  2. esta buenisimo
    epilogo proto porfisssssssss

    ResponderEliminar
  3. Solo te puedo decir q: ERES UNA DIOSA EN LA ESCRITURA. Gracias por deleitarnos con tus maravillosas historias....

    ResponderEliminar