lunes, 22 de julio de 2013

Bittersweet Cap3

Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
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BITTERSWEET REVENGE
By Tsukisaku
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Jugada N. 2
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 El lunes había llegado rápidamente y Sakura se encontraba en la última de sus clases de la universidad, era incapaz de prestar mucha atención ya que cierto chico de cabellos negros se estaba robando su atención. Es cierto que se prometió no darle muchas vueltas al tema pero, ¿Cómo sacar de su mente a tremendo hombre? Se sentía completamente frustrada a decir verdad. Aún le parecía completamente extraño que aquel hombre estuviese mostrando alguna clase de interés en ella, no podía evitar pensar que él estaba tramando algo oscuro.
Quizá desea usarme para sólo un rato… pensó al tiempo en que reposaba su cabeza en la palma de su mano, fijó la vista en la ventana y soltó un pequeño –y casi inaudible– suspiro. ¿Es así?, ¿Desea solo sexo?, frunció el ceño y se negó a pensar más por un rato.
El cielo en el exterior comenzaba a tornarse de un color grisáceo fuerte, figuraba como si fuesen más de las cinco de la tarde, cuando en realidad apenas estaba por dar la una. Las copas de los árboles se mecían suavemente de un lado a otro, lo que significaba que pronto caería una tormenta. Sakura se acomodó en su asiento y sonrió al recordar que ésta vez si llevaba una sombrilla. Aún podía recordar la semana pasada cuando la olvidó en casa y terminó toda empapada, y con un moretón en el trasero como extra, y todo gracias a un idiota que se olvidó de fijarse por donde camina, que además no tiene la decencia de pedir disculpas.

Y un día después, lo conocí… cerró los ojos por dos segundos y se regañó mentalmente por –nuevamente– traer a colación al Uchiha.
¡Concéntrate en clase!
Parpadeó e intentó mirar de qué iba su clase, pero era inútil, su mente había divagado demasiado como para pillarle el hilo ahora.
Un rato más tarde un estruendoso trueno resonó por el aula, acompañado por el timbre que anunciaba el final de las clases del día.
—Sakura-Chan… ¿Estás bien?—le preguntó una de sus compañeras, y amigas, luego de que el profesor saliera disparado, aún antes que los alumnos.
—Si Hinata, ¿Por qué la pregunta? —contestó mientras guardaba su libreta en su bolso.
—Parecías… distraída —meditó por un segundo—, frustrada, podría decir.
La joven de exóticos cabellos suspiró profundamente y negó con la cabeza.
—No es nada, es sólo que hay cierta situación que me está sacando de quicio, pero todo irá bien…
—¿Segura?, digo, si quieres hablar, ya sabes donde encontrarme —la joven Hyuga aseguró su bolso con ambas manos y retrocedió un paso. Siempre había sido lo bastante intuitiva como para no forzar las situaciones, ella deseaba no ser un estorbo o una entrometida, pero siempre dejando en claro que su intención más pura es ayudar.
—Gracias —le dijo esbozando una sonrisa—, ahora me tengo que ir porque quiero pasar por unos libros antes de que el diluvio nos atrape aquí.
Ambas chicas se encaminaron fuera de su edificio conversando de trivialidades climáticas, en cuanto llegaron al exterior, otro trueno resonó por el lugar logrando que la joven Haruno pegara un brinco. Se despidieron rápidamente y separaron sus caminos. Sakura corrió por el aparcamiento, intentando ignorar lo heladas que comenzaban a ponerse sus mejillas debido al viento frío que la golpeaba con fuerza. Se detuvo para echarle una ojeada al cielo y le pareció que se veía aún más gris, extrañas figuras se formaban con las nubes y el viento aumentaba de intensidad a segundos. Terminó de correr su camino y se apresuró a sacar de la biblioteca los libros que necesitaba, la tarea de contabilidad no se haría sola y ella necesitaba mucho las buenas notas para mantener su beca.
Diez minutos más tarde y antes de salir, le pareció visualizar cierta figura conocida a unos metros fuera de allí. Entrecerró los ojos y abrió la boca, ¿Acaso ese era Uchiha?, sacudió la cabeza y se apresuró a guardar los libros en su bolso, tomó la sombrilla en sus manos y se despidió de la bibliotecaria, para después salir por la puerta principal. Otra ráfaga de viendo la golpeó, lo que causó que un leve escalofrío la recorriera. Volvió a fijar la vista en aquel punto donde había divisado la sombra y nada, no había nadie.
¡Estaba perdiendo el juicio!
Otro trueno resonó en el cielo e inmediatamente, pequeñas gotas de agua comenzaron a estamparse contra el pavimento.
—Hay no —se quejó al tiempo en que abría el paraguas. Aseguró su bolso y echó –casi– a correr a su casa. Era su día libre de Rakuen, así que podría llegar a casa y tomarse una taza de chocolate bien caliente.
Cuando se apresuró fuera del edificio, la lluvia comenzó a caer con mayor intensidad, se planteó la posibilidad de viajar en taxi, pero su casa no estaba lejos, así que mejor apresuró su paso. Se detuvo en la esquina para cruzar la calle, cuando nuevamente a unos metros a su derecha, le pareció ver al Uchiha. Una vez más entrecerró los ojos y nada, no alcanzaba a distinguir nada, la lluvia se lo impedía, estaba por dar un paso hacia ese lugar, cuando un auto pasó rápido frente a ella levantando una fina capa de agua que le bañó los pies por completo.
—¡Agh! —retrocedió y sacudió ambos pies sobre el piso. Genial, ahora estoy toda mojada de los pies. Una vez que se puso el semáforo en rojo, corrió al otro lado y continuó su camino a casa, por ningún motivo debía distraerse o terminaría con otro moretón en el trasero.
Estaba casi segura que alguien la vigilaba pero, ¿Cómo saberlo?, quizá solo era que estaba obsesionándose de más con ese atractivo Uchiha y su subconsciente la traicionaba. No tenía sentido que alguien que parecía ser tan poderoso, gastara sus valiosos minutos acosando a universitarias. O quizá si… pensó cierta parte de su conciencia, ¿Y si es un asesino psicópata de jóvenes?... ¡Hay por favor, que locura!
En cuanto llegó a su casa, se deshizo de sus zapatos y cerró la puerta con seguro.
—Más vale prevenir… —murmuró para si antes de echar a correr a su habitación.

—o—o—o—

El joven Uchiha azotó la puerta de su oficina y se despojó del abrigo negro que portaba, la lluvia había logrado humedecerlo lo suficiente como para que resultara molesto portarlo. Lo colocó sobre el gran perchero de caoba a un costado de la puerta y se encaminó a su mini bar.
Cualquiera que tuviera el gusto, o disgusto, de estar en su oficina, se daría cuenta que era digna para un ejecutivo quisquilloso y arrogante. El lugar era grande, con un par de sofás negros a la derecha, un gran librero repleto de libros y carpetas con documentos de vital importancia, la alfombra era de un negro con terminados rojos, daba el aspecto de ser sumamente costosa –como todo allí–. Un gran escritorio estaba en el centro y detrás un cómodo sofá, que daba el presentimiento de haber sido propiedad de algún dictador egocéntrico. Lo único digno de ver, era el gran ventanal a la izquierda que reflejaba la hermosa vista de Tokio que tenía.
Bufó y se sirvió una copa de brandy, ¡Y todo por esa estúpida chiquilla! Pensó furioso. En todos los años que llevaba de vida, jamás de los jamases se le vio persiguiendo a una mujer y ahora… ¡Agh!, estaba molesto y con ganas de apalear a alguien. Un estridente trueno llegó a sus oídos y bufó, la lluvia era otra de las cosas que odiaba, porque cuando se veía en la necesidad de salir, sus costosos zapatos quedaban mojados y sucios de tierra.
Le dio otro gran trago a su bebida y suspiró, tenía una junta muy importante a la que asistir y debía estar concentrado en ello, no frustrado y pensando en como atraer a su media hermana a su red. Parecía tonto que un hombre tan atractivo como él, que podía darse el lujo de rechazar a cientos de mujeres, tuviese que estar mendigando un poca de la atención de esa molestia –como el usualmente la llamaba–, y además siempre obteniendo el peor de los resultados.
Tomó asiento en su gran sofá de cuero y tomó el sobre que reposaba hasta arriba de los demás. Le echó un rápido vistazo al reloj en la pared y regresó la vista a los documentos, le tenía que dar una ojeada al reporte que presentaría ante la junta directiva y así poder presentar su nuevo plan de acción. Conforme avanzaba en las hojas su humor empeoraba, frunció el ceño y llamó a su secretaria, quien entró inmediatamente casi temblando de miedo.
—¿Si? —preguntó temerosa.
—¿Qué mierda es esto? —preguntó Sasuke levantando el bonche de hojas sobre su cabeza.
—El… reporte que pidió, señor…
—¡Esto no es lo que te pedí, maldita sea! —estrelló su mano libre contra el escritorio, logrando que la chica delante de él pegara un brinco. Otro estruendoso trueno resonó y ella sintió ganas de llorar—. Haz uso de ese maldito cerebro que dices que posees y saca el reporte como te lo pedí, o de lo contrario, te echaré de patitas a la calle, estúpida.
Y acto seguido, le aventó las hojas delante de ella.
Las gotas de lluvia repiqueteaban contra el cristal de la ventana y la mujer soltó una lágrima, ella necesitaba mucho de ese trabajo y no podía darse el lujo de perderlo. El jefe era un asco, pero la paga era buena, así que no le quedaba más remedio que soportar un poco de malos tratos. Recogió las hojas y salió disparada de allí.
Sasuke encendió su portátil y comenzó a elaborar él mismo su reporte, no podía contar con perder el tiempo por las ineficiencias de su secretaria.

Un par de horas más tarde, justo a las cinco de la tarde, cuando se vio libre de su junta de trabajo. Tomó el otro abrigo que tenía allí y se encaminó a la planta baja, evitaba por todos los medios encontrarse a su rubio amigo, ya que se negaba rotundamente a hacer el ridículo frente a él, ya lo podía escuchar burlarse y eso si que no se lo permitiría a nadie.
Aún llovía, así que corrió hacia el auto que ya lo esperaba en la entrada principal, le indicó el lugar al que iría y se preparó mentalmente. Cinco minutos más tarde, cuando el coche se detuvo frente al local, paseó sus ojos para ubicarla y nada, la chica de cabellos rosados no estaba ahí. Frunció el ceño y sopesó sus posibilidades. Podía llegar a la casa de la chica pero primero debía acomodar su coartada, no sería tan imprudente como para simplemente aparecer ahí. Se bajó del auto e ingresó rápidamente al local, la rubia se hallaba en la caja y en cuanto posó sus ojos en él, una sonrisa se ensanchó en su rostro.
—Buenas tardes —saludó la Yamanaka sonriente, el Uchiha inclinó su cabeza a modo de saludo y ella envidió a su amiga por la suerte que tenía al tener a semejante dios griego interesado en ella—, me temo que Sakura descansa hoy…
—Hmph —el Uchiha se mordió la lengua para evitar gritarle que de eso ya se había dado cuenta, lo que quería era una coartada y contaba con la boca floja de la rubia, para obtenerla—. Escucha, amm…
—Ino —contestó inmediatamente—, Ino Yamanaka.
—Escucha, Ino… ¿tú podrías…?
¡Diablos! Que complicado le estaba resultando todo.
—¿Decirle donde se encuentra ella? —completó feliz. Por un segundo sopesó la idea de negarse, pero ¡Dios! El tipo estaba como quería y Sakura le agradecería el gran favor que le estaba haciendo, porque desde su punto de vista, ella estaría loca si se permitía dejar escapar a semejante hombre—. Será un placer.
Tomó un papel y garabateó en él, para después entregárselo. El Uchiha le agradeció y se giró con una sonrisa repleta de maldad en los labios, aquella chica era estúpida si creía que le estaba haciendo un favor a su amiga y ya de eso se daría cuenta más adelante.
Se volvió a subir a su auto y guardó el papel en su bolcillo. Le dio un par de indicaciones a su chofer y se pusieron en marcha, un par de manzanas más adelante, se detuvo por un segundo a comprar el más grande ramo de rosas rojas que encontró. Había escuchado que las mujeres solían derretirse por simples actos como esos, así que era hora de ponerlo en práctica si quería ganar terreno con la chica. Luego de comprar las flores, se puso en marcha nuevamente, estaba ansiando llegar y ver la cara que pondría Sakura cuando lo viera, ésta vez podía sentir la victoria y le encantaba la sensación.

—o—o—o—

Un fuerte trueno se escuchó en la estancia y la joven Haruno pegó un brinco, lo que ocasionó que se mordiera la lengua. Amaba la lluvia pero como odiaba esos ruidosos truenos, sobre todo, cuando estaba sola en casa. Justo estaba terminando de comer, cuando el ruido la sobresaltó. Dejó el plato de lado y le dio un sorbo a su agua. Optó por lavar los platos y dejar todo ordenado, antes de continuar con su tarea. Estudiaba la carrera de publicidad y le estaba echando todas las ganas del mundo para poder sacar de trabajar a su mamá; la cual por cierto llegaría más temprano ese día y no de madrugada como casi siempre y eso la tenía feliz.
Una vez que terminó de acomodar el último plato, se encaminó a la sala para continuar con su tarea, otro trueno la espantó y escuchó como el golpeteo de las gotas de lluvia se incrementaba. Se aproximo hacia la ventana que daba al exterior de la casa y se quedó allí observando, es cierto que odiaba mojarse, pero amaba la lluvia, ¿eso tenía sentido?, le encantaba ver como caían las gotas de lluvia y como todo a su paso se tornaba más tranquilo y hermoso. Se quedó embelesada por unos minutos, hasta que un auto negro se estacionó delante de su casa, Sakura parpadeó confundida y entrecerró los ojos. Por algún motivo el vehículo se le hacía vagamente familiar. Estrujó sus recuerdos y entonces un flashazo vino a ella. ¡Ella conocía ese coche!
Y antes de que pudiera moverse, un par de sombras oscuras se removieron fuera del coche y una de ellas se encaminó hacia su pórtico. Sus ojos se abrieron desmesuradamente en cuanto lo reconoció, ¡Así que era él!
Apretó los puños con fuerza y corrió a la entrada, retiró el seguro y abrió la puerta. El ruido de la lluvia se incrementó y la fría brisa le provocó un escalofrío.
—¿Qué…? —la pregunta murió en sus labios, ya que lo único que sus ojos veían, era un montón de rosas rojas ligeramente mojadas a causa de la lluvia. Las flores comenzaron a bajar y dejaron ver al hermoso rostro que estaba tras ellas. La joven Haruno abrió la boca y se olvidó de todo lo demás.
¡Que hermoso era aquel hombre!
Como estaban en el pórtico no se mojaban, gracias al pequeño techo, pero sin duda llovía fuerte y gracias a eso llevaba su perfecto cabello azabache, ligeramente mojado debido a la lluvia. Tenía la pinta de ser alguna clase de modelo de sombrillas, todo en él gritaba hermosura y perfección.
¡Enfócate Sakura! Se reprendió y parpadeó.
—¿Qué hace aquí? —preguntó bastante molesta al recordar su descubrimiento.
—Te traje esto, como ofrenda de paz —Sasuke le extendió las flores y ella entrecerró los ojos con duda.
—No me debe nada ¿recuerda?, estamos a mano —contestó seriamente.
—Estás molesta, así que debo estar haciendo algo mal —murmuró frustrado. Estaba llegando a su límite –inexistente– de amabilidad.
—¿Cómo supo donde vivo?, ¿Es algúna clase de acosador?
—Tú amiga Ino…
¡Qué! Se gritó mentalmente.
—Esa cerda —bufó furiosa. ¿A caso su amiga no podía mantener la bocota cerrada?, ¡Ella no necesitaba su ayuda para nada!—. Mire señor Uchiha, no necesito nada de usted, así que puede ahorrarse sus atenciones porque…
—¿Señor?, ¿Tan viejo me veo?
Sakura mordió su lengua para evitar gritarle que no, en absoluto él parecía un viejo, pero llamarlo así le recordaba a ella que debía mantener la distancia con él.
—¿Qué quiere de mí? —bufó frustrada.
—Que aceptes esto —dijo tendiéndole las flores—, y que me llames Sasuke.
—Ya dígame, ¿Cuál es su juego? —gruñó seriamente, su nariz comenzaba a entumecerse debido al frío, así que si él no decía algo convincente…
Una idea cruzó su mente y sonrió por dentro, ese dicho de “ojo por ojo” le vendría muy bien justo ahora, ó en todo caso, “moretón, por moretón”
—No hay juego, solo quiero… conocerte mejor.
—¿Cuál es el usted verdadero? —preguntó sin una ápice de diversión—, ¿el amable que deja propinas altas, o el bastardo que trata a una mesera como basura?
—Sólo tenía un mal día —bufó fríamente. Estaba realmente cansado del juego. ¿Tanto le costaba aceptar las flores y agradecerle sonrientemente?
—Claro —ironizó antes de arrebatarle el ramo de flores, cosa que desencajó al Uchiha—. Pues muchas gracias por esto —le dijo acercándose a él, Sasuke retrocedió un paso hasta quedar al filo del escalón, de repente algo le decía que Sakura le azotaría las flores en su cabeza o algo parecido y quería ponerse en guardia.
—Hmph… de nada.
—Y también gracias por demostrarme lo mentiroso que es usted —le dijo antes de empujarlo hacia atrás. El Uchiha cayó sobre su trasero e inmediatamente la lluvia comenzó a mojarlo—. ¡Si cree que me creí el cuento de que tuvo un mal día, está muy equivocado!, usted, es del tipo que trata mal a las meseras solo por no tener sus millones y también, es el que va tirando jovencitas sobre la lluvia, para entrar en su costoso coche y ni siquiera se digna a disculparse.
Le tiró las flores encima y tomó una nueva bocanada de aire.
—Le sugiero joven Uchiha, que ponga sus ojos en alguien más y que me deje tranquila —finalizó antes de meterse a su casa y dar un fuerte portazo.
Su pecho subía y bajaba debido a la gran ira que sentía, estaba furiosa y enojada. Ahora más que nunca se preguntaba lo que se proponía él y porque justo con ella. Ella no se permitiría ser el juguete de nadie, ¡no señor!

—o—o—o—

Sasuke se levantó del piso hecho una furia y aventó las flores contra la puerta cerrada, para después caminar hacia su coche. ¡Cómo se había atrevido a hacerle eso!, ¿a él?, se dijo furioso. ¡Estúpida molestia! Si crees que porque compartimos sangre, tendré algún tipo de consideración contigo, ¡estás muy equivocada!, llorarás lágrimas de sangre por todas éstas humillaciones que estás haciéndome pasar.
—Te lo juro —murmuró al tiempo en que se despojaba de la ropa mojada.
Una vez que llegó a su departamento, caminó directo a la ducha y dejó que los chorros de agua caliente le despejaran las ideas.
El joven Uchiha sabía que debía idear un nuevo plan, uno más… determinante, que le ayudara a conseguir el afecto de Sakura. De nada valía que lo odiara, él necesitaba que lo amara para poder romperle su corazón, no que lo despreciara a muerte.
¿Qué era lo que Sakura odiaba de él?, ¿Qué fuese amable con ella?, No. El problema era que sentía el peligro en sus cambios de humor. Quizá si realmente se mostraba un poco más como él, ella lograría acercarse como hacían todas. Sabía que a la gente le gusta tener un mínimo conocimiento sobre el terreno que pisa a la hora de fraternizar, por eso es que ella lo rechazaba, porque sentía el peligro a kilómetros.
—Bien, si lo que quieres es algo seguro, algo seguro te daré.
Ni en mil años se hubiese imaginado que él tendría que hacer algo como eso, pero recordaba sus motivos y se sentía impulsado por el odio que sentía hacia Mikoto. Lo único que tenía en mente era que quería hacerla pagar por haber destruido a su familia, ¡y vaya que lo haría!
Una vez que terminó de ducharse, enroscó una toalla en su cintura y tomó su móvil. Estaba demasiado estresado y era hora de buscar una liberación, y nadie como cualquier mujerzuela para ayudarlo con eso. Buscó el nombre de Karin en sus contactos y pulsó el botón de llamar.
—Te espero en casa, no tardes —fue lo único que dijo secamente. Se acercó a la caja fuerte que reposaba detrás de uno de sus grandes cuadros y la abrió, extrajo el sobre que estaba a un costado y tomó la gran foto que allí venía.
Observó los grandes ojos color jade y sonrió de lado.
—Mañana será otro día y como que me llamo Uchiha Sasuke, que aceptarás tener una cita conmigo…
Continuará…
¡Hola!
¿Qué les pareció?
Escribir sobre un Sasuke muy malo me encanta :D nótese que amo a ese sexi cubo de hielo.
En fin… aquí habrá mucho de todo ¿ok?, así que no se apresuren que todo irá a su tiempo. Habrá demasiada intensidad en todos los sentidos.
Tengo una pregunta para ustedes, ¿les gusta el tipo de narración o prefieren que lo cambie a primera persona como siempre lo uso en todos mis fics? Díganme que piensan.
Espero sus comentarios, ya saben que es mi único pago por escribir. Háganme saber sus opiniones, plisito, nada les cuesta :)
Bueno, me despido, nos estamos leyendo.
¡Sayo!
Tsukisaku


1 comentario:

  1. la vrdd me encanta cada q leeo un capitulo me tngo q leer el otro aunq me te muriendo de sueño hahaha y en este capitulo e.e sasuke hdp lo odie la vrdd como trata a la pobre secretaria asi uwu hahaha es sexy y toda la cosa pero pero pero bueno es sasuke pero igual hdp lo amoooo <3 hahahaha :3

    Atte: Critzy <3

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