sábado, 20 de julio de 2013

Razones Cap2

Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto.
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RAZONES PARA TENER SEXO
By Tsukisaku
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Razón N. 2
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Estiré la mano para hacer desaparecer el molesto ruido de la alarma y gruñí en cuanto sentí un dolor punzante entre las piernas. Había despertado con una enorme erección, nuevamente. Masajeé con la mano y me puse de pie, era hora de tomar una ducha y alistarme para ir al trabajo. A veces solía tener problemas mañaneros como éste, pero no era algo de todos los días y definitivamente ésta última semana había sido un gran problema. Desde que estuve con esa mujer hace unos días, había tenido sueños recurrentes y muy vivos que me dejaban con un doloroso problema al despertar. Era odioso, como si fuera un adolescente hormonal y no un sujeto de veintiocho años de edad.
Abrí el grifo y me introduje al chorro de agua fría, un escalofrío me recorrió de pies a cabeza y contuve la respiración, conforme avanzaban los segundos, mi doloroso problema comenzó a disiparse. En cuanto el agua se calentó, comencé a enjabonarme. Mi mente decidió trabajar horas extra, así que para el final de la ducha, estaba convencido de que tenía que hallar a Sakura, a como diera lugar. ¡Inaudito!, el gran Sasuke Uchiha buscando a la misma mujer, para llevarla a su cama dos veces. Definitivamente debe haber algo mal conmigo, nunca en la vida había tenido que buscar a una mujer, usualmente ellas se tiraban a mis pies sin yo pedirlo y mucho menos tenían el lujo de pasar más de una noche conmigo. Muchos me criticaban, especialmente mi hermano, pero poco me importaba. Estar dos veces con la misma mujer creaba lazos, lazos que yo no estoy dispuesto a formar con nadie, o al menos no lo estaba, hasta que apareció ella. Aunque estoy completamente seguro que con una segunda vez, saciaré mi apetito y se esfumará de mi mente, como las otras.

Cuando salí de ducharme, me concentré en alistarme para dirigirme a la oficina, en menos de una hora tendría una junta importante con varios de los accionistas y no podía llegar tarde. Prácticamente corrí y cuando estuve listo, me encaminé al garaje y me adentré a mi porsche color negro. Manejé a toda velocidad, mientras repasaba mentalmente las estrategias que encomendaría el día de hoy, Uchiha corp. jamás estuvo tan cerca de ser la empresa número uno de todo el país, como lo estaba ahora y estaba orgulloso, ya podía sentir las felicitaciones que daría mi padre si estuviera vivo.
—Tuviste una mala noche, ¿uh? —la detestable voz de Naruto llegó a mis oídos en cuanto aparqué en el estacionamiento de la empresa. Tomé mi portafolio y bajé del auto. Lo observé caminar hacia mí con una estúpida sonrisa en su cara y me encaminé al elevador.
—No —me limité a contestar. No era una mentira después de todo, lo único molesto era soñar ardientemente y despertar con un problema entre las piernas.
—Tienes unas ojeras del tamaño del mundo —se burló al tiempo en que golpeaba mi espalda, nos adentramos al ascensor y lo miré feo—. Están tan grandes como las de Itachi.
Soltó una risotada y le di un codazo en el estómago.
—¿Puedes ser menos ruidoso?
—¡Que genio, teme! —murmuró mientras se sobaba la zona golpeada—, te hace falta salir más, o quizá te haga falta más sexo.
—Hmph —no sabía la verdad de sus palabras, pero nuevamente, él no necesitaba saberlo.
—¿No me digas que no es así? —preguntó pasando un brazo por mis hombros.
—No, y suéltame —empujé su brazo lejos.
—¡Hay por favor!, tu reputación es demasiado conocida —soltó una risotada—. A menos que… —se detuvo un segundo para pensar—, ¿A caso ya te has acostado con todas las chicas de Tokio?
—No, y cállate ya, imbécil.
El ascensor se detuvo en algún piso intermedio y subió una de las secretarias, nos dio un saludo bajo y se giró para quedar a un costado nuestro. Las puertas se cerraron nuevamente y recé para que Naruto cerrara su gran boca, y dejara de hablar de mi vida sexual. Miré de reojo a la chica y la revista que parecía leer llamó mi atención, era una de esas publicaciones que leen las mujeres de hoy en día, que contienen artículos de chismorreo, consejos de cocina o cosas parecidas. Miré la primer página y un punto rosado me hizo detener mi curiosidad, afiné la vista a lo que parecía ser una foto de los responsables de la revista y me congelé, ¡era ella! Sakura. Deslicé la vista al nombre de la publicación y me topé con la palabra: “Konoha”.
En cuanto tuve un rato libre después de la junta, encendí la portátil y tecleé el nombre de la publicación, me adentré a su página web oficial y busqué algo que me diese su nombre completo, había un apartado de “Escritores a cargo” y ahí me apareció su nombre: Haruno Sakura, junto con una foto suya.

Sonreí, encontrarla había sido lo más fácil del mundo.
—o—o—o—

—¿Y bien? —le pregunté a Tsunade cuando levantó la vista de las hojas que acababa de entregarle—, ¿es lo que buscabas?
—¡Es aún mejor! —comentó acomodando sus lentes sobre el puente de su nariz—, sabía que no me defraudarías, eres la mejor discípula de todos.
Me entregó las hojas y sonreí.
—Al principio odié la idea, pero una vez que encontré… —la imagen de aquel apuesto desconocido me golpeó y sentí como miles de mariposas flotaban dentro de mi estómago—, la inspiración, todo fue más fácil.
—Si, ya lo veo. Bendito el que te ayudó con eso —sonrió—, ¿Y cual es tu estrategia para el artículo?
Le expliqué que lo llamaría “Veinte razones para tener sexo”, y que publicaría una quincenalmente, cada una estaría apoyada con diferentes formas para hacerlo entretenido, además de una historia que sería narrada como soporte completamente relacionada con el tema. A Tsunade le encantó la idea y declaró que el tiraje se triplicaría para obtener más del doble de las ganancias deseadas. Mi pecho se infló de orgullo, me encantaba que reconociera mi trabajo, y aún más, que todo el mundo se pudiese beneficiar de ello, era parte de mi sueño haciéndose realidad. Aún no me lo podía creer, y todo gracias a aquel perfecto desconocido que despertó en mí una parte que creía más que muerta.
El teléfono de Tsunade sonó y me indicó que esperara, aún había ciertos detalles que discutir, suponía. Asintió con la cabeza varias veces y observé como se le agrandaban los ojos de sorpresa, la persona al otro lado de la línea le estaba dando —definitivamente— buenas noticias.
—Te tengo un encargo extra —comentó con emoción, me removí en mi lugar y esperé—, al parecer estamos en racha.
—¿Si?
—Tienes que ir a entrevistar a uno de los solteros más codiciados de todo Japón —comenzó a explicar y esperé—, Sai te acompañará.
Asentí, Sai era el mejor fotógrafo que teníamos, así que realmente debía ser un hecho digno de lo mejor.
—No me hace falta decirte que debes lucirte, prepara las mejores preguntas y sé lo más amable y cordial que puedas, esto será como el evento del año.
—¿Qué tiene de importante ese tipo?
—Él no da entrevistas, jamás —explicó—, ésta será su primera y —probablemente— la única, así que no lo eches a perder Sakura.
Rodé los ojos, así que él no daba entrevistas, seguro era un cabrón arrogante que se cree que por tener dinero, nadie a su alrededor lo merece. O quizá solo sea que quiere mantener su vida privada, lejos de los reflectores, me recordó mi vocecilla interna. Hice una mueca.
—¿Cómo se llama? —pregunté para ver si había escuchado algo de él.
—Es el menor de los Uchiha —contestó.
¿Qué?, ¿Qué?
—¿Qué? —mi voz se elevó y deseché la opción amable—, ese es un imbécil arrogante, que se cree dios reencarnado. Me rehusó a ir yo.
Realmente no lo conocía, ni su nombre si quiera, pero había escuchado cosas de él, chismes se podría decir y no era bueno. Todo el mundo comentaba que era un arrogante cubo de hielo, que era un éxito —no sólo en los negocios—, si no también con las mujeres. Se decía que lugar al que iba, las mujeres se le lanzaban al cuello, y mejor aún, que cada una de ellas desfilaba en su cama como si de una pasarela se tratase. Está de más decir que gracias a esos rumores, me había negado a conocer su rostro o su nombre.
—No es una negociación.
—¿Por qué no va Ino? Seguro que lo haría encantada.
Por lo que sabía, esa cerda era una de sus fieles fans.
—Porque ella se convertiría en parte de las estadísticas y no quiero tener que lidiar con ello, quiero profesionalismo.
—Pero..
—Lo harás por que es tú trabajo, y lo ordeno yo —el tono de voz de Tsunade no dejó lugar a replicas, bufé y me puse de pie.
—Bien —mascullé—, pero si intenta algo, no respondo de mis actos.
—Sakura, sé profesional ¿de acuerdo? Debes estar ahí mañana al medio día—suspiré—, ahora largo, que hay mucho que hacer.
Durante el resto del día me la pasé ideando lo que le preguntaría, lo cual no me estaba resultando sencillo, yo no sabía mucho de él y honestamente no me interesaba. Observé la página del buscador de internet y me sentí tentada a teclear su nombre, quizá si me leía un par de chismes, podría serme más fácil. Unos segundos después deseché la idea, era mejor ser profesional y preguntarle cosas no muy comunes. ¿Pero como cuales?, abrí un nuevo documento y comencé a teclear preguntas al azar, ya después elegiría las mejores y las imprimiría.
La imagen de Sasuke regresó a mi mente y mordí mi labio, si él fuese al que entrevistaría mañana, seguro que las preguntas brotarían solas. Sakura ya olvídalo, probablemente no vuelvas a verlo nunca… solté el aire de golpe e hice una mueca, si no lo volviera a ver, sería una pena.
—o—
A la mañana siguiente, Sai pasó por mí a mi edificio y nos encaminamos a la “residencia” del arrogante Uchiha. Tsunade le había dado la dirección y le pidió que pasara por mí para así, “asegurarse” de que no mandaría a Ino o me daría a la fuga. Durante el trayecto, repasé las preguntas que reposaban en una carpeta y me mentalicé para el peor trago amargo de la vida. Una vez que llegamos, nos adentramos al gran edificio, un policía nos pidió nuestros nombres para anotarlos en la bitácora y luego nos indicó que pasáramos con el portero a cargo. Sai le indicó que teníamos cita con el “Sr. Uchiha” y nos permitieron el acceso, el sujeto nos guió al elevador, deslizó una tarjeta por una de las ranuras y presionó el botón del último piso, para después dejarnos solos. Mientras comenzábamos a subir, mantuve la vista fija en los números color rojo que cambiaban conforme subíamos. ¿Tenía que vivir hasta el piso número veinte?, una vez que llegamos al diecinueve, mi corazón aceleró su paso y las mariposas en mi estómago revolotearon, ¿Por qué carajo estaba nerviosa?... no lo sabía. No era la primer “celebridad” que entrevistaba, así que no comprendía el porque de mi arranque de ansiedad. Quizá era porque el sujeto no era de mi agrado.
Las puertas se abrieron y nos recibió una gran estancia, exquisitamente decorada, debía decir. El maldito pent-house era más grande que la casa de mis padres. Dimos un paso para adentrarnos y una voz que reconocería hasta en la peor de mis pesadillas, inundó la habitación.
—Buenas tardes —giré la cabeza a la izquierda y juro por lo más sagrado que dejé de respirar.
Ahí, recargado en uno de los sofás estaba él. ¡Él!
—Buenas tardes, Sr Uchiha —saludó Sai—, mi nombre es Sai y soy el fotógrafo.
Seguramente mi cara era todo un poema, sus orbes ónix me miraban con un toque de diversión y mis piernas amenazaron con convertirse en gelatina. ¡Dios, no!, ¿mi desconocido era él?, ¿cubo de hielo Uchiha?
—Y ésta de aquí es Sakura —Sai me empujó para sacarme de mi estupor y parpadeé, intenté recuperar la compostura lo mejor que pude y saludé.
—Buenas tardes.
—Bien, me encanta la puntualidad —asintió—, ¿Con qué comenzaremos exactamente?
—Las fotos —dijo Sai.
Dejé de prestarle atención y me di una bofetada mental. ¡Vamos Sakura, reacciona!
Rompí el contacto visual y abrí la boca para dejar que el aire llegara a mis pulmones, tragué saliva y luché por mostrarme neutral, pero no podía. Sasuke era el menor de los Uchiha, el mujeriego sin corazón que se acostaba con cuanta mujer se le ponía enfrente y… ¡Oh, joder!, me convertí en parte de las estadísticas, ¡Maldición!
¿Cuáles eran las probabilidades de que sin saberlo, terminara formando parte de su larga lista de amantes?, ¡Dios me odia!
Sai me dio un codazo y lo miré.
—¿Estás bien? —susurró y asentí—, creí que el Uchiha no te agradaba y ahora parece que estás a punto de babear.
—Lo siento, prosigue.
Suspiré y mantuve la vista fija en mi carpeta, escuché como Sai repartía indicaciones, seguidos por el click de la cámara. Inspeccioné por el rabillo del ojo el gran departamento y traté de no enfocarme en el sujeto a unos metros de mí.
—Ésta foto definitivamente será la portada —escuché murmurar a mi amigo y se acercó a mí—, ¿Qué opinas Sakura?
Miré la imagen en la cámara y mi corazón dio un vuelco. Sasuke lucía sencillamente… ¡perfecto! Tenía como fondo el gran ventanal y se veía la ciudad a lo lejos, el sol repiqueteaba en el cristal, dejando que su cabello oscuro adquiriera reflejos azulados, justo como aquella mañana en el hotel. Su cara estaba perfectamente pulida, sus ojos brillaban y una mueca, parecida a una sonrisa malvada, surcaba sus labios. Estaba detestablemente deseable.
—Concuerdo contigo.
—Bien —sonrió y continuó con su trabajo.
Evité mirar a Sasuke todo lo que duró la sesión fotográfica y me recordé que debía ser profesional. ¿Pero como lograría eso?, si mi traicionera piel recordaba sus caricias y estaba pidiendo más, justo como mi palpitante centro.
—Terminé —miré a Sai y asentí—, iré a encargarme de las fotos ahora mismo, así que los dejo para que hagan la entrevista tranquilamente.
Casi le pedí que no nos dejara, pero el trabajo es el trabajo y yo soy profesional, así que le sonreí.
Se despidió y oprimió el botón del ascensor, para después desaparecer del lugar.
Miré a Sasuke y el me miraba fijamente, un escalofrío me recorrió y busqué las palabras adecuadas.
—Tomemos asiento y comencemos de una vez —murmuré antes de caminar a uno de los sofás color marfil y tomé asiento, él se colocó en otro a mi derecha y esperó.
Saqué las hojas de mi carpeta, junto con la pequeña grabadora que cargaba conmigo en cada una de las entrevistas, verifiqué que estuviera en condiciones y la encendí.
—Bien, tengo entendido que es la primer entrevista que concede a cualquier medio de comunicación —inicié con grabadora en mano—, ¿cierto?, ¿podría compartir conmigo, el motivo exacto de su cambio de opinión?
—Bueno —inició fríamente—, estoy en una etapa donde los cambios son necesarios, y ya que mi empresa está a punto de ser la más importante del país, consideré optimo el dejar en claro algunos de los chismes que corren por ahí acerca de mí. Una mala imagen no es buena para una empresa tan productiva, ¿sabe?
—¿Así que no es un mujeriego, como todo el mundo piensa? —la pregunta salió de mi boca, incluso antes de que la pensara por completo. Lo miré fijamente y me golpeé mentalmente, esa no estaba ni siquiera en mi lista de preguntas elegidas. Joder.
—Hmph —un brillo atravesó sus ojos—, ¿Me pregunta si suelo acostarme con cualquier desconocida que se me ponga enfrente?
Tragué saliva y asentí incapaz de hablar.
—No lo hago —afirmó y entrecerré los ojos. ¡Si, claro!—. Únicamente me acerco a quien llama mi atención y eso no muchas lo logran.
Mi corazón dio un vuelco y un leve sonrojo cubrió mis mejillas. No sabía que creer, entre los chismes que había escuchado, también estaba que él nunca se acostaba con la misma mujer dos veces. Definitivamente lo hubiese creído, si él no me estuviera devorando con la mirada.
—Bueno, eso estuvo fuera de lugar, creo —murmuré regresando la vista a mis preguntas—. Continuemos.
Le hice un par de preguntas más, que contestó secamente, como si no le importara realmente lo que estaba diciendo. Era un sujeto de lo más extraño.
—Sabe que muchas mujeres leerán ésta entrevista, ¿Tiene algún mensaje para su… fans?
—Les diría que no tienen oportunidad conmigo, a menos que sean una reportera de cabello rosado.
Juro que si hubiese estado tomando algo, se lo hubiera escupido en su bonito traje.
—¿No cree que eso es un poco grosero? No puede romperles el corazón de manera tan… frívola.
—Hmph —una pequeña sonrisa surcó su boca—, nunca he dicho que sea amable.
Apagué la grabadora y me puse de pie.
—Es todo —bufé—, no puedo más con esto. Le enviaré el resto de las preguntas por correo y ya me las contestará cuando pueda.
Me encaminé al elevador y no sentí que era seguida, hasta que me vi acorralada entre la superficie de metal y un par de brazos fuertes, cada uno a un costado de mi cabeza.
—No sabía que la honestidad te molestara tanto, Sakura —susurró la última parte en mi oído y toda mi piel se erizó.
—Tu arrogancia es el problema —mentí incapaz de hallar mejores palabras—, ahora déjame ir.
—¿Cuál es la prisa?
Me giré para encararlo y me perdí en sus ojos oscuros como la noche, tragué saliva y miré sus labios, estaban entreabiertos, que podía sentir su aliento rozar mi boca.
—Ya fui lo suficientemente ingenua, como para formar parte de tu extensa lista en mujeres, no volveré a caer en tus artimañas.
—¿No has escuchado que nadie obtiene mi interés más de una vez?
No sabía si sentirme ofendida o agradecida.
—Si, precisamente por eso, déjame ir —bufé, eso no había sonado exactamente duro, más bien parecía que esperaba que él me hiciera suya… nuevamente.
Una ladina sonrisa apareció en su boca y dejé de respirar. Odiaba las reacciones que causaba en mí.
—Te concederé el honor de romper esa regla.
¿Qué. Diablos?
—Eres todo un romántico, ¿no? —mascullé con sarcasmo. No sería una más, no señor.
—Soy todo lo que necesitas justo ahora —murmuró en mi oído, antes de morder mi cuello.
Un fuerte calor golpeó cada ínfima parte de mi cuerpo, mojando mis bragas en el proceso. ¡Que diablos!
Jalé su cabello y atrapé sus labios entre los míos, gemí al instante, fue como si hubiese estado muerta de sed y su boca fuese mi manantial bendito. Su lengua dio atacó la mía con tanta dureza, que me aferré a él para no desfallecer. El muy maldito sabía mover la lengua. Empujé su saco hacia atrás, él comprendió y permitió que se lo quitara. Yo proseguí a desabotonar su camisa como una loca ansiosa, en tanto él deslizaba la cremallera del vestido.
Besó mis hombros, y toda la piel que estaba a su paso. Sentí como el vestido cedía y caía, dejando al descubierto mis senos. Sasuke terminó por sacarse la camisa y la tiró al piso, para después volver a besarme. Mis senos hicieron contacto con su frío pecho y ambos gemimos. Llevé mis manos a su espalda, en tanto él me acariciaba con una y con otra intentaba llegar hasta mi centro. Volvimos a romper el beso y fue mi turno de besar su piel desnuda. ¡Dios, era perfecto!, su cuerpo estaba muchísimo mejor de lo que recordaba. Era como si hubiese sido esculpido a detalle. Acaricié y besé lo que me permitió, ya que sus besos sobre mi, me distraían en demasía. Sus dedos rozaron mi centro y gemí, había sido malditamente genial, podía sentir como me humedecía más y más. Mordí levemente su hombro y en respuesta, él deslizó la mano que tenia en mi espalda, hacia uno de mis senos y lo estrujó.
Bajé mis manos hasta su pantalón y lo desabotoné, necesitaba tocarlo con urgencia, por muy pervertido que sonara. Por suerte no me costó ni un solo trabajo, y en cuanto le bajé la estorbosa tela lo suficiente y su bóxer, sentí el palpitante miembro rozar mis dedos. Sasuke se separó lo suficiente para retirarme la ropa interior y subió más mi vestido, de la parte de las piernas, para poder mirarme mejor. Mordí mi labio y él gruñó.
—Joder… me matas —murmuró antes de inclinarse sobre mí y atrapar uno de mis pezones entre sus dientes. Decidí registrar las palabras y torturarme con ellas después.
—Sasuke —gemí y enterré mis manos en su cabello. Enrosqué mis piernas alrededor de su cadera e intenté pegarme más a él. Lo necesitaba. Su erecto miembro acarició mi entrada y otro sonoro gemido inundó el lugar.
Lo jalé del cabello para besarlo una vez más, en tanto sus manos continuaban masajeando mis senos. No sé exactamente de donde o cómo, pero sacó un condón de algún lugar y lo colocó antes de penetrarme lenta y tortuosamente, mordí su labio con fuerza. ¡Era la mejor de las sensaciones! Me aferré con más fuerza a él y le agradecí al cielo por semejante regalo divino. Cuando el aire se volvió necesario, su boca comenzó a repartir besos desde mi mandíbula, hasta llegar a mi cuello.
Mordí el lóbulo de su oreja y sonreí. Era demasiado para mí, ¡Mierda!, jamás encontraría las palabras correctas para describir el tornado de emociones que estaban haciendo mella en mí. Enterré mis uñas en sus hombros y gimió en mi oído.
—De verdad exquisita —murmuró y gemí. Comenzó a moverse y no pude más que dejarme llevar. Incluso esto, era malditamente perfecto.
Disfruté lo que la inconsciencia me permitió. Él beso, mordió y lamió con esa perfecta boca suya, toda la piel que estuvo a su paso. Lo besé tantas veces, que eran insuficientes. Ni la vida completa podría parecer suficiente. Sus agiles embestidas me elevaban a un nivel desconocido y exquisitamente nuevo. Cuando sus movimientos comenzaron a acelerarse, y los gemidos aumentaron –por parte de ambos– mordí su cuello e intenté que explotara conmigo. Una fuerte explosión caliente golpeó mi interior y mi cuerpo vibró. Casi podía jurar que ahora veía lucecitas de colores.
—o—
En cuanto llegué a mi apartamento, golpeé mi cabeza contra la pared. Nuevamente había caído y no sabía exactamente porque, bueno era obvio que era un dios del sexo, pero yo debí resistirme. ¡No era profesional!
Y hablando de profesionalismo, dejé mis cosas sobre el sofá y tomé la laptop, abrí un nuevo documento y comencé a teclear.
“Razones por las cuales la gente tiene sexo.”
Razón N.2: “No me pude resistir a sus encantos”
Me reí, sonaba más como cualquier excusa, pero era cierta. Ahora ya tenía mi segundo artículo y eso me hizo sonreír como colegiala enamorada, quizá esto podía resultar bien.
Continuará…
¡Hola!
¿Qué les ha parecido?

Sé que he tardado mucho en actualizar, pero ya saben, la vida me absorbe.
Les agradezco por tenerme paciencia y leerme siempre que pueden. Éste mes es Sasusaku o algo así ¿no? Jaja así que en vista de que Kishimoto no nos da lo que merecemos, trato de compensarlo escribiendo.

Nos estamos leyendo.
¡Sayo!
Tsukisaku

<--- CAPITULO 1          CAPITULO 3--->


10 comentarios:

  1. Jajaja razón numero 2 "esq no me pude resistir" suena a cliché ó como alguna deliciosa golosina como un helado jeje mmm definitivamente nadie se podria resistir, excelente excusa.. que diga razón :D

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  2. Jajajaja me mori de la rica con la razon 2

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  3. por dios el capitulo estuvo genial jeje sakura no see pudo resistir a sus encantos es genial porfa tienes quee seguirlo he estado esperando mucho por la conti y no la pones empiezo a desesperarme de verdad
    tu fic es genial continualo me gusta tu forma de narrar tienes un talento natural para la escrituro
    bueno nos leemos porfa no tardes en subir la conti
    anto

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  4. me encantan tús Fics! por favor continualo :3

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  5. DEBO DECIR QUE ME ENCANTA COMO DESENVUELVES UNA HISTORIA, REALMENTE TE ADMIRO, ESPERO PODER SEGUIR LEYENDO TUS HISTORIAS :)

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  6. holaaaa, esta genial el fic, ya te lo había dicho por fanfiction, estoy esperando con urgencia la conti, en verdad es adictivo el fic... me encanta!!!

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  7. Espero con ansias la contii XD ESTUVO INCREIBLE. TE FELICITO *_*

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  8. M e encanto tu fic- porfavor continuacon el capitulo 3
    PORFA

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  9. me encanta por favor continua....FORFA!!!

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