lunes, 22 de julio de 2013

Bittersweet Cap4

Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
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BITTERSWEET REVENGE
By Tsukisaku
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Jugada N. 3
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—¡Aún no puedo creérmelo que lo hicieras! —se quejó la joven Haruno con su rubia amiga, la cual agachó la cabeza para evitar ver a su amiga a los ojos.
—Yo sólo quería ayudarte —contestó simplemente.
—¡Y qué tal que era un asesino en serie o algo parecido! —rebatió la dueña de la melena rosada agitando las manos.
No había clientes en Rakuen, así que podía darse el lujo de gritarle a su amiga un poco sin tener que medir el volumen de sus palabras.
—Creo que exageras —Ino le lanzó una mirada de condescendencia a su amiga y recargo su espalda contra la gran barra—, un asesino en serie no te hubiese llevado rosas o sería tan apetecible, si sabes a lo que me refiero —le sonrió de cierta forma y Sakura bufó.
¿Qué si sabía a lo que se refería?, ¡Pero claro que si! Ella misma no había logrado sacarlo de su cabeza en mucho tiempo debido a eso.
—¿Cómo sabes, esos tipos son quien menos esperas? —bufó cansada, su amiga sólo se limitó a negar con la cabeza.
—Bueno, perdón por querer evitar que mueras virgen —le dijo como si nada, mientras se veía las uñas.
Sakura le aventó una servilleta echa bolita y soltó un gran suspiro.
—Sólo déjalo así, ¿ok?, no necesito que te preocupes de mi… vida sexual, gracias.
Ino soltó una carcajada y se fue a la pequeña bodega a revisar el inventario, en tanto la joven Haruno vigilaba por si algún cliente llegaba.
Recargó su cabeza sobre la palma de su mano y respiró profundamente. ¿Para qué no muera virgen?, se repitió mentalmente y negó con la cabeza. Solo a su amiga se le podían ocurrir excusas tan tontas como esa, ¿Qué esperaba, que al ver las rosas me le tirara al cuello y lo hiciéramos allí mismo?, ¡Por favor!

Clavó la vista en el exterior y miró como pasaba la gente, el cielo estaba nublado, pero no pareciera que fuese a llover, más bien se sentía lo helado del clima. Unos minutos más tarde, un par de personas ingresaron al local, así que se puso a trabajar. Puso toda su mente en preparar bien las órdenes y en nada más, no deseaba volver a tocar el tema de tipos guapos bipolares, en flores, o en acosadores. Lo único que deseaba es que con esa pequeña lección, aquel hombre dejara de asistir al local, o al menos, que se abstuviese de mirarla si quiera.
Debía admitir que parte de ella estaba arrepentida de haberlo tirado a la lluvia, o de haberlo golpeado con sus flores, pero otra parte estaba más que contenta y a gusto. El sujeto había recibido lo que merecía y eso la llenaba de orgullo.
Una hora más tarde, cerca de las siete de la noche, la campanilla volvió a sonar y anunció la llegada de otro cliente. Sakura –que se hallaba limpiando un par de mesas que acababan de ser desocupadas– levantó la vista inmediatamente con una sonrisa, que se fue al traste en cuanto se dio cuenta de quien se trataba.
Uchiha Sasuke.
¿Qué hace aquí?, se lloriqueó mentalmente. Había estado segura que después del desplante de la última vez, no le volvería ni a ver el polvo y ahora… allí estaba. Tan atractivo como siempre y con una expresión inquebrantable que daba miedo. La Haruno casi deja caer la charola que sostenía, ¿Y si está aquí para reclamarme, o si me quiere hacer algo?, la sola idea la aterró. Observó como él se encaminaba a una mesa libre y dejaba su maletín sobre la misma, para después extraer una portátil. Su mirada viajó a Ino y le hizo señas para que ella lo atendiera, pero la rubia negó con la cabeza y se excusó dándole a entender que debía atender a un par de clientes que acababan de ingresar y que ahora se acercaban a la barra.
Sakura sopesó sus posibilidades y terminó armándose de valor para ir a atender al magnate bipolar. Tomó un par de grandes bocanadas de aire, aferró su charola a su mano y forzó a sus piernas a caminar hacia el otro extremo de la estancia. Aún no estaba cerca y el varonil aroma de la loción del chico ya llegaba a sus fosas nasales.
¡Olía demasiado bien!
Se aclaró la garganta y se paró a un costado del Uchiha.
—Buenas noches —se forzó a saludar de la manera más amable que encontró.
—Comenzaba a pensar que nadie me atendería —murmuró secamente y sin dignarse a verla si quiera, cosa que molestó a la Haruno—. Tráeme un americano con doble carga de café y… pronto, que no tengo toda la noche.
La dueña de la melena rosada abrió la boca y ningún sonido salió. Sabía que éste era su verdadero yo, bufó mentalmente antes de girarse y esfumarse. Cuando llegó a la barra, su amiga la miraba extrañada, ya que la chica traía cara de querer matar a alguien lenta y dolorosamente.
—¿Estás bien? —le preguntó y la joven Haruno bufó. Dejó la charola sobre el lava platos y comenzó a preparar el café que le habían exigido.
—¡No! —bufó por lo bajo, pero su tono de voz era claramente de ira absoluta—, ese idiota ha vuelto a ser el mismo maldito de siempre.
—¿Qué esperabas?, lo humillaste demasiado feo como para que esperes que te trate tan bien como antes.
Sakura la fulminó con la mirada y se resistió las ganas de soltarle un golpe a su amiga. Tomó un vaso y vertió las dos cargas de café, para después ponerle el agua hirviendo. Esperaba que se quemara su real y hermosa boca en el proceso. Colocó la taza sobre otra charola y la llevó hacia la mesa, donde el Uchiha tecleaba a toda velocidad en su laptop. Le dejó el café y estaba por retirarse, cuando un par de ojos negros como la noche se posaron sobre los de ella.
—¿Puedo pedirte una servilleta? —preguntó fríamente—, ¿o también representa una molestia para ti?
Sakura miró su error y apretó los dientes para evitar estamparle la charola vacía en su cabeza. Corrió a la barra, tomó una servilleta y regresó para dejarla a un costado de la taza de café.
—Aquí tiene —masculló—, que lo disfrute.
¡Y que se queme su maldita boca!, agregó mentalmente antes de girarse sobre sus talones.
Estaba furiosa y no sólo eso, sentía que ahorcaría al primero que la mirara por más de dos segundos seguidos. Se preguntaba porque es que existían personas tan bordes como ese sujeto y maldecidas con la más perfecta belleza que hubiese tenido la desgracia de ver antes. Es tan atractivo como idiota, pensaba furiosa mientras limpiaba la máquina de café. ¿Y ese sujeto decía estar interesado en mí?, ¡si como no!
La joven Yamanaka miraba a su amiga con diversión, no le encontraba el menor problema al perfecto sujeto de traje y le parecía que Sakura exageraba. Se repetía mentalmente que si se hubiese fijado en ella, para éstos momentos estaría teniendo las mejores sesiones de sexo de su vida.
Durante los siguientes tres días, las cosas avanzaron de la misma manera y cada que el Uchiha se aparecía, sorpresivamente Sakura sufría de migrañas intermitentes. No sabía si se debía a los corajes que el sujeto le hacía pasar, o a que estrujaba tanto su cerebro intentando comprenderlo que terminaba por dolerle la cabeza. Cada una de las veces ella lo atendió y el trato fue el mismo: frío, déspota y grosero, con un bonus, porque ni siquiera se atrevía a mirarla, le hablaba como si no fuese nadie y eso definitivamente ponía furiosa a la Haruno. Muchas veces se sintió tentada a tratarlo mal, haber si con eso él decidía no volver, pero en seguida se arrepentía porque si su jefe la pillaba tratando mal a un cliente ella perdería su empleo y eso si que no podía permitírselo.
Para el día siguiente –viernes– Sasuke no apareció, cosa que extraño de igual modo Sakura. Casi toda la tarde se preparó mentalmente para verlo cruzar el umbral pero nada, no llegó. No sabía si sentirse aliviada o frustrada nuevamente por ocupar sus pensamientos en alguien como él.
—Te estás obsesionando —le dijo Ino y ella lloriqueó.
Le sonaba a que era la verdad, ella se estaba obsesionando y no sabía exactamente el porque. Si él la ignoraba ella se enfadaba, esperaba buenos tratos o al menos algo decente, pero se recordaba que cuando la trataba así, tampoco le gustaba y ahora que no había aparecido, algo dentro de ella parecía estar  decepcionado.
¡Estaba perdiendo el juicio y no lograba saber porque!
—Frentona, debes superarlo —comentó la Yamanaka—. Comienzo a creer que la loca eres tú.
—Calla.
—Bueno, cambio de tema —le dijo más animada—, ¿Qué te parece si mañana vamos a tomar unos tragos a casa de Tenten?
—¿Mañana? —preguntó cambiando su expresión—, no puedo, quedé en salir con Hinata, mi compañera de clase, me invitó a cenar al restaurante de su familia.
—¿Irás a uno de los restaurantes Hyuga? —preguntó sorprendida—, ¡vaya! Ya me gustaría tener dinero para ir a uno de esos.
—Lo sé, pero algún día iremos juntas no te preocupes —Sakura sonrío y olvidó su frustración—. Por cierto, no tengo un vestido que usar, ¿tú podrías…?
—¡Pero claro! —contestó sonriente—, tengo uno negro que te quedará de lujo, es más yo iré a tu casa a ayudarte.
—Gracias cerda.
El resto de la noche pasó tranquila, para cuando llegó a su casa, ya ni recordaba el tema de Sasuke o de su cita del día siguiente, solo sabía que estaría un rato con su madre y eso la ponía en extremo de buen humor.
Al día siguiente, luego de su turno, Ino y Sakura se encaminaron a la casa de la joven de cabellos rosados, para ayudarla a arreglarse. Debía estar a las siete en el restaurante y ya pasaban de las cinco, así que debía apresurarse. Mientras ella se duchaba, Ino alistó las cosas que utilizarían, le parecía que su amiga debía verse bonita en un lugar tan elegante como ese.
—Esto sería mejor si tu cita fuese con un chico —murmuró Ino al tiempo en que le pasaba un cepillo a Sakura para que alisara su cabello.
—No sé si eso llegue a pasar, pero si, sería más interesante —contestó y casi al instante la imagen de cierto Uchiha apareció en su mente, cosa que la hizo odiarse.
Una vez que su cabello estuvo liso, Ino tomó la rizadora y le onduló levemente el cabello, para después sostener uno de los rizos con un pequeño broche color verde jade. Sakura se ocupó de maquillarse y por último se colocó el vestido que su amiga le había prestado, era negro de tirantes, bastante escotado aunque no tan corto, pues le llegaba a la rodilla. Se puso unas zapatos altos negros, un abrigo negro y quedó lista. Guardó su móvil y algo de dinero para el pasaje, y estuvo preparada para salir.
—Te tomas una copa de vino a mi salud —le dijo Ino sonriente, mientras Sakura se acomodaba en el taxi que había pedido.
—Y tu una cerveza por mí —contestó imitando la sonrisa de su amiga. Ino asintió y el taxi se alejó.
La verdad es que estaba bastante emocionada por su salida, usualmente no salí y menos a lugares caros. Su madre le había dicho que se divirtiera y eso planeaba hacer, conocer más de diferentes círculos sociales. Solo esperaba no desentonar realmente.
Veinte minutos más tarde, pagó al taxista y se bajó para encaminarse a la entrada principal. Personas mucho más elegantes que ella pasaban como si nada por el lugar y tragó saliva, los nervios comenzaban a apoderarse de ella.
—Sakura-Chan —la voz de Hinata llamó su atención y le sonrió—, viniste —murmuró sorprendida.
—Claro, lo prometí —dijo sin borrar su sonrisa. Su amiga le hablaba como si hubiese visto un milagro ocurrir.
—Vamos —la guió al interior y entonces la Haruno reparó en que su amiga vestía un vestido mucho más largo y bonito que ella.
Conforme avanzaban, Sakura pudo notar que Hinata chocaba sus dedos nerviosa, como si algo le estuviese preocupando, cosa que la alertó bruscamente, no sabía si esperar algo malo de todo eso.
¿Por qué de repente tenía ganas de correr?
—¿Pasa algo? —se animó a preguntar al tiempo en que se despojaban de sus abrigos y se los entregaban a una mujer que parecía la encargada de ese tema.
—Pues… —un mesero la interrumpió y comenzó a guiarlas a través del lugar, hasta que las posicionó en una de las mesas principales. Hinata agradeció y tomaron asiento—, lo que pasa es que hubo un…
—¿Un qué?
—Promete que no te molestarás conmigo —Sakura pestañeó y negó con la cabeza.
—No tengo por que enfadarme, habla.
—Bueno… —Hinata dudó y la Haruno esperó pacientemente—, lo que sucede es que conozco a un chico que me… gusta mucho.
—Ajá… —Sakura no comprendía de que iba todo eso.
—Y me invitó a cenar de última hora, pero como yo tenía un compromiso contigo se me hizo de mala educación cancelarte así que…
Por algún motivo no le gustaba como sonaba y las ganas de echar a correr se incrementaron.
—¿Así qué…?
—Le dije que invitara a un amigo para que…  cenara contigo —terminó evitando su mirada y la dueña de la melena rosada se limitó a abrir la boca.
—¿Me hiciste una cita a ciegas? —murmuró acercándose a su amiga.
—Es más bien una cita… doble.
—¡Hinata! —gimió. Le parecía un sucio truco que Ino hubiese fraguado.
—Sabía que te enojarías —murmuró con cierto deje de tristeza—, yo… lo siento mucho Sakura-Chan, pero no pude negarme es que él me gusta mucho y…
La Haruno soltó un suspiro y sintió compasión por su amiga. Sabía lo tímida que era y que seguramente le resultaría bastante estresante rechazar una cita con alguien que podría ser el amor de su vida.
—Vale… no estoy enojada, pero no vuelvas a hacerme algo como esto —pidió haciendo una mueca. Hinata asintió y le sonrió débilmente.
—¡Hinata-Chan! —la voz estridente de un chico resonó por el lugar. Ambas voltearon la mirada y se toparon con un rubio de ojos azules. La joven Hyuga adoptó un color rojo fuerte sobre sus mejillas, así que supuso que ese era su gran cita.
—Naruto-Kun —saludó tímidamente al tiempo en que se ponían de pie ambas. El chico abrazó a la Hyuga y soltó un pequeño beso sobre su mejilla, sonrojándose él mismo en el proceso.
Sakura sintió que era presente de algo muy íntimo y quiso no mirar.
—¡Tú debes ser la cita del teme! —comentó Naruto mirándola por primera vez y Sakura sonrió débilmente—, yo soy Uzumaki Naruto, un gusto dattebayo.
—Haruno Sakura —contestó y estrechó su mano.
—Tu cita llegará en cualquier segundo —le dijo a modo de murmullo, para después gritar: —, ¡eh, teme, apresúrate!
—No grites, estás en un lugar público idiota —Sakura se congeló en el acto al reconocer esa voz, no podía ser cierto.
¡No podía ser cierto!
Un joven –y atractivo– hombre apareció a un lado de ella, tan serio como siempre y tan perfectamente bien enfundado en un traje negro que le ajustaba a la precisión. El corazón de Sakura dio un vuelco, para después detenerse, no sabía si era por la impresión, o por lo guapo que lucía el Uchiha, o por ambas cosas. Sus ojos se clavaron en los de él y no se movió ni un ápice, lo único que pareció recobrarse, fue su corazón, que ahora corría el maratón.
—Sakura-Chan —dijo Naruto—, te presento al teme y mi mejor amigo: Uchiha Sasuke.
—Si… —murmuró ella. ¿Qué debía decir ahora?, ¿Un gusto, un placer?—, buenas noches —atinó a decir.
—Buenas noches —saludó él seriamente.
Ninguno de los dos mencionó el hecho de que ya se conocían y no sabían si era oportuno hacerlo o no. Sakura no deseaba que la gran noche de Hinata terminara arruinada por su culpa.
Todos tomaron asiento y ella comenzó a preguntarse si él habría tenido algo que ver con ese encuentro, se le hacía demasiada coincidencia que justo el enamorado de Hinata, fuese amigo del sujeto que ella más detestaba.
Aquí hay algo raro… pensó mientras lo miraba ocasionalmente. El Uchiha se negó a mirarla, ya que tenía toda su atención en el costoso menú. Sakura fijó la vista en su propio menú y se prometió que terminaría por descubrir lo que el Uchiha le ocultaba.
—o—o—o—
Sasuke Uchiha le dio un sorbo a la copa de vino que acaban de servirle y contuvo las ganas de sonreír victorioso. Su plan había funcionado de maravilla y sólo era cuestión de un par más de tácticas, para que tuviese a la joven Haruno comiendo de la palma de su mano, o al menos, eso era lo que él pensaba. Jamás imaginó que la joven de la que su amigo estaba perdidamente enamorado fuese una de las amigas más cercanas de Sakura, y mucho menos que ellas ya tuviesen planes que terminarían convirtiéndose en una cita doble. La idea inicial era que Naruto invitase a salir a Hinata en parejas, pero no imagino que la mitad del trabajo estuviese hecha, lo cual lo llenaba de alegría. Además, el resto de su plan también marchaba de maravilla. Después de llegar a la conclusión de que las mujeres lo perseguían por lo que verdaderamente era, optó por ser más él delante de ella para cautivarla como a las demás y dado a los repentinos cambios de humor que notaba en la chica, algo le decía que lo estaba haciendo de lujo.

Luego de que les sirvieran su plato principal, todos se sumieron en un silencio un tanto incómodo hasta que el joven Uzumaki se encargó de poner humor a la velada. Se la pasó conversando de varios temas tanto con Hinata, como con Sakura y eso logró que la presión aminorara. Sasuke sabía cuanto deseaba su amigo declarársele a la joven Hyuga y esperaba que lo hiciese de una vez, para que a él dejara de agobiarlo en el trabajo.
—No dejes que la cara de amargado de éste idiota te asuste Sakura-Chan —le dijo el rubio a la joven de cabellos rosados—, él suele ser serio, pero es una gran persona.
Sasuke arqueó una ceja, vaya manera tenía su amigo de ayudarlo.
—Pero muy en el fondo —masculló ella por lo bajo, aunque el Uchiha logró captar su tono de sarcasmo, así que la miró con los ojos entrecerrados.
Había esperado que en cuanto se encontraran ella le soltara una sarta de insultos, o quizá que saliera corriendo, pero no lo había hecho, lo que indicaba que algo marchaba a la perfección. Aún tenía otro plan en curso, así que decidió callar y observar, ya llegaría el momento oportuno de hacer su movimiento final. Obtendría una cita real, a solas con ella, así fuese lo último que hiciese.
Una pequeña orquesta comenzó a sonar como música de fondo y el ambiente comenzó a tornarse más relajado. Algunas de las parejas del lugar se pararon a bailar y Sasuke notó como Hinata se movía nerviosa, así que decidió ayudar a su causa, después de todo tenía que disimular.
—¿Por qué no bailas con Hinata? —le dijo a Naruto—, apuesto a que ella estará encantada.
El muchacho rubio se tensó y rió nervioso, eso de bailar se le daba pésimo, sobre todo cuando se ponía nervioso, pero miró a Hinata sonrojada y aceptó. Sólo esperaba no hacer realmente el ridículo delante de todos. Ellos se pusieron de pie y se alejaron lentamente de la mesa, lo que le daba al joven Uchiha carta blanca con su acompañante.
—¿Te gustaría…? —antes de terminar su pregunta, Sakura lo interrumpió.
—¿Bailar contigo? —bufó con sorna—, ni muerta.
Ella le dedicó una mirada retadora.
—Tomar un trago, en la barra —completó secamente—, eso estaba por decir.
La chica guardó silencio y lo observó fijamente, ¿Qué de malo tenía tomar un trago?, desde su punto de vista ninguno y ya que tenía varias preguntas, aceptó. Se pusieron de pie y atravesaron la estancia, hasta llegar a una ampliación donde estaba una gran barra con botellas de todo tipo como escenario. Tomaron asiento en los pequeños banquillos y pidieron algo de beber.
—Un Martini, por favor —pidió ella amablemente.
—Un whisky doble —ordenó el Uchiha.
Sakura lo observó fijamente intentando descifrarlo, en tanto él hacía lo mismo, pero dejándose maravillar por la belleza de la chica.
Bien arreglada, sabe como sacarse provecho… pensó. Al menos no será una labor del todo desagradable.
—Dime algo —soltó ella repentinamente—, ¿tuviste algo que ver con esto? —hizo el ademan de señalar a su alrededor y Sasuke apreció el gran instinto que ella poseía.
—No seas paranoica —se burló—, lo hice por ayudar a mi amigo, es todo.
El Uchiha le dio un sorbo a su bebida y clavó la vista en la barra. Sakura observó lo felices que lucían Hinata y Naruto, y se permitió creerle.
—Yo… —mordió su labio por un segundo y después suspiró. Le resultaba demasiado difícil lo que estaba por hacer—, quiero pedirte una disculpa por lo del otro día… supongo que, exageré.
Le dio un sorbo a su Martini y los ojos ónix del Uchiha se posaron nuevamente sobre los de ella.
—Digamos que estamos a mano —contestó—, después de todo dices que yo te hice lo mismo ¿no?
¿Era eso una disculpa?, se preguntó ella.
—Y… ¿Ya me dirás cual eres verdaderamente? —preguntó haciendo referencia a la pregunta que le hizo el día que lo golpeó con las flores.
—Soy el que ves —contestó él, dándole otro trago a su whisky—, no suelo ser amable, ni sonriente, ni paciente, ni ninguna de esas cosas. Pero cuando hago las cosas, son de verdad, soy así de franco.
Ella se sorprendió por lo honesto que había sonado y casi esbozó una sonrisa, de no ser porque estaba más ocupada intentando callar a su alocado corazón.
—¿Cuál es tu interés en mí?
—A veces las mejores cosas de la vida no tienen sentido —contestó él sintiéndose la persona mas cursi del planeta. La frase que su hermano Itachi solía decirle constantemente acudió él y decidió aplicarla, sólo esperaba no haber sonado tan idiota como se sentía. Se terminó su trago y pidió otro.
—Oh —fue lo único que Sakura se limitó a decir. Estaba oficialmente desconcertada, porque estaba teniendo la oportunidad de ver al bipolar en acción y le gustaba-aterraba de igual manera.
—Así que… ¿saldrás conmigo? —Sasuke soltó la pregunta y juró por lo más sagrado que si no funcionaba, rompería cosas y no sería agradable de ver. Sakura lo miró en silencio por unos segundos, antes de fijar su vista en su sonrojada amiga que aún se hallaba en la pista de baile.
El Uchiha comenzó a contar mentalmente, no estaba dispuesto a más humillaciones.
—Bien —contestó la chica, para después terminarse su trago de golpe. Esperaba con todas sus fuerzas no estar cometiendo el peor error de su vida.
Sasuke sonrió de lado, ahora si que podía saborear la victoria y algo extra incluso, porque después de verla en ese vestido, comenzaba a preguntarse como sería sin él…
Continuará…
¡Hola!
¿Qué tal?

Hoy fue día de actualización masiva, estaba demasiado inspirada y en deuda con ustedes. Les agradezco mucho el apoyo que le dan a la historia y sus comentarios, son las mejores.
Espero que me hagan saber lo que les pareció el capi :) Ya saben que sus comentarios, son mi único pago por escribir.
Saludos y nos estamos leyendo.
¡Sayo!
Tsukisaku

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