lunes, 22 de julio de 2013

Tú voz, mi adicción Cap1

Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…

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ADVERTENCIA: La historia estará repleta de escenas eróticas, así que si no te agradan, te informo que mejor te abstengas de leer. Sobre Advertencia, no hay engaño.
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TU VOZ, MI ADICCIÓN
By Tsukisaku
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UNA SEXY VOZ
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La sensación de tener una lámpara sobre el rostro se fue intensificando, así que giré sobre mí estómago y dejé que la luz del sol me diese en la espalda. Me removí un poco antes de tallar mis ojos con una de mis manos, para después mirar de soslayo el reloj que se encontraba en mi mesilla de noche. Eran las siete con diez minutos, lo que significaba que cierta persona estaba por salir de la ducha. Ahogué un bostezo e intenté relajar el frenético ritmo de mi corazón, cada mañana era exactamente lo mismo y yo, ya debería estar acostumbrada. Solté un gran suspiro y fingí que aún dormía, entreabrí mi ojo derecho y me preparé para fisgonear.
¡Si, fisgonear!
Porque de ninguna manera me permitiría a mi misma mirar deliberadamente al magnifico y perfecto ser, que saldría de la ducha en unos segundos, al menos no sin caer desmayada del impacto –y la vergüenza–. Era toda una suerte que la puerta del baño estuviese de mi lado de la habitación, así podía disfrutar un poco más de la vista.
El ruido del grifo cesó y respiré una vez más para intentar calmar el sonrojo que seguramente ya me estaba inundando las mejillas. ¡Tranquila! Me grité. Segundos después la perilla de la puerta se giró y me tensé completamente, mordí mi mejilla por dentro y esperé. Rápidamente la imagen que esperaba apareció en mi campo de visión y me olvidé de respirar.

Su torso fue lo primero que divisaron mis ojos, todo perfectamente formado como una tableta de chocolate, pequeñas gotas de agua brillaban en su pálida piel y quise gemir. Mis ojos bajaron por su camino feliz y terminé ligeramente decepcionada ya que la toalla le cubría aquello que mis ojos se morían por ver.
¡Pervertida! Me gritó mi vocecilla interior y me recordé respirar, me moví ligeramente y continué admirando su espalda, tan marcada y fornida, digna de un jugador de futbol. Una gota de agua se escurrió de su cabello y la seguí como una desquiciada hasta donde la espalda pierde su nombre. ¡Patética que eres Sakura!
Solté un suspiro involuntario y me congelé nuevamente ante mi gran indiscreción, apreté los ojos y opté por girarme hacia el lado contrario, no necesitaba que él clavara sus ojos color ónix en el gran sonrojo que seguramente ahora tenían mis mejillas. Cada mañana era exactamente lo mismo y cualquiera diría que después de casi dos meses, una se acostumbraría a semejante espectáculo, pero no. La verdad era que cada vez me ponía incluso más nerviosa. Es cierto que compartir habitación con el gran Sasuke Uchiha es algo digno de envidiar, pero una vez que te encuentras en esa situación, bueno es un poco más que aterrador y traumante.
¡Por Dios, ni siquiera sabe que existo!
Bueno, eso podría ser una exageración, ya que claro que sabe que estoy presente, pero es como si para él, yo fuese un accesorio más de éste cuarto. Me ignora por completo en todo momento y eso es triste.
Desde que comencé a estudiar en la Todai aquí en Tokio, me hice a la idea de que haría muchos amigos, me conseguiría un sexi novio, entraría a la fraternidad más prestigiosa y todo marcharía a la perfección. ¿Acaso he cumplido eso?, bueno, claro que tengo amigos pero no soy la señorita popularidad, aunque eso está bien. ¿Tengo un sexi novio?, no, ni sexi, ni normal, ni feo, ni nada… soy la señorita invisible para los chicos. ¿Entré a la fraternidad más prestigiosa? Pues si, es lo único de mi lista que pareció cumplirse. Justo ahora estoy en “Anbu” la casa con mayor prestigio de todo Tokio, no sé como logré entrar, solo sé que era un sueño hecho realidad. Y claro, al ser una sociedad mixta, estaba preparada mentalmente para lidiar mucho con hombres, pero no sabía que el compartir habitación con ellos era parte del trato. Al menos no lo supe hasta mi segundo año, que tuve que compartir habitación con el primo de una de mis mejores amigas: Hyuga Neji. Los encargados de la casa dijeron que eso ayudaría a formarnos carácter, era algo así como “conociendo mejor al enemigo”, se supone que al vivir de manera mixta, una aprende a no dejarse intimidar tan fácilmente. Vivir con Neji era fácil, casi nunca estaba pues todo el tiempo se la vivía en la biblioteca o en el departamento de su novia.
Pero ahora… me toca compartir habitación con nada más y nada menos, que el galán por excelencia.
Durante los primeros tres años solía mirarlo en las actividades que teníamos en conjunto, ya que eran las únicas veces que podía posar mis ojos en él. Ambos estudiamos carreras diferentes así que usualmente no solemos cruzarnos en el camino del otro, así que cuando al inicio del último año, se hizo el nuevo reparto de habitaciones y escuché su nombre junto al mío, bueno casi brinqué de alegría, de no ser porque casi me ahogué con el refresco que tomaba.
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—Recuerden que esto es más por estrategia, que por otra cosa —comentó Kakashi sin expresión alguna—. Se espera que se comporten a la altura y aprendan a pasar inadvertidos para el enemigo, en éste caso, sus compañeros de habitación.
Le di un sorbo a mi refresco y crucé los dedos para que no me fuese a tocar alguien desagradable como Rock Lee, no me caía mal, pero he escuchado que es un desastre vivir con él y yo no necesitaba más líos en mi vida, y mucho menos en mi último año en la universidad.
Kakashi comenzó a repartir las llaves de las habitaciones y todo el mundo guardaba silencio, excepto cuando era turno de alguien “famoso” escolarmente hablando, ya que soltaban un silbido de sorpresa cuando escuchaban el nombre del que sería su compañero. Nombres como: Sabaku No Gaara, Hyuga Neji, Uzumaki Naruto o Uchiha Sasuke, eran los más esperados, ya veía a las chicas cotillear emocionadas.
—Sabaku no Gaara irá éste año con Yamanaka Ino —escuché y la cerda a mi lado soltó una risita de emoción.
—Tranquila cerda, no es como si te hubieses ganado un millón de dólares —le murmuré antes de que ella me mostrara la lengua, para después correr por su nueva llave. Ino solía ser una de mis mejores amigas, y por supuesto, la que activaba mi lado maquiavélico. Era una mala influencia casi todo el tiempo, pero así la quería.
—Es todavía mejor —me murmuró una vez que regresó, yo rodé los ojos y le di otro sorbo a mi refresco.
A ella le siguieron otros chicos como: Shikamaru, Lee, Sai, Shino, Kiba y Naruto. Ese último fue asignado con mi amiga Hinata, quien estuvo a punto de desmayarse de la impresión, por suerte la cerda le dio un leve pellizco y ésta reaccionó para ir por su llave. Llevaba enamorada del rubio como dos años y aún no lograba nada de nada.
Como yo con Sasuke…
—Haruno Sakura irá éste año con Uchiha Sasuke —estaba dándole otro sorbo a mi refresco y cuando escuché eso, no pude más que escupir el líquido con fuerza, mojando en el proceso a la pobre de Hinata. Comencé a toser, mientras alguien golpeaba mi espalda.
¿Había escuchado bien?
—Vamos frentona, levántate y ve a por tu llave —la voz de Ino llegó levemente a mis oídos y me obligué a respirar. Me obligué a moverme y corrí por mi llave, me topé con la mirada divertida del sensei y los ojos inexpresivos de Sasuke. Un escalofrío me recorrió y regresé a mi lugar casi corriendo. ¿Por qué me tenía que haber tocado con él?, yo era perfectamente feliz observándolo en silencio a lo lejos, no necesitaba una muerte prematura por vivir cerca de él.
¡No te quejes y disfruta! Me gritó mi vocecilla interna y gemí. Sería un último año de lo más… intenso.
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Volví a mirar el reloj y ya eran casi las siete con treinta, me levanté rápidamente y estiré mis brazos, era hora de prepararse para ir a clases. Tomé mi neceser, una toalla y me apresuré a entrar al baño, un repentino escalofrío me indicaba que él había puesto sus ojos en mí y eso me ponía los nervios de punta.
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Cerca del medio día, me reuní con la cerda para tomar el almuerzo, ambas estudiábamos lo mismo, así que podíamos charlar juntas sobre trivialidades durante nuestros ratos libres. Nos sentamos debajo de un par de árboles y tomé mi sándwich, para después darle una mordida. Amaba el pavo.
—¿Qué tal te ha ido en el examen de Anko? —preguntó mientras destapaba su plato de ensalada de pollo.
—Creo que bien, estudié demasiado ayer para su prueba y te juro que si saco mala nota… —solté un suspiro y destapé mi jugo.
—Tranquila frentona, te estresas demasiado —comentó sonriente—, ya verás como sacas sobresaliente.
—Eso espero —comenté antes de darle otra mordida a mi sándwich—. Odio los exámenes, es demasiado… estresante. Te juro que hasta me duele el cuello.
Llevé la mano derecha a mi cuello y lo masajeé levemente, tenía tan tensados los nervios, que de verdad dolía.
—A ti lo que te hace falta es un buen polvo para que te des estreses —la fulminé con la mirada y negué con la cabeza.
—No me hace falta eso, gracias.
—¡Vamos Sakura! —bufó—, ya sé que quieres morir virgen, pero ¡Dios! De verdad te hace falta, mínimo deberías meterte mano tu misma a veces.
—¡Ino! —grité al tiempo en que le arrojaba la tapa de mi botella de jugo—, quieres dejar de decir esas cosas en público.
—Hay qué, a ellos no les avergüenza porque si lo hacen, todos lo hacen.
—Yo, no.
Ino soltó una risotada y me concentré en seguir comiendo, casi podía apostar a que mis mejillas ardían, debido al par de miradas que se habían enfocado en nosotras.
—Toma —dijo Ino dejando una tarjeta sobre una de mis piernas.
—¿Qué es esto? —pregunté mientras la tomaba. Tenía un nombre y numero de cuenta escritos, pero nada más.
—Tu salvación —contestó sonriente antes de tomar un bocado de su ensalada—, sólo debes depositar cincuenta dólares en esa cuenta, llenar una forma de registro y te llegará todos los días a tu móvil una dirección IP para que accedas a internet.
—¿Y para qué me serviría esa dirección IP? —pregunté dejando la tarjeta de lado.
—Para ingresar, ¡duuh! —contestó irónicamente y rodé los ojos—. Bien, bien. Esa dirección que te llegará es de una estación de radio privada, solo los más exclusivos tenemos acceso a ella y obviamente debes pagar primero. La cuota se paga cada mes y es exclusiva para mujeres.
—¿Y cómo porque piensas que me interesa esa estación de radio exclusiva? —pregunté intrigada.
—Te gustará y me lo agradecerás. Dejarás de ser una amargada, ya verás.
—No soy amargada —repliqué y ella me ignoró. Volví a mirar la dichosa tarjeta y lo medité por un rato.
¿Desde cuando las estaciones de radio online te cobran por dejarlos escuchar?, ¿Y por qué es tan exclusiva que diario cambian la dirección IP?
Mi vena de curiosidad afloró y como toda buena periodista, accedí a seguirle la corriente a la cerda. Puede que de todo esto saliera una buena historia que contar.
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Miré por décima vez la dirección en mi móvil y suspiré.
Había realizado el pago y llenado ese estúpido formulario, y casi dos minutos después, me llegó la confirmación y una hora. Decía que en punto de las diez de la noche mi vida cambiaría, casi era para reír, excepto por el hecho de que una parte de mí estaba emocionada de que la hora llegara. No sabía en lo que me había metido Ino y era intrigante.
Tomé mi laptop para después acomodarme sobre la cama, sabía que Sasuke no llegaría hasta pasada la media noche, siempre era así, por lo tanto, no tenía que preocuparme de ser pillada en algo “secreto”. Me coloqué un par de audífonos e introduje la dirección en la barra del navegador. Unos segundos después, se abrió una pantalla color blanco con rojo, que tenía como titulo: “Mi Voz, tu adicción”, mis ojos se abrieron desmesuradamente y contuve la respiración. ¿en qué diablos me había metido esa cerda?. Pasé mis ojos por las diferentes opciones de la página y todas estaban relacionadas con sexo. Parecía haber temas interesantes acompañados de algunas imágenes demasiado sugerentes.
—Esa cerda dijo que era una estación de radio, no una… —mascullé molesta.
Unos segundos después, una canción bastante conocida para mí comenzó a sonar, así que la dejé y continué vagando por la famosa página, le di clic en una pestaña que decía: “tema del día” y otra hoja nueva cargó, para después aparecer el titulo: “¿Sabes cuales son los beneficios del orgasmo?
Enrojecí y desvié la mirada.
¿Qué tan patético era admitir que ni siquiera había tenido uno de esos?, con veintiún años de edad, no sé lo que es un orgasmo. La primera vez que tuve relaciones, fue cuando tenía dieciséis años y no estuve ni cerca de experimentar uno, no vi lucecitas de colores, ni me sentí caer al vacío, o me elevé al nirvana, no tuve nada. Patética.
Antes de que comenzara a leer, la canción terminó y dio paso a una voz que me maravilló.
Buenas noches radioescuchas, hoy estamos aquí como siempre, con la única finalidad. ¿Ya saben todas cual es? —se hizo el silencio y una musiquilla de fondo inició—. Así es, de que todas queden satisfechas sexualmente.
Tosí audiblemente y me concentré en lo que escuchaba.
—Como siempre, habrá un par de llamadas hasta el final, mientras iniciaremos con el tema del día —la voz cambió y me dejó sin respiración. Daba el toque de ser fría, sexi y misteriosa—. ¿Saben cuales son los beneficios del orgasmo?,
Me recosté sobre la cama y dejé la lap de lado, cerré los ojos y me dediqué a escuchar lo que la sexi voz tenía para decir. Comenzó a decir algo sobre que la estimulación de zonas erógenas se puede dar en pareja o en solitario. Que incluso los pensamientos eróticos son placenteros y de gran ayuda a la hora de… pff.
¿Quién diría que estoy aquí, toda excitada por la voz de un desconocido?
Muchos de los beneficios que se pueden obtener, para los que no saben, son: quema de calorías, protección contra el cáncer o incluso contra enfermedades cardiacas, ya que el aumento del torrente sanguíneo provoca la disminución de riesgos de sufrir un ataque cardiovascular —continuó diciendo la otra sexi voz, que era más bien como intimidante y prohibida, ¿eso tiene sentido?
Se sabe que disminuye la ansiedad y el estrés. Ya que el simple acto, relaja no solo los músculos, si no también la mente. Es tan efectivo como recibir un buen masaje y por supuesto, es muchísimo mejor —la perfecta voz continuó—. Además también ayuda a eliminar los dolores de cabeza, así que el viejo truco de “me duele la cabeza”, no es para nada creíble.
Son demasiados los puntos positivos que trae el orgasmo al cuerpo, y todos pueden checarlos en el link aquí mismo en la página. Todos están completamente detallados y explicados.
Ahora, les daré un ejemplo de los beneficios. Es hora de que todas se recuesten sobre donde estén más cómodas y se preparen para elevarse al nirvana —el solo escuchar eso, logró que todo mi cuerpo vibrara de emoción, me acomodé y solté un gran suspiro—. Cierren los ojos —ordenó al tiempo en que una canción suave comenzaba a sonar de fondo—. Quiero que dejen su mente en blanco y se guíen únicamente por mi voz. Saboreen su labio inferior e imaginen que unos dientes se están enterrando en ese trozo de carne, suave y dolorosamente. Visualicen al objeto de su deseo y déjense llevar.
Involuntariamente la imagen de Sasuke apareció delante de mí y gemí.
Ahora lleven ambas manos a sus pechos y comiencen a masajearlos, dejen que su mente mande y le diga a su conciencia que es el objeto de su deseo quien las está tocando. Sienten sus pezones duros y listos para ser mordidos. Algo húmedo los acaricia y pueden sentir como su vagina se está humedeciendo, está pidiendo atención. Deslicen su mano derecha hacia aquella área y déjense hacer.
Cada cosa que decía, yo la hacía y era genial… mi mente dejó de pensar en nada más, que no fuera esa sexi voz ordenándome cosas y en Sasuke como protagonista. Podía imaginar que era él quien me acariciaba, que era él quien pasaba su lengua por mis senos y quien introducía uno de sus dedos en mi interior. A penas era consiente de los gemidos que llenaban la habitación, o del sudor que resbalaba por partes de mi cuerpo, o de la humedad que se deslizaba por mis dedos. Todo lo que sabía era que Sasuke me tocaba y que me encantaba. Aceleré los movimientos, tal y como esa perfecta voz ordenó; poco a poco mi cuerpo comenzó a entrar en un vórtice desconocido y pude sentir como cada uno de mis músculos se contraía, para después explotar de una manera refrescante. Mi corazón latía como a mil por hora y mi respiración era demasiado agitada, apenas era consiente de algo. Los audífonos se resbalaron de mis orejas y gemí.
¿Así que así se sentía un orgasmo?... ¡Increíble!
Parpadeé y tomé una gran bocanada de aire, humedecí mis labios con mi lengua y suspiré. Esa había sido la experiencia más increíble que había tenido hasta el momento, y estaba segura que hacerlo en pareja era aún más increíble.
Sobre todo si tu pareja es Sasuke Uchiha… me gritó mi vocecilla. Reí y negué con diversión. ¡Ya quisiera!
Observé la hora y ya casi era media noche, me levanté de la cama, cerré la computadora y corrí al baño, necesitaba una buena ducha que me despejara y luego arreglar un poco, antes de que Sasuke regresara y se diese cuenta de que había estado haciendo algo indebido en nuestra habitación.
Ahora si le veía el inconveniente a no tener habitaciones separadas, ni siquiera una cortina separaba nuestras camas, ¡nada!, el cuarto era de una pieza y las camas se ubicaban una frente a la otra. ¡menudo relajo cuando deseas tener algo de intimidad!
Me duché lo más aprisa que pude, me coloqué la pijama y perfumé un poco la estancia. Seguro que él notaría el aroma, pero era preferible a que percibiera otro tipo de aroma y lo llevara a cuestionarme sobre eso. Tomé mis libros para el examen de literatura, encendí la pequeña lámpara de mi escritorio y me senté a estudiar, la locura había terminado y era mejor volver a los deberes para no reprobar.
Diez minutos después, la llave en a cerradura principal anunció que Sasuke estaba de regreso y como de costumbre, me tensé por completo. Fingí poner toda mi atención en mis notas, cuando lo que realmente hacía era mirarlo a hurtadillas. Él se quitó su chaqueta, la aventó en la cama y después se encaminó al baño. Abrí la boca para tratar de llenar mis pulmones de aire, y su loción captó mi atención, olía tan jodidamente bien que ya podía sentir mi piel erizarse.
Volvió a salir del baño y comenzó a despojarse de su ropa, para después quedar solo en bóxers, lo que hizo que me sonrojara hasta las orejas. Desvié la mirada y las imágenes de lo que antes había sucedido me golpearon, inmediatamente cierta parte de mi anatomía comenzó a hormiguear y me odié por haber usado su imagen para mis perversos actos.
Aclaré mi garganta y volví a mirar como encendía la luz de su mesilla, para después sacar una libreta. Él estudiaba negocios internacionales, hasta donde sabía, él se preparaba para ser el siguiente a cargo de la empresa de su padre: Uchiha corp. Mis ojos se fijaron en sus labios y mordí los míos, se veían tan malditamente apetecibles que…
¡Dios, que estoy pensando!
Cerré mi libro y apagué mi lámpara. No podía creer que mi mente estuviera divagando, ¡todo gracias a esa cerda!, ahora me volveré completamente loca.
Me metí debajo de las mantas y cerré los ojos, esperaba no pensar en nada de lo ocurrido esa noche. No quería saber nada de estaciones de radio secretas o voces sexi salidas de mi mejor ensueño.
Bueno, debo admitir que uno de los sujetos es digno para estar en una hot line, su voz te atrapa de una manera tan… intensa, que podría pasar horas escuchándolo hablar y sería feliz.
¿Cómo será la voz de Sasuke?, ¿Será así de sexi o será aún más perfecta?
Espero pronto averiguarlo…
Continuará…
¡Hola!
¿Qué les ha parecido el nuevo fic?
Me he emocionado mucho escribiéndolo, ya saben, mis locas ideas y yo estamos de regreso.
Espero que me den su opinión y me dejen un review para hacerme saber lo que piensan del fic. Sólo les quitará un par de minutos :)

Cuídense y nos estamos leyendo.
¡Sayo!
Tsukisaku

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