sábado, 20 de julio de 2013

MPET Epílogo

Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…

Nota: Utilizaré un fragmento de la canción: Need you now de Lady Antebellum.
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MI PERDICIÓN ERES TÚ
By Tsukisaku
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EPÍLOGO
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Apagué el molesto teléfono y resistí el impulso de lanzarlo por la ventana, estaba furiosa y eso era quedarse corta. Estaba fastidiada, harta y cansada de toda la situación, lo único que anhelaba era paz. Me paré frente al gran espejo de mi habitación y solté un gran suspiro, no lucía diferente, no tenía el ceño fruncido, ni los ojos rojos, nada. Parecía que las lágrimas se negaban a aparecer. Uno supondría que terminar una relación de —prácticamente— tres años, te hundiría en depresión, pero no era así. No para mí. No más. Estaba comenzando mi último y cuarto año en la universidad, no permitiría que nada ni nadie, me lo amargara. Tendría mucho tiempo para lidiar con las consecuencias de mi decisión.
Observé el reloj de la pared y me apresuré a bajar las escaleras, era la hora en que las nuevas aspirantes llegarían a la casa. Como Temari y Hana se habían graduado ya, ahora las chicas a cargo de la hermandad, éramos Ino y yo. Al menos durante el último par de años. Ino me entregó una carpeta con las solicitudes de las chicas y nos dirigimos a la sala. Tres nerviosas chicas estaban ahí, sentadas, esperando a que les dijéramos quien de ellas sería la afortunada en tomar la beca que ofrecía la hermandad. Sonreí con nostalgia, hace tres años era yo la que estaba ahí, nerviosa e insegura… y ahora, estaba al mando.

—Bien —comenzó la rubia a mi lado—. Mi nombre es: Yamanaka Ino y ella es Haruno Sakura, ambas somos el cerebro detrás de esta grandiosa familia y ustedes jovencitas, tienen la grandiosa y única oportunidad de poder formar parte de ella.
Sonreí, porque al parecer Ino había decidido copiar las palabras de Temari. Ella había tenido la oportunidad de escucharla antes.
—Como saben —proseguí—. La hermandad femenina Kunoichi es la más prestigiosa, exclusiva y reconocida por formar a chicas excepcionalmente perfectas. Todas aquellas que forman parte de Kunoichi, se convierten en mujeres con clase y reconocidas a un alto nivel.
—Estudiamos sus casos a fondo y me complace decir que de la gran cantidad de solicitudes que recibimos éste año, sólo ustedes tres lograron llegar a la etapa final —continuó Ino—. Respóndanme algo… ¿De verdad están dispuestas a hacer cualquier cosa por formar parte de nosotras?
Mi mente vagó a cuando me hicieron esa misma pregunta y suspiré. Era demasiado inocente. Las chicas frente a mí asintieron y sonrieron, parecían emocionadas.
—Me gusta su seguridad y entusiasmo —prosiguió Ino—, me encantaría ver si serían capaces de llegar a los golpes, con tal de defender el lugar.
Todas palidecieron y se miraron entre sí. Ninguna dijo nada, pero se les notaba que desde luego, no lo harían.
—Siempre hay otros caminos para arreglar las cosas —comenté—, así que no tendrán que golpearse.
Todas respiraron tranquilamente.
—Efectivamente —continuó Ino—. Analizamos a fondo sus cartas de recomendación, así como su carta de petición y llegamos a la conclusión de que la elegida será Amy.
La aludida abrió los ojos como platos y soltó un par de lágrimas.
—En cuanto ustedes, siento decirles que han sido rechazadas —Ino les indicó la salida y rápidamente desaparecieron. Llamé a las chicas que esperaban en la biblioteca y todas se acomodaron en los sofás. Era el momento de hacerles saber que tanto sus vidas cambiarían de ahora en adelante. Aún me causaba escalofríos, no era normal que en una hermandad te introdujesen al mundo del sexo, pero era así y no había manera de cambiarlo.
—Formalmente, ustedes son la nueva generación de Kunoichis, así que es hora de que les expliquemos las reglas —inicié seriamente mirando a las cinco chicas.
—Hay una serie de reglas que deberán seguir y respetar, es muy importante si no quieren que se les expulse de la casa —explicó seriamente la cerda.
—Número uno: Todas deberán mantener un promedio envidiable, Kunoichi se caracteriza porque sus integrantes son inteligentes y siempre son las mejores de sus clases —dije seriamente—. Número dos: Se espera que siempre se comporten a la altura, nada de espectáculos desagradables que pongan en duda sus modales. Número tres: todo lo que suceda dentro de la casa es absolutamente secreto. Número cuatro y la más importante, nada de novios el primer año y para todas aquellas que tengan uno, lamento decirles que deberán terminar con ellos para evitar futuros conflictos.
Era increíble como a través del tiempo, aquellas reglas sonaban casi sagradas para nosotras.
—Esto es muy importante, ya que es parte de su iniciación como Kunoichis —dijo Ino—. Les explicaré; ustedes aún son novatas, por lo tanto, si quieren asegurar su estadía aquí por los próximos cuatro años, deberán cumplir con el requerimiento más indispensable. Es el entrenamiento más importante por el que pasamos todas.
Les entregamos los mismos cuadernillos que contenían las reglas a detalle y me sentí mal por ellas, definitivamente no sabían que estaban casi vendiendo su alma.
—Durante este año ustedes aprenderán y experimentaran todo sobre el sexo. Ese móvil tiene sólo un número grabado, cada que deseen aprender más… pueden llamar su chico asignado, así como ellos podrán hacerlo en el momento que quieran —expliqué fríamente—. Y lo más importante es que ustedes no pueden negarse, claro, a menos que deseen salir de la casa.
Las chicas se miraron entre si con horror.
—¿Y quién será…? —la pregunta murió en los labios de Amy.
—Los elegidos para instruirlas en ese arte, son los chicos de último año de la fraternidad Tokubetsu. Cada uno de ellos tiene un móvil exactamente igual con su número grabado, para ellos es algo así como un regalo de graduación —explicó la cerda casi sonriente. Rodé los ojos, claro que ella estaba feliz, su relación aún funcionaba.
—Esto no las convierte en prostitutas ni nada por el estilo —intenté tranquilizarlas—. Por eso se les asignó sólo a uno, será su "pareja" por todo el año, es sólo sexo sin compromisos. Ellos no les preguntaran nada sobre su vida personal, así como ustedes tampoco lo harán. Únicamente aprenderán lo más que puedan de ellos les aseguro que… lo disfrutaran.
—Puede parecer raro. Pero las Kunoichis somos conocidas también por el gran placer que le proporcionamos a nuestra pareja en la cama. Si se les hace difícil llevar acabo esto, piensen que ellos son algo así como su… danna. El manual que les dimos les ayudará mucho en esto y en cuanto terminé el año, ellos se van y ustedes quedan libres —concluyó Ino.
—Es importante que lean el manual y se lo aprendan de memoria, nosotras estamos muy al pendiente de cada una, así que si fallan o hacen algo para avergonzar a la hermandad, serán expulsadas tan rápidamente que no tendrán ni tiempo para implorar —puntualicé fríamente—. Está estrictamente prohibido romper las reglas.
Todas asintieron tímidamente. Ino y yo las condujimos a sus nuevas habitaciones, y les explicamos las reglas de la casa.
Una vez que terminamos, le entregué su primer cheque a la chica de la beca y me dispuse a dormir un rato. Llevaba varias noches sin pegar un ojo y mi cuerpo comenzaba a pasarme la factura.
—¿Estás bien, frentona? —preguntó Ino mientras me seguía a mi habitación.
—Maravillosamente —bufé sarcásticamente.
—¿Qué pasa?
Me detuve y tomé una gran respiración.
—Terminé con Sasuke —solté de golpe.
¿Qué? —gritó Ino y la miré sin expresión alguna—. ¿Por qué?
Casi me reí ante la pregunta.
¿Por qué no? Era más atinado de preguntar. Últimamente no habíamos hecho otra cosa que pelear épicamente. Era discusión, tras discusión y estaba realmente harta. Desde que Sasuke terminó la carrera, todo se fue a pique. Él se la vivía trabajando en la empresa familiar ¿y yo? Había pasado a segundo plano. Sé lo que puede parecer, pero no estaba actuando como la novia que no comprendía las labores de su novio y quería ser egoísta. Era todo lo contrario. Yo lo alenté y festejé con él sus pequeños triunfos, que ahora eran grandes, ¡diablos! Aún lo amaba, sólo ya no podía.
Todo comenzó a complicarse con la poca cantidad de tiempo que podíamos vernos. La universidad me abrumaba y a él, el trabajo lo absorbía. Cada vez pasábamos menos tiempo juntos y los celos aumentaron. Él odiaba que yo lidiara con hombres, o incluso que le hablara a Sai —lo que era estúpido—. Las peleas se incrementaban y entonces él decidió comenzar a salir con algunos compañeros de trabajo. Comenzaron a llover fotos de “el prodigio de los Uchiha”, con alguna mujer que aprovechaba las cámaras para insinuársele y ¡claro que me molestaba! Él no podía pasar tiempo conmigo, pero si con ellas, entonces decía: “Sakura estás siendo absurda, además tu te negaste a verme cuando te lo ofrecí”, y por supuesto, él convertía todo en mi culpa.
¡Siempre era mi maldita culpa!
Era la novia que no lo comprendía, la idiota que hacia tormentas en un vaso de agua y la estúpida que tenía que aguantar sus arranques de celos. Hasta hoy, ese Uchiha no volverá a tratar conmigo. Me olvidaría de él, así tuviese que arrancarme el corazón.
—No importa, salió de mi vida y es lo único importante —le dije a Ino antes de encerrarme en mi habitación, necesitaba dormir.
—o—
Suspiré frustrada. Estaba a punto de darme una bofetada por patética.
Llevaba poco más de dos meses tratando de vivir mi vida lo mejor que se pudiera, luchaba con el recuerdo de Sasuke a cada momento, moría por olvidarlo y sacarlo de mi piel. Todo parecía imposible de lograr. Me vi en la necesidad de cambiar de teléfono para evitar sus llamadas, no hablaba con Sai y casi con nadie de mis amigas, para evitar que le llegara información mía. Me la pasaba en la biblioteca haciendo tarea, o encerrada leyendo libros. Incluso hasta acepté salir un par de veces con un chico de mi clase: Daisuke. Era amable, inteligente y me hacía reír, un buen amigo sin duda alguna, pero nada más. Él me besó hacia unas horas y lo dejé, porque deseaba volver a vivir, pero no funcionó. La culpa me inundó estrepitosamente, y sin siquiera ser consiente de ello, lo comparé con Sasuke.
—Que patética Sakura —me dije.
¿Qué tenía que hacer para olvidarlo?, ¿darme un golpe en la cabeza o algo así?
El móvil sonó y me indicó que tenía un mensaje, lo abrí y sonreí sin ganas: “Te veo ésta noche”, tecleé una respuesta vaga y comencé a buscar algo de ropa para cambiarme. Había aceptado salir de noche por primera vez en meses, iríamos a un club nocturno que parecía ser la sensación. Me alisté sin mucho ánimo, entonces el teléfono sonó nuevamente y abrí el mensaje, era de Tayuya, teníamos una especie de amistad, sin mencionar que era la única que me apoyaba en mi decisión de alejarme de Sasuke.
“Como lo siento Sakura, ese imbécil ahora si se pasó”, no entendí sus palabras hasta que vi la foto que aparecía debajo de ellas. Sasuke aparecía en una foto tomada en algún bar, con una chica —prácticamente— sobre él, y se… besaban.
Vaya… vaya.
No sabía que sentir, aparentemente ya no sentía nada. Me enfurecí pero conmigo misma, por seguir enamorada de un cabrón.
Aventé el móvil a la cama y me apresuré a alistarme, no quería pensar en Sasuke, no más.
La noche avanzó abrumadoramente, bebí un par de copas y estaba todo lo relajada que podía, lo que era muy poco, estaba de un humor sumamente cambiante. No hice mucho por conversar con mi acompañante y no me importó, antes de la medianoche terminé por fastidiarme, así que le pedí que me llevara de regreso a la casa. Le agradecí por la salida y me apresuré a mi dormitorio. Todo estaba en relativa calma, lo que estaba bien para mí. Me daría una ducha y me pondría a escuchar música hasta hartarme.
Entré a mi cuarto, cerré la puerta y comencé a quitarme la ropa, comenzando por los zapatos. Tomé una toalla y me encerré en el baño. Abrí el grifo del agua, mientras me quitaba la ropa interior. Encendí mi ipod y reproducí una de mis listas favoritas, prefería cantar que pensar. Me metí debajo del chorro de agua tibia y suspiré, tomé el champú de cereza y lo coloqué en mi cabello. Una canción inició y maldije, esa no era una de las melodías que esperaba escuchar.
Picture perfect memories scattered all around the floor. Reaching for the phone cause, I can’t fight it any more and I wonder if I ever cross your mind. For me it happens all the time.”
(Imagina los recuerdos perfectos regados alrededor en el suelo. Tratando de alcanzar el teléfono, porque no puedo luchar contra esto más. Y me pregunto, si alguna vez he pasado por tu mente, a mi me sucede todo el tiempo)

A pesar de que el agua caía libre por mi rostro, me di cuenta de que había comenzado a llorar. Un nudo luchó por salir de mi garganta y lo dejé, necesitaba desahogarme una última vez, necesitaba que las lágrimas se llevaran a Sasuke para siempre.

“It’s a quarter after one, I’m a little drunk and I need you now. Said I wouldn’t call but I lost all control and I need you now and I don’t know how I can do without, I just need you now.”
(Es la una y cuarto, estoy algo ebria y te necesito ahora. Dije que no vendría, pero he perdido todo el control y te necesito ahora,  no se como estar sin ti, te necesito ahora)

Solté un gran suspiro y tallé mi rostro con fuerza, como queriendo borrar cualquier rastro de lágrimas. La canción terminó e inició otra que era mucho más tranquila, comencé a relajarme y terminé de quitar el jabón de mi rostro. Una vez que los abrí nuevamente un escalofrío me recorrió, antes de que si quiera lo registrara mi mente, mi cuerpo ya sabía lo que pasaba. Me giré intentando demostrarme que estaba equivocada, pero no lo estaba. Un par de ojos oscuros me miraban fijamente, estaba completamente inexpresivo y… desnudo.
—¿Qué diablos…? —la pregunta murió en mi boca, ya que él me arrinconó de golpe contra la pared del baño. Me encorvé inmediatamente ante el frío de las baldosas, el agua comenzó a caer contra su perfecto cabello y me preparé para alejarlo de mí.
—Yo no la besé, ¿de acuerdo? —gruñó molesto—, ella se lanzó a mí y antes de que pudiera hacer algo, la foto estaba tomada.
—Suéltame —comencé a forcejear—, me importa una mierda si la besaste o no, ya no somos pareja ¿recuerdas?
—¿Según quién? No recuerdo haber dado mi aprobación —solté una carcajada seca y no dejé de intentar que me soltara.
—Claro, sigue diciéndote eso —su agarre se hizo más firme y apreté los dientes—. ¡Que me sueltes!
—Eres mía, te guste o no —dijo cerca de mi oído y un escalofrío me recorrió. Intenté darle un rodillazo entre sus piernas, pero sentí que me resbalaría y deseché la idea.
—No soy un maldito objeto —gruñí. Él mordió mi cuello y la piel se me erizó.
—No sabes como extrañaba hacer esto —gruñó antes de pasar su lengua por mi cuello hacia mi mandíbula. Un gemido salió de mi boca y odié a mi cuerpo traicionero.
Terminó de subir hacia mis labios y deslizó por ellos su lengua. Mi sangre se convirtió en lava ardiente, él sabía que no era inmune a sus caricias y estaba tomando ventaja de ello. Su boca reclamó la mía y aunque traté de negarme, logró abrirse paso a través de mis labios. Otro gemido brotó y lo sentí sonreír. Bastardo arrogante.
Soltó mis manos y comenzó a recorrer mi cuerpo, estrujó mis senos con una de sus manos, en tanto la otra acariciaba mi trasero. Subí una de las mías a su cabello y lo jalé con fuerza, si no lograba que me soltara ahora, habría perdido todo por lo que trabajé y me rendiría ante él. ¡Eso no podía pasar!
—Aléjate de mí Sasuke, hablo en serio.
—¿Para qué? —preguntó furioso—, ¿Para que puedas seguir saliendo con ese malnacido de tu clase? —abrí la boca de sorpresa y él frunció más su ceño—, si, claro que los sabía.
—No es asunto tuyo.
—Tú eres asunto mío.
Volvió a besarme y justo en ese instante, sentí su gran erección rozar mi vientre. Gemí con fuerza. Él podía ser un arrogante manipulador, pero era mío, no podía seguir actuando como que no tenía efecto en mí, porque terminaría muriendo de combustión espontanea. Mi cuerpo lo extrañaba, toda yo lo extrañaba. Pasé mis manos por su cuello y dejé que mi lengua rozara la suya, las gotas de agua comenzaron a mezclarse entre nuestras bocas, era delicioso. Llevó una de sus manos a mi cadera y la otra a una de mis piernas, la levantó ligeramente y antes de que si quiera fuera consiente, me penetró de golpe. Enterré mis uñas en su espalda y él rompió el beso, para lanzarse a mis pechos. Cerré los ojos completamente excitada, ¡diablos! Lo había extrañado más de lo que estaba dispuesta a admitir. Las estocadas se hicieron rápidas y fuertes, parecía que él tenía tanta urgencia de reclamarme como suya, como yo deseaba reclamarlo como mío. Volvió a besarme en el instante en el que explotó dentro de mí y casi lloré de nuevo. Lo amaba demasiado.
Salió de mí y cerró el grifo de agua, salimos de la ducha y volvió a besarme al tiempo en que me levantaba del piso. Envolví mis piernas a su alrededor y nos guió a la cama, caí encima de él y reí, estaba tan desesperado como yo. Me acomodé a horcadas sobre él y me giré para darle la espalda, me incliné para darle un beso a su pene, el gruñó y reí nuevamente. Sus manos se colocaron en mi cadera y jadeé cuando me acercó a él, me incliné y antes de que él lograra acariciar con su lengua mi clítoris, engullí su deliciosa erección. No habíamos hecho ésta posición en mucho tiempo y me encantaba. Era más una competencia por saber cual de los dos tenía el poder, necesitábamos probar quien doblegaba al otro primero. Pasé mi lengua repetidas veces por su dureza y él hizo lo mismo conmigo, sentí sus dientes y gemí. Succioné con perfecta precisión y fue su turno de gemir. Ambos estábamos por llegar, lo sabía. Pero antes de que eso sucediera, me empujó hacia adelante y quise llorar por la falta de atención, se incorporó levemente y colocó sus manos en mis senos, para atraerme a él. Mi espalda chocó contra su pecho justo cuando deslizó sus manos por mi estomago, para llegar a m cadera, me levantó levemente para después adentrarse en mí. Mordí mi labio en cuanto comenzó a moverse, elevé mis manos a su cabeza y acaricié su cabello.
—Te amo… demasiado —gemí extasiada.
—No tanto como yo a ti —suspiré, no era la contestación que esperaba, pero diablos si no funcionaba igual de bien.
Las estocadas fueron más rápidas y ambos terminamos explotando nuevamente. Se dejó caer en la cama y me llevó con él, salió de mí y me giré para reacomodarme en su pecho. Clavó sus ojos en los míos, me di cuenta que luchaba por internarse en mis pensamientos.
—Te extrañé —murmuró pasando su brazo a mi alrededor—, demasiado.
—No tanto como yo a ti —repetí sus palabras y rodó los ojos. Sabía que no estaría contenta hasta que no me dijera lo que deseaba escuchar.
—Te amo malditamente mucho, Sakura —me acerqué para besarlo y ésta vez lo hicimos lento. Necesitaba transmitirle mucho de lo que estaba sintiendo.
—Haremos que esto funcione —le dije aún rozando sus labios—, siento ser tan… histérica en ocasiones.
—No siento ser yo, pero me esforzaré, puedes apostarlo —sonreí y lo besé nuevamente.
Sabía que continuaríamos discutiendo, que los celos no se esfumarían y que seguiríamos viéndonos poco, al menos hasta que yo terminara la carrera. Pero también sabía que lo amaba y que él no me dejaría escapar tan fácilmente, necesitaba creer eso, creer en él. Así que aceptaba todo lo que él tenía para darme.
—Si el sexo de reconciliación es siempre así… —murmuré—, puedes apostar a que yo tampoco te dejaré ir.
Fue su turno de sonreír, sabía que acababa de inflar más su ego y no me importó. Lo único que quería era tenerlo cerca, perderme en sus besos tanto como en sus caricias. No importaba cuanto lo negara, desde que lo conocí había marcado mi alma, se había transformado en algo tan vital como respirar, en mi completa perdición

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FIN
¡Hola!
Así es, ha terminado. Sé que en un inicio dije que serían tres epílogos, pero lo pensé mejor y uno era todo lo que hacía falta. No es bueno fastidiar la historia con tanto. Me ha gustado lo que he escrito y creo que es lo importante.

Muchas pero muchas gracias a todos y cada uno de ustedes por leer. Son los mejores lectores del mundo.
Los espero en otra de mis historias Sasusaku: “Irremediablemente Juntos”, “Mi voz tú adicción” y “Razones para tener sexo” :) por cierto, ¡Feliz mes sasusaku! :D

Ojalá me regalen un lindo comentario.

Cuídense y nos estamos leyendo.
¡Sayo!
Tsukisaku


6 comentarios:

  1. Dios!!!!!!!!!!!!! a terminado wwwooooooooooooooooooooooooooooooooooowwwwwwww

    soy muy sincera al decir que estoy en shok.... amo esta historia amo a sakura y a sasuke gracias a ti!!!!!

    y para mi el final es perfecto!!!!!!!!!!!!

    hasta muy pronto!!!!!!!!!!!!!! ^_^

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  2. Hola! Bueno ante todo gracias por escribir esta increíble historia. Me ha gustado mucho ya que me la leí en menos de dos dias. Claro leeré tus otras historias! Saludos:3

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  3. wooooow debo decir que me fui a la mismisima mierda, en realidad nunca comento ningun fic que leo, pero este en verdad se lo merece. Me devore tu historia en 2 dias y en realidad no me arrepiento.
    Exelente redaccion y trama, te seguire leyendo
    Besos

    Cherryfiz~

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  4. Hola sabes me encanta como escribes
    todas tus historias finalizadas yo las leía en
    fanfiction pero cuando vi q ya no staban tus historias
    Completas casi me da un infarto pero ya vez encontré tu bloog jijijii.
    me encanto esta historia narras fenomenal y q decir de la trama
    Y el lemmon jijiji
    espero leer más historias tuyas
    kuidat
    viva l sasusaku

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  5. Eres increíble! Te pasas.. Me encantó la historia.. Todas en realidad.. n n gracias!

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  6. Tsuki (:!! No sabes, estoy tremendamente agradecida por tu tiempo y trabajo, gracias por terminar esta historia. Raza de Fanfiction por aquí:p te perdí la pista un tiempo, me alegro de haber encontrado el fic nuevamente. El inicio del epílogo casi me hace llorar:c en fin, nuevamente gracias por todo y felicidades por haberle puesto fin a una gran (y kinky:p) historia ^^ cya~~

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