sábado, 20 de julio de 2013

Razones Cap1

¡Hola! Aquí les traigo un nuevo fic, que espero les guste.

Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto.

Aclaraciones: AU. En éste chap aparecerá un pedazo de la canción Feel so close de Calvin Harris.
—o—
ADVERTENCIA: La historia estará repleta de escenas eróticas, así que si no te agradan, te informo que mejor te abstengas de leer. Sobre Advertencia, no hay engaño.
—o—

RAZONES PARA TENER SEXO
By Tsukisaku
.
Razón N.1

Había escuchado el dicho que dice “Todo lo bueno cuesta”, pero esto es ridículo. Esperar casi treinta minutos por el que –probablemente– puede ser el mejor café de toda la ciudad, me está sacando de quicio. Observé el reloj que estaba colgado en el local y apreté el puente de mi nariz con fuerza, ya llegaba tarde al trabajo.
¡A buena hora se me ocurrió pasar por un café!
Lo único bueno es que éste local está a una calle del trabajo, así que no tengo necesidad de meterme en el tráfico innecesariamente. Le di una ojeada al local y suspiré, estaba repleto de personas como de costumbre. El chico detrás de mí me sonrío de manera tímida y me sonrojé, acomodé mi bolso sobre mi hombro, para después regresar la vista al frente. Estaba a dos personas de lograr mi objetivo y salir de ahí.
—Disculpa el atrevimiento —la suave voz del chico detrás de mí, llamó mi atención—, ¿eres tú la que escribe para Konoha? —me volví a sonrojar y asentí—. Vaya, eres una gran escritora, tus artículos me encantan.
—Gracias.

No supe que más decir, los ojos del sujeto brillaron y le sonreí un tanto más amigablemente. El tipo bien podía ser gay, así que ya no tenía que aterrarme porque él estuviese tratando de ligar conmigo. ¿Por qué lo deduzco así de fácil?, bueno usualmente los hombres pasan de leer revistas que están dedicadas exclusivamente para mujeres, a menos que sean gays o que definitivamente no tengan nada más productivo que leer.
Llevaba tres años escribiendo para esa revista, así que con el paso de los años había logrado identificar a ese tipo de sujetos. No me consideraba la gran escritora, pero realmente me esforzaba en lo que hacía y a las lectoras parecía gustarles. Me enfoco desde entrevistas a famosos, hasta reportajes extensos y exóticos, como la forma de vida en regiones paradisiacas y no muy conocidas. Soy lo que se dice… amoldable.
—Número cuarenta y ocho —parpadeé y extendí mi ticket de pago, ¡por fin era hora de salir de allí!
Tomé mi café con sumo cuidado y me encaminé rápidamente a la salida, en cuanto puse un pie fuera le di un pequeño sorbo y gemí de placer. Era el café más delicioso del mundo entero. Caminé por la acera con pasos largos, hasta que llegué a mi edificio, para después saludar a los guardias y encaminarme al ascensor. Una vez ahí, presioné el botón del sexto piso y esperé, dándole otros pequeños sorbos a mi café. Esperaba que la jefa aún no hubiese llegado, o estaría muerta.
En cuanto las puertas se abrieron, le di una ojeada al piso y parecía despejado, excepto por la mirada que me lanzó mi secretaria en cuanto me divisó. Expresaba pena y temor, eso solo significaba que Tsunade había llegado y no sólo eso, si no que además, ya se había dado cuenta de que aún no llegaba. Genial.
—Lo siento Sakura —se disculpó Hinata y negué con la cabeza.
—No es tu culpa, soy yo la que ha llegado tarde —comenté mientras me adentraba en mi oficina. Dejé mis cosas sobre mi escritorio y me acomodé la falda—. ¿Cuánto tiempo lleva esperándome?
—Como quince minutos…
—Bien, deséame suerte —bromeé y me encaminé nuevamente al ascensor, un piso me separaba de la tragedia, así que me tomé unos segundos a solas para respirar profundamente.
Tsunade no era una mala jefa, era exigente y extremadamente quisquillosa, pero nada más. El terror real se hallaba en que era una amante de la puntualidad y solía levantar amonestaciones por menos de cinco minutos, eso sin contar con que si me estaba buscando podía no ser para nada bueno. Lo presentía.
Casi corrí en cuanto las puertas del elevador se abrieron, le sonreí a Kisune, su secretaria y entré.
—Buenos días —saludé—, siento el retraso pero el transito estaba terrible y…
Giró su silla y me lanzó una mirada divertida.
—Ya no tienes auto Sakura —me recordó y bajé la mirada ante mi metida de pata. Había casi olvidado que era terrible mintiendo.
—Cierto… —murmuré sonrojada—, la verdad es que me detuve por un café y… lo siento.
—Eso si lo creo —comentó divertida—. Que no vuelva a ocurrir —me advirtió al tiempo en que ajustaba sus gafas sobre su nariz—. Toma asiento.
—Gracias —me acomodé en una de las sillas frente a su gran escritorio y esperé a que dijese algo más.
—Estuve revisando los números del último tiraje y debo decir que las encuestas revelan que tu artículo sobre los beneficios del orgasmo, causaron un revuelo impresionante —comentó con un toque de agradecimiento—, te felicito.
—Gracias.
—Me he dado cuenta que a la gente le gusta leer cosas relacionadas con ese tema, les gusta informarse e incluso divertirse con ello, así que he estado pensando que la mejor de mis escritoras debería hacer un reportaje más sobre el tema.
Fruncí el ceño y abrí la boca para decir algo, pero me interrumpió.
—Toma —dejó un par de hojas frente a mí y fruncí el ceño.
—¿Qué se supone que debo hacer con eso? —señalé las hojas sin siquiera tocarlas. Tenían un titulo de lo más… sexoso y la verdad no estaba segura de lo que se proponía.
—Eso será tu punto de partida —aclaró—. Necesitamos algo controversial y novedoso, así que en base a ése tema, quiero que comiences a redactar una serie de artículos extensos, para varios números de Konoha.
—¿Estás de broma? —sonreí y ella negó con la cabeza, así que borré la sonrisa de mis labios—. ¡Pero yo no sé nada del tema!, ¿Cómo planeas que lo investigue?
—Vamos Sakura, no eres virgen y te aseguro que no estás haciendo carrera para monja ¿o si? —contestó sarcásticamente—. Haz trabajo de campo si así te ayudas, pero haz algo.
Quise soltar una carcajada, pero me pareció inapropiado. ¿De verdad me está diciendo que realice trabajo de campo en… ese tema?, no tengo cara de servidora sexual y absolutamente no lo haré.
—¿Cómo haré eso?, ni novio tengo —admití en un murmullo.
—Eres una profesionista de veinticinco años y además eres atractiva —me dijo seriamente—, así que conseguirte a alguien no creo que sea problema.
¡Ja!
Si no fuese un problema, no estaría yo aquí, teniendo cierto dilema.
—Tienes treinta días para traerme el primer artículo y te advierto que toda mi confianza está en ti —sentenció—, no me falles.
Asentí y me escabullí fuera de su oficina.
Tenía ganas de llorar, o de encerrarme en mi departamento para no salir más. ¿Cómo esperaba ella que escribiera algo sobre sexo, si mi vida sexual a estas alturas de mi vida era como un mito?
Me arrastré hasta mi oficina y me topé con Ino sentada en una de las sillas frente a mi escritorio y bebiéndose mi café.
—Eso es mío —bufé enfurruñada.
Ino es otra de mis compañeras y amigas, ella es la encargada de escribir sobre todo sobre la moda. Cualquier cosa, ella lo sabe, es como un gurú de la ropa y accesorios. La mejor.
—Y está delicioso —comentó divertida mientras lo dejaba frente a mí—. Tienes cara de haber ido a la horca, ¿Tan mal te trató Tsunade?
—No —bufé y le di un sorbo a mi café—, es sobre el nuevo articulo que me ha encargado… es…
¿Hay palabras para definirlo?
—Deberías ver tu rostro, parece como si estuvieses en el pasillo de la muerte.
—¡Pues casi! —suspiré—, tengo cierto tema sobre sexo y la verdad es que no sé como investigarlo.
—¿Ese es el problema? —se burló y la miré feo—. Puedes buscar en internet, o ¿qué tal en libros?
—Tiene que ser algo innovador y refrescante, algo más… cotidiano y real.
—¿Y el problema es…? —se acomodó sobre la silla y me miró con diversión.
—¡Que mi experiencia en ese tema es inexistente! —gruñí—, por no mencionar mi falta de novio o mi falta de… agh.
—Puedes salir y enrollarte con alguien, te aseguro que además será des estresante y divertido.
—Si fuese tan fácil ya lo hubiese hecho desde hace mucho, ¿no crees? —comenté mientras encendía mi computadora—. El tema es… que los hombres y yo…
—Hay por favor —bufó—, haz tenido pretendientes, pero estás tan ciega que los dejas escapar a todos —suspiró y se inclinó sobre el escritorio—. frentona, debes tener más confianza en ti. Arréglate y salgamos el viernes, ¿Qué te parece?, te ayudaré.
—Hoy es viernes —puntualicé.
¿Por qué para todas parecía ser fácil eso de ligar con desconocidos?
—Ya sabía y déjame decirte que si continúas así, te volverás virgen de nuevo —la miré feo y le arrebaté mi café, antes de que volviese a tomarlo
—Está bien, pero yo elijo el lugar. Tengo invitaciones para la inauguración de ese nuevo pub en el centro…
—¡Genial! le avisaré a Tenten —Ino aplaudió como niña pequeña y saltó de la silla—. Será divertido.
—Claro —ironicé.
—Ah, iremos a tu casa a eso de las siete para arreglarte —me guiñó el ojo y se esfumó de mi oficina, esa advertencia si que daba miedo.
—o—
Luego de una hora de tortura, por fin me dejaron observarme en el espejo y la imagen que vi, me aterró. ¿Esa era yo?
Llevaba un vestido sin tirantes sumamente ajustado y corto de color verde eléctrico, con unos zapatos que podrían provocar que me rompiera una pierna si no tenía cuidado. Lo único que me gustaba era mi cabello, caía libremente ondulado y me daba un toque sumamente seductor. Sonreí, era hora de hacer trabajo de campo.
Las tres salimos de mi apartamento y nos montamos al auto de Tenten, habíamos decidido que sería noche de conquista y que nada nos impediría divertirnos a lo loco. No sabía exactamente como lograría eso, pero quien sabe, Ino decía que podía encontrar al señor perfecto esa noche, así que más valía estar preparada.
En cuanto llegamos, entregué las invitaciones y el encargado de la puerta nos dejó pasar. El lugar estaba a reventar, una ola de calor nos recibió y respiré profundamente. Había mesas en la planta baja alrededor de la pista de baile, una gran barra se hallaba al fondo y había bailarines montados en ciertas mesas pegadas entre el primer piso y la planta baja. El segundo piso parecía igual de extenso, salvo que tenía pequeñas… ¿esas eran alcobas?, parecían sofás rodeados por una fina tela semi transparente.
Tenten me jaló del brazo y nos guió a la barra, tomamos asiento en una de las esquinas y pedimos tres bebidas de la casa. Nos entregaron tres copas con un líquido rojo y lo bebí, ya que la sed se estaba haciendo presente en mí, y eso que aún no bailaba ni una sola canción. La música resonaba fuerte y comenzó a ponerme de buen humor, es cierto que era casi pésima bailando, pero amaba la música. Las chicas me dejaron para ir a bailar y yo aproveché para pedir otro trago, en eso estaba cuando mis ojos divisaron a alguien que estaba cruzando la pista de baile, para encaminarse a la barra.
Abrí la boca y me prohibí pestañear si quiera.
¿Ese sujeto es real, o ese primer trago me estaba causando alucinaciones?
Era un tanto más alto que yo, su piel era pálida y parecía tener el cabello de color negro, quizá azul ¿Eso era posible?, peinado de una manera rebelde por cierto. Miró a alguien que estaba en la barra y parecía inquieto, pues se pasó la mano izquierda por su cabello. Mordí mi labio. Vestía un traje que parecía costoso, salvo que llevaba la camisa entre abierta. Parte de su pecho relució y cierta parte de mí tembló. Estaba demasiado segura de que debajo de ese traje, se escondía el más perfecto de los cuerpos.
—Señorita —cerré la boca y parpadeé a mi derecha, le sonreí al bar tender y tomé mi trago, el cual me bebí en segundos.
Regresé la vista hacia donde antes había estado ese sueño de hombre y nada, me incorporé para tratar de ubicarlo, pero no apareció.
Genial, ahora estoy alucinando.
—Anda Sakura, bailemos —Tenten regresó a jalarme del brazo y aunque intenté negarme, ella pudo más.
Una canción no mataba a nadie, ¿verdad?
La seguí a la pista de baile y justo la canción cambió dando paso a una que en realidad me gustaba bastante. Comencé a mover mi cuerpo al ritmo de la música y a cantar, porque Dios, esa canción era para amarse. Miré a la derecha y ubiqué a Ino bailando con un pelirrojo, parecía bastante animada y mi sonrisa se ensanchó.
Comencé a contonear mis caderas, di medio giro y volví a ubicar al tipo de la barra. Sonreí involuntariamente –culpa del alcohol– y mordí mi labio. ¿A caso le estaba coqueteando?, me sonrojé y desvié la mirada. Alcancé a ver por el rabillo del ojo como hacia una mueca muy similar a una sonrisa y juro que me dejó sin aire. Volví a girar para seguir bailando con Tenten y cerré los ojos para dejar de pensar, era toda una suerte que el sujeto ni me conociera, o estaría haciendo el ridículo de mi vida. Era muy extraño que un sujeto me pusiera tan… ansiosa, con tan solo una sonrisa. Pasé la mano derecha por mi cabello y lo agité un poco, el calor se incrementaba y pronto necesitaría un trago bien frío, o una ducha de agua helada en el mejor de los casos.
I feel so close to you right now… (me siento tan cerca de ti en éste momento)
It’s a forcé field… (es un campo de fuerza)
Cerré los ojos por un momento y continué moviendo mi cuerpo al ritmo de la música. No sé bien en que instante, pero un par de manos comenzaron a deslizarse por mis brazos, abrí los ojos asustada y no vi a Tenten frente a mí, me giré para toparme con un par de orbes oscuros como la noche y juro por lo más sagrado, que lograron que mis bragas se humedecieran. Tragué saliva y el sonrió de lado, otro motivo más para que mis piernas se volvieran de gelatina.
¡Era el tipo más atractivo que me había topado en la vida!, ¡y quería bailar conmigo!
And there’s no stopping us right now… (y no hay forma de detenernos ahora)
I feel so close to you right now… (me siento tan cerca de ti en éste momento)
Colocó sus manos en mi cadera y se acercó a mí. ¡Reacciona Sakura! Me grité. Comencé a moverme lentamente y mordí mi labio. Deslicé mis ojos por su pecho y ahogué un gemido, era demasiado perfecto. ¿De verdad estaba despierta?
Había leído muchas veces sobre situaciones como ésta, pero vivirla era completamente diferente. Repentinamente sentía ganas de lanzarme a su cuello y comérmelo a besos, o de restregarme a él como una gata en celo. ¡Estaba realmente excitada y con un extraño que no conocía de nada!
¿Qué pensaría él de mí si intentara…?
Cerré los ojos y sentí como él tomaba una de mis manos, para guiarla hacia su cuello. Su roce quemaba, ¡de verdad ardía!, era como pasar un par de brazas ardientes por mi piel. Abrí los ojos y tragué saliva nuevamente, mi centro comenzaba a palpitar de manera estridente y ¡sólo con un par de roces!
Your love pours down on me, sorround me like a waterfall… (tu amor se derrama sobre mí, me rodea como una cascada)
And there’s no stopping us right now… (y no hay forma de detenernos ahora)
I feel so close to you right now… (me siento tan cerca de ti en éste momento)
Recordé el tema principal de mi artículo y los consejos que me dieron tanto Tsunade como Ino… ¿De verdad podría yo enrollarme con un extraño que no conocía de nada?, bueno, puedo escribir sobre lo que estoy sintiendo y no hacer una locura pero… ¿Cuántas veces se te acerca un dios griego así en la vida?, ¿No fue la cerda quien dijo que yo siempre dejo pasar las oportunidades sin pestañear si quiera?
Su cuerpo se pegó al mío y pasé mi lengua por mis labios, ¿eso que sentí cerca de mi vientre fue su erección?
¡Adiós cordura!
—o—o—o—

Gruñí. Las manos de ésta mujer se deslizaron por mi pecho y mi sangre comenzó a hervir. Deslicé las mías por su espalda y las posé en su trasero, mordió su labio con más fuerza y se giró. Cierta parte de mi cuerpo pareció brincar de felicidad, cuando sentí como su trasero se restregaba contra mí.
¡Mierda!
Ella tomó mis manos y las llevó por su cuerpo, hasta que rozaron sus senos. Volví a gruñir y mordí su cuello en respuesta, ella giró un poco su cuerpo y mordió el lóbulo de mi oreja.
—Dios, dime tu nombre —gimió y no encontré nada más sensual que su voz, hasta ese momento.
—Sasuke.
—Sakura —murmuró cerca de mi oído—, un placer.
Nunca había hecho nada como eso y menos en una pista de baile, pero desde que la vi sentada en la barra, con ese vestido tan ajustado, algo dentro de mí se encendió. Fue como si la estuviese intentando reconectar con una parte que creí que no existía. Si yo decidiera avanzar, ¿ella me abofetearía o me seguiría el juego?, porque joder, no creo poder resistir sin probar más de ella. Decidí probar, así que me acerqué y mordí su labio inferior. Cerró sus ojos y rápidamente enredó una de sus manos en mi cabello, para después jalarlo con fuerza. Por algún motivo, encontré eso demasiado excitante. Así que metí mi lengua en su boca y la besé con rudeza. Volví a colocar mis manos en su trasero y ambos gemimos.
¡Demonios!
O el alcohol me está haciendo perder la cordura, o ya estoy completamente desquiciado.
El aire nos hizo falta, así que nos separamos. El brillo en sus ojos era único y yo estaba a nada de hacerla mía allí mismo. La tomé de la mano y la jalé hacia una de las salidas de emergencia que estaba cerca, ya no podía esperar más, necesitaba probarla por completo. Empujé la puerta y salimos a lo que parecía una bodega, no me pareció que alguien fuese a entrar allí pronto, así que cerré la puerta detrás de ella, para después empujarla contra la pared.
—¿Estás loco?
—Hmph —sin darle tiempo a rechistar, la jalé y atrapé sus labios con los míos.
Enredé una de mis manos en su cabello y profundicé más el roce. Sus labios resultaron ser tan suaves, que me produjeron la necesidad de probarlos una y otra vez. Deslicé el cierre de su vestido para poder colar mi mano libre y mi cuerpo vibró, estaba demasiado caliente. Ella imitó mi acción desabotonando mi camisa. Quizá no era el mejor lugar, pero tampoco era el más sucio y realmente tenía ganas de hacerla mía.
Bajé mi mano de su cabello hasta su cintura y la levanté, haciendo que enredara sus piernas en mi cadera. Nos separamos por la falta de aire y comencé a deleitarme con la exquisita piel de su cuello, en tanto ella luchaba contra los demás botones de mi camisa. Sus manos se deslizaron por mí pecho y gruñí, la combinación de adrenalina y excitación, era la más deliciosa. Con la mano derecha, luché por bajar su vestido lo suficiente y lo que vi, me dejó sin respiración. Ella no llevaba sostén. Besé los alrededores de su delicioso pecho y pasé mi lengua por su pezón, un gemido escapó de su boca y sentí como enterraba sus uñas en mi piel. Entretuve mi boca ahí, en tanto mi mano buscaba a su objetivo principal, una vez que lo halló ambos gemimos con fuerza. Estaba muy caliente, hice a un lado sus bragas e introduje uno de mis dedos.
—Joder —murmuró. Succioné su pezón e introduje un dedo más, se sentía bastante estrecha y lista para recibirme. Sus manos desabrocharon mi pantalón y lo bajaron lo suficiente, como para dejar libre mi erección.
Nunca había experimentado algo parecido y por la santa mierda, que era lo mejor del mundo. Volví a atrapar sus labios y la acomodé para hundirme en ella. Enredó sus manos en mi cabello y la penetré de golpe.
—Mierda —gruñí. Sentí como mis pulmones se quedaron sin oxigeno y mi sangre golpeaba mis venas con fuerza—. Eres tan estrecha —susurré contra sus labios.
Yo podría tener sexo con ella toda la vida, y sería lo más malditamente mejor del mundo.
—Sasuke—gimió antes de volver a atacar mi boca con su lengua.
Sus gemidos, mezclados con el sonido de la música, se estaban convirtiendo en mi sonido favorita. ¿Quién habría pensado que ella lograría provocar todo esto en mí?
El sabor de su piel, mezclada con ligeras capas de nuestro sudor, era el mejor del mundo. Nunca había tenido la fortuna de probar algo parecido; todas las mujeres con las que había estado eran iguales, mismos sonidos, idéntico sabor e igual de predecibles. Besé cada parte de su deliciosa piel expuesta, lamí y mordí sus labios, así como sus pechos y su cuello. Ella acariciaba y arañaba mi pecho sin ninguna contemplación.
¡Todo era malditamente perfecto!
Mi corazón aceleró sus latidos y sentí como cada ínfima parte de mi cuerpo comenzaba a contraerse, estaba por llegar, ambos lo estábamos. Ella mordió mi cuello y susurró mi nombre justo en el momento en el que ambos explotamos. Abrí la boca para dejar que el oxigeno ingresara a mis pulmones, levanté el rostro y tomé una nueva bocanada de aire. De repente me parecía que acababa de salir de un sauna. Salí de ella y la bajé al piso. Acomodamos nuestra ropa en silencio, únicamente con el sonido de la música como acompañante. Clavé mis ojos en ella y tenía las mejillas sonrojadas, definitivamente la hacía lucir mucho más apetecible. Retiré el cabello de su frente y volví a besarla, pero ésta vez, de una manera suave.
—Vamos —le dije una vez que nos separamos, la noche era joven aún y tenía bastante que disfrutar.
—o—o—o—

El ruido de una sirena me alertó, así que me removí inquieta, tallé mis ojos con una de mis manos y bostecé. Intenté acostumbrarme a la oscuridad y gemí. ¡Ésta no es mi casa! Miré alrededor y casi me da un infarto, en cuanto mis ojos se toparon con el perfecto ser que tenía a un lado y el cual por cierto, dormía plácidamente. Todos los recuerdos llegaron a mí de golpe y sonreí como una idiota. ¿Quién diría que la tranquila y pudiente Sakura Haruno, terminaría en la cama de un extraño?
Observé detenidamente al chico que dormía y me quedé maravillada. Estaba dormido con el pecho hacia abajo, por lo tanto, su espalda estaba hacia arriba y los débiles rayos de la luna se reflejaban en su  perfecta -y pálida piel-. Su cabello azabache estaba perfectamente despeinado, los rayos del la débil luz jugaban con su cabello y le daban cierto toque azulado. Era perfecto, todo él lo era. Cerré los ojos e intenté no llorar de felicidad.
¡Basta ya, Sakura!, me levanté con sumo cuidado de la cama y busqué con la mirada mi ropa, toda estaba hecha bola y mojada. Gemí. Miré la hora y suspiré, eran casi las cuatro de la mañana, me coloqué la ropa mojada y tomé prestado el saco de mi acompañante, comprobé mi aspecto en el espejo que estaba cerca de la salida y me escabullí fuera. Por lo que parecía estábamos en un hotel, así que traté de actuar de manera natural y caminé lo más aprisa que pude para llegar a la salida.
Una vez fuera, tomé un taxi y le indiqué el camino a mi casa. Estaba feliz y ansiosa, más excitada diría yo.
Había cometido una locura, ¡y qué locura!
En cuanto llegué a mi casa, corrí a mi habitación, me di una ducha rápida, me coloqué la pijama y corrí a encender mi portátil. ¡Estaba inspirada! Y no sólo eso, ya tenía el primer tema para mi artículo. Abrí un documento nuevo de Word y comencé a escribir.
“Razones por las cuales la gente tiene sexo.”
Razón N.1: La otra persona estaba demasiado caliente como para resistirse y además, era el momento de tener una aventura excitante.

Quizá ahí son dos razones, pero para ser la primera, está de lujo. Sonreí y comencé a teclear la excitante aventura, estaba completamente segura de que Sasuke es lo que muchos llamarían: mi cajita de inspiración. ¡Y que inspiración!
Continuará…
¡Hola!
¿Qué les ha parecido?
Lo que una imagina cuando está escuchando música. Los fragmentos de la canción que aparecieron son de la rola: Feel so close de Calvin Harris.

Espero que me hagan llegar sus comentarios y me digan si les ha gustado :) Ya saben, solo les tomará un par de minutos y la autora (yo) será feliz.

Cuídense y nos estamos leyendo.
¡Sayo!
Tsukisaku

2 comentarios:

  1. Woow cuanta pasion, cuanto fuego uff prendieron llamas! me encanto voy con el siguiente capitulo, ademas de que me gusta mas leer aqui tus fics, es muy triste que fanfiction este borrando historias no se me hace correcto, porque cuantas buenas historias seran perdidas o peor aun cuantas buenas historias no seran leidas :( Que triste

    ResponderEliminar
  2. Jojo! ¿Porque demonios no lo había leído antes?...jodido trabajo...creo que leí la mayor parte de la historia mordiéndome el labio, kami tu si que sabes describir a Sasuke como me gusta xP Amo tus historias, esta va a favoritos también-claro en FF-y aquí me tendras con mi gorroso comentario en cada cap...ya me paso al segundo xp

    PD: DD: que triste que eliminaras "Mi perdición eres tu" me pasaba a leerla de vez en cuando en mis aburriciones laborales, pero bueeee...la leo acá ;)
    FF es un desastre en ocasiones ¬¬

    ResponderEliminar