lunes, 22 de julio de 2013

Tú voz, mi adicción Cap2

Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
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TU VOZ, MI ADICCIÓN
By Tsukisaku
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MOLESTA
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Le di otra mordida a mi sándwich y fingí no escuchar hablar a la cerda, aunque estaba completamente segura de que no dejaría el tema por la paz. Llevaba más de diez minutos preguntándome una y otra vez por lo que había hecho con la tarjeta, deseaba saber si entré a la página o si me acobardé.
—Vamos frentona, mírame al menos —me dijo fingiendo seriedad, la miré de reojo y su boca se abrió en una perfecta “o” —. ¡Lo hiciste!
—¿Quieres callarte? —le recriminé por lo bajo mientras intentaba fulminarla con la mirada—. Todo el mundo te escuchará.
—Pero lo hiciste —chilló otra vez—, tienes la mirada.
—¿Qué mirada?, ¿De qué hablas? —desvié la vista y mordí mi emparedado una vez más.
—La de ensoñación —contestó feliz, la miré por el rabillo del ojo y vi como le daba un mordisco a su comida—, todas pasamos por esa mirada luego de conocer la estación.
Rodé los ojos.
—Ino —comencé—, estás loca.
—Lo estoy —aceptó—, pero entraste ayer… ¿lo niegas?
Sopesé la opción de negarme pero, ¿Qué sentido tenía?, Ino no dejaría de molestarme ni aunque le jurara mil veces que no había accesado a esa estúpida página.

—No —bufé—, pero por favor, sé más discreta —la regañé antes de fijar la vista en el pasto. Tomé una gran bocanada de aire y me preparé para la avalancha de preguntas que seguramente la cerda me soltaría. Le di un nuevo mordisco a mi comida y observé el reloj de soslayo, pronto terminaría el descanso y tendría un nuevo examen que presentar.
—¡Lo sabía! —exclamó sonriente—, ¿A poco no está genial lo que hacen?, te juro que mi primera vez fue… uff. Sin palabras.
Rodé los ojos y levanté la mano.
—Sin detalles, gracias —no necesitaba saber más de lo necesario, mi salud mental así lo requería—. Oye y… ¿se sabe quienes son los…?
¿Cómo llamarlos?, ¿los de la voz sexi?, ¿los que te causan orgasmos todas las noches?
Vaya, lo encuentro ridículo.
—Pues no —contestó como si fuera obvio—. Imagínate que alguien lo supiera, no los dejarían tranquilos —explicó y asentí. Tenía razón. —Pero como buena reportera que soy… descubrí que el dueño de la idea o de la página, es un tal Jiraiya que es el famoso autor de los libros esos que lee mucho Kakashi… “Icha Icha Paradise”
—Vaya —murmuré—, supongo que tiene sentido…
—Además también sé que los chicos usan un aparato especial que les distorsiona la voz un poco —continuó explicando y sentí un ligero atisbo de decepción.
—¿Ósea que no es su voz real?
—Lo es, pero se las modifican un poco y tiene lógica, como ya te dije cualquiera los reconocería —dijo antes de darle un bocado a su ensalada.
—Pero la esencia está, eso es lo bueno —solté un suspiro. Si yo pudiera descubrir quienes son los dos sujetos… sería tan feliz.
—Claro, recuerda que después de todo, la imaginación es el punto clave de todo esto —comentó con una sonrisa pícara—, deberías intentar llamar, te aseguro que no te arrepentirás.
Me visualicé a mi misma llamándolos y me sonrojé con fuerza, no sabía si podría hacerlo. Una llamada era más… íntima, ¿y si realmente eran chicos conocidos?, ¿y si ellos me reconocían la voz?, ¡peor! ¿Si Sasuke me descubría en esa llamada haciendo cosas intimas?
—Lo pensaré…
¡El que no arriesga no gana!, gritó mi voz interior y mordí mi labio. El solo hecho de imaginar lo que sería escuchar esa voz que me encantó, diciéndome cosas intimas “al oído” lograba que mi corazón diese un vuelco. Podría ser interesante…
—o—
Solté un gran suspiro y me sentí satisfecha. Alegre, se podría decir.
Acababa de hablar con Kakashi, el director de Anbu –mi fraternidad– y me había prometido ayudarme a encontrar un buen trabajo de medio tiempo. Me faltaban meses para finalizar la carrera y ya era hora de que comenzara a laborar en algo de utilidad. No esperaba el gran empleo estelar, pero tenía la firme idea de comenzar en algún lado  y con el tiempo ascender. Anbu, al ser la mejor fraternidad de ésta ciudad, se encargaba de conseguirles buenos empleos a sus internos; se decía que las mejores empresas de Japón se peleaban por obtener a los integrantes con mayor nivel, y el mío era de los mejores así que esperaba correr con suerte.
Regresé a mi habitación, ya que necesitaba comenzar con la lista de deberes del día. Cuando entré me quedé sin respiración por dos segundos, él estaba ahí, haciendo tarea en su escritorio. Cerré la puerta y me deslicé en silencio a mi lado de la estancia, tomé asiento en mi silla y saqué las libretas que necesitaría. Mi corazón latía frenéticamente y podía apostar a que estaba sonrojada, ¡que infantil eres Sakura! Me regañé. Cualquiera podría pensar que ya estaría acostumbrada a estar encerrada en éste pequeño espacio con él, pero… no. El primer mes solía encerrarme en la biblioteca de la casa y allí hacia mis tareas, ya que no quería incordiarlo, pero después Ino me convenció para no ser una cobarde y las últimas casi cuatro semanas, me quedaba aquí en completo silencio. Él rara vez se escabullía por las tardes, así que yo era feliz de poder estar cerca suyo, aunque fuese sin cruzar una palabra. Giré la cabeza para verlo sobre mi hombro y mi corazón dio un vuelco, a pesar de que únicamente veía su espalda y su hermosa cabellera, ¡me encantaba!
Podía imaginar lo que sería pasar mis dedos por su sedoso cabello azabache y poder acariciar su perfecta –y bien formada– espalda, además de su rostro, su pecho, sus labios y… ¡alto ya!. Sasuke se removió y regresé la vista a mi libreta, era una clase de enferma y me avergonzaba de ello.
Lo que es una vergüenza es que aún no te atrevas a hablarle, recordó mi molesta voz interna y bufé. ¡Claro, es fácil decirlo!... pero no hacerlo. La única vez que intenté acercarme, me quedé en shock, su presencia era demasiado imponente y yo… bueno, no soy exactamente la más confiada del mundo. ¿Qué se supone que le dices a un chico tan atractivo para atraer su atención y sin que crea que eres una loca?, Sasuke es del tipo de persona que obtiene toda la atención incluso sin desearla, todas las chicas van queriendo besar el suelo que pisa y yo... me aterro de solo pensar que quizá me considere obsoleta o molesta. No conozco de él más allá de lo que veo y no sé si estoy lista para indagar más en su vida. ¿Y si resulta ser un patán?, ¿Qué si me trata mal?
¡Que tal si es un amor y sólo te montas películas ridículas!, gritó mi vocecilla. ¡Ve allá y háblale!
Mordí la punta de la pluma que sostenía entre mis dedos y luego tomé una gran bocanada de aire.
Está bien, lo intentaría y sólo porque mi inner tiene razón, Sasuke puede ser el amor de mi vida y estoy desperdiciando tiempo. Bueno, eso y que realmente deseaba conocer su voz. Me levanté y caminé lo más decidida que pude hasta su escritorio, una vez que estuve allí respiré profundamente.
—Disculpa —inicié lo más segura que pude—, tendrás un… lápiz que me prestes, es que el mío se perdió y…
Antes de que terminara de hablar, él me tendió el suyo sin si quiera levantar la vista del libro que leía. Dudé en tomarlo pero al final lo hice.
—Gracias —le dije antes de regresar a mi silla.
Eso había sido patético y triste. ¡Ni siquiera se había dignado a mirarme! O a hablarme. Cerré los ojos y dejé que la decepción me inundara.
No te sientas así, reconoce que tu intento de conversación fue patético, ¡intenta algo mejor! Gritó mi voz interna y bufé. Lo intentaría, pero después, ya era suficiente humillación por un rato.
¡Cobarde!
Decidí ignorar esa parte de mí y enfocarme en la tarea, ya después vería que hacer. Un rato más tarde, terminé de redactar el proyecto que tenía pendiente, así que me dispuse a bajar por un jugo o quizá algo de fruta. Me puse de pie y al mismo tiempo él lo hizo, opté por regresarle su lápiz antes de que se fuera, así que –casi– corrí y se lo entregué.
—Gracias por el lápiz —le sonreí y él clavó sus ojos en mí. Un sonrojo golpeó mis mejillas y me regañé mentalmente.
—Hmph —lo tomó y lo dejó en su escritorio antes de caminar al baño.
¿Hmph?, ¡Qué diablos en Hmph!
Suspiré derrotada y salí de la habitación, llevaba dos intentos fallidos.
¡Si es que a eso le puedes llamar intentos!, gritó mi inner y rodé los ojos.
Bajé las escaleras y caminé a la cocina, me encontré con Naruto intentando hacer funcionar el horno de microondas, me miró y esbozó una gran sonrisa.
—Sakura-Chan —saludó—, ¿quieres algo de Ramen?, calentaré un poco y puedo compartirlo contigo.
—No, gracias —negué con la cabeza al tiempo en que abría el refrigerador—, prefiero algo de ésta ensalada de pollo —dije tomando un gran traste.
—Ah, bueno… —murmuró fijando su atención al aparatejo nuevamente.
Tomé el gran toper y caminé hacia el estante de los platos, tomé uno y una cuchara de un cajón, para después comenzar a servirme un poco.
—¡Vaya, pensé que nunca bajarías de tu encierro! —le dijo Naruto a alguien que recién entraba, pero no miré—, ¿Ramen? —preguntó y no obtuvo respuesta, en lugar de eso se abrió el refrigerador. Terminé de servirme mi ensalada y tapé para regresarlo a la nevera.
—Eres un amargado, yo todavía de que me preocupo porque comas algo saludable, te niegas —Naruto siguió diciendo y giré el rostro. Tragué saliva, Sasuke estaba ahí y miraba al rubio con una cara de “Eso no es saludable en lo absoluto”, enseguida sus ojos se clavaron en mí y me quitó la ensalada.
¿A caso no podía pedirla por favor? Entrecerré los ojos y volví a abrir la nevera para tomar un jugo.
—Teme, no seas grosero con Sakura-Chan —bufó Naruto y le sonreí, tomé mi plato mientras Sasuke se servía un poco de ensalada y me dispuse a salir de la cocina—. Si continúas así, morirás solo como una piedra ‘ttebayo.
—Hmph.
Salí de la cocina y alcancé a escuchar su “Hmph”, ¿Qué acaso el chico no sabe decir nada más?
Me encaminé al comedor y me senté, sería mejor apresurarme a comer algo, ya que debía seguir estudiando para mi próximo examen.

—o—

Cerca de las diez de la noche, el Uchiha se esfumó como de costumbre de la habitación, así que me acomodé en mi cama con la portátil en mano y esperé a que cargara para introducir el “Url” del día. Era raro que siempre desaparecieran algunos de los chicos por las noches, pero se rumoraba que era cuando practicaban mejor al futbol, ya que así no tenían a las chicas acosándolos continuamente, ni tampoco sufrían por el sol. A mi me sonaba más a que se iban a pasar el rato conquistando mujeres, pero ¿Quién sabe?, quizá algún día sea otro misterio que me guste descubrir.
Observé el reloj y entré a la página, vagueé por el tema del día: “Posiciones sexuales interesantes”, le di click y me pasó a otra hoja que estaba repleta de dibujos bastante explícitos, mi cara ardió y le di una ojeada a algunas que parecían bastante interesantes para descubrir. Unas se veían realmente incómodas y otras difíciles de lograr. Bufé frustrada, mi vida sexual era tan nula, que todo lo que podía hacer era leer al respecto y disfrutar.
Me salí de ahí y entré a otro espacio, donde había “Relatos eróticos”, le di un vistazo al menú y varios títulos me sorprendieron, parecían bastante sugerentes e interesantes… mordí mi labio, tenía ganas de leer pero no ahora, debía concentrarme en la relajación que estaba por comenzar. La música se detuvo y otra sexi voz apareció, no me parecía que fuese como las del día anterior, así que eso me decía que eran más de dos sujetos, ¡Vaya!
El chico en cuestión dio la introducción, y otro más lo acompañó dando el tema del día, así como un par de números telefónicos para que allí se comunicaran al final del programa y dos afortunadas tendrían la dicha de ser atendidas de manera personal. Dejé pasar lo de los números, ya que hoy no estaba mi voz favorita presente y era el único que me interesaba.
El momento de relajarse llegó y fue tan exquisito como el anterior, logré tener un orgasmo con el solo hecho de recordar como me miraba Sasuke con esos profundos ojos ónix, como si pudiese traspasar mi alma con sólo verme fijamente. Solté un gran suspiro y apagué la laptop.
¡Todo sería más divertido si tuviese un novio!
Volví a asear todo como la noche anterior y me puse a estudiar otro rato más, esto de relajarse tenía un lado bueno y uno malo. El bueno pues era obvio, tenías orgasmos y un montón de cosas interesantes para leer. El lado no tan aceptable llegaba cuando te dabas cuenta que estas tan sola, que lo único que te queda por hacer es leer o escuchar a alguien más narrar cosas pervertidas para que puedas tener un orgasmo medianamente decente.
Realmente quería un novio y no cualquiera, quería a Sasuke.
Gimoteé, me estaba comportando patéticamente.
—Ánimo Sakura, no todo está perdido —me dije. Unos dos segundos después, la puerta se abrió e ingresó el Uchiha con una pequeña maleta en mano. Lo ignoré por mi salud mental y me metí a la cama, era mejor no pensar en él durante un buen rato, o terminaría implorándole por un buen polvo.

A la mañana siguiente decidí saltarme mi rutina y me levanté mucho antes que él, necesitaba estar lista en el comedor e intentar escuchar a Sasuke hablar. Sabía que el desayunaba siempre algo ligero antes de irse a clases, así que era mi oportunidad. Tomé mis cosas cuando él se levantó y salí corriendo, me adentré a la cocina para prepararme un desayuno que consistiera en algo más que en una barra de cereal y un trago de leche, cosa que comía todas las mañanas. La mujer que nos ayudaba con las comidas me preparó unos hot cakes y un jugo de naranja, me senté a comer cuando varios chicos más bajaron y se situaron a lo largo de la mesa. Naruto pasó en compañía de Lee y me saludaron efusivamente. Ino bajó unos minutos después y me sonrió ampliamente.
—¿Te has caído de la cama? —se burló al tiempo en que tomaba un plato de fruta y se sentaba a un lado de mí.
—Muy graciosa cerda —bufé. Ni ella ni nadie más sabían porque yo siempre salía corriendo por las mañanas, y es que en teoría, las chicas se bañaban antes que los chicos por aquello de que suelen tomarse más tiempo para arreglarse. La única excepción a la regla desde hace dos meses era yo, y eso se debía a que me había tomado como un ritual el espiar a Sasuke cuando salía de la ducha. Era mi sucio secreto.
Ella comenzó a parlotear sobre el examen que tendríamos hoy, pero la ignoré ya que toda mi atención estaba sobre las escaleras, esperaba ver a Sasuke y seguirlo a la cocina. Unos minutos más tarde apareció y me bebí el jugo de naranja como de rayo, necesitaba un buen pretexto para seguirlo.
—Si, lo sé —le murmuré a Ino antes de ponerme de pie, me parecía que me había dicho que estaba muy rara o algo así. Tomé mi vaso y corrí a la cocina, justo para ver como la encargada le entregaba un plato con un sándwich y un vaso de jugo a mi compañero de habitación. Esperé a que él le agradeciera, pero nada, así como entró salió. Solo bufó un “Hmph” y pasó a un lado de mí.
—Me podría servir un poco más de jugo, por favor —dije la última parte más fuerte con la esperanza de que ese Uchiha me escuchara y aprendiera un poco de modales.
Cuando regresé a la mesa, terminé de comer en silencio, poniendo mucha atención en él, pero no parecía interesado en charlar ésa mañana… Como siempre, parece mudo.
—Ino —le susurré y ella se acercó más a mí—, ¿alguna vez has escuchado hablar a Sasuke?
—Claro —contestó—, pero no es muy dado a eso, él es más del tipo serio y sexi.
Rodé los ojos.
Definitivamente era otro intento fallido, así que me puse de pie y apuré a la cerda para que nos fuéramos, prefería estar a tiempo por una sola vez. Salimos de la casa y caminamos a nuestra facultad, Ino me contaba sobre lo serio y antipático que le parecía el Uchiha, aunque decía que todo se compensaba con su perfecto atractivo.
—A mi me gustaba también, lo sabes —continúo—, pero como nunca habla con nadie salvo con sus amigos, preferí poner mis ojos en alguien más… y es que Gaara es tan atractivo y enigmático que me encanta.
Le sonreí y seguimos caminando, estábamos por llegar y yo debía desviarme a la biblioteca por un par de libros. Una vez que me separé de Ino, corrí por los libros. Entré al gran edificio y me encaminé al segundo piso, necesitaba dos libros de historia periodística, antes de que comenzaran las clases, para un proyecto que haríamos más tarde. Me paseé por los grandes estantes hasta que ubiqué la zona que buscaba, tomé la gran escalera y me subí para mirar los títulos, no llevaba ni cinco minutos, cuando alguien chocó con la escalera, miré para ver quien era pero no medité que no me estaba agarrando de la barandilla si no de uno de los libros, así que por el brusco movimiento, caí inevitablemente, solté un grito y cerré los ojos a esperar un golpe que jamás llegó.
—¿Estás bien? —abrí los ojos y –aunque si había caído– no había sido al piso como pensé. Levanté el rostro y me topé con un par de ojos color marrón que me miraban expectantes ¿y adoloridos?, bajé la vista y noté que mi cuerpo había caído sobre el chico.
—Eso creo —murmuré al tiempo en que me movía de su cuerpo, para ponerme de pie. Una vez que ambos estuvimos de pie, sacudimos nuestras ropas y miré como él se llevaba una mano a sus pelirrojos cabellos. Al parecer uno de mis libros cayó de lleno en su cabeza.
—Lo siento —se disculpó—, creo que dejaré de leer mientras camino por los pasillos.
—Lo mismo pienso —le dije mientras tomaba mi libro del suelo. Él hizo lo propio con el suyo y luego estiró su mano para presentarse.
—Sasori, por cierto —estreché su mano y le sonreí.
—Sakura.
—Estás en Anbu, ¿cierto? —asentí y me pregunté como es que lo sabría—, mi primo está allí y te he visto un par de veces entrar —arqueé una ceja—, digamos que no es muy común ver a una chica de cabellos rosados —sonrió y lo imité.
—Lo sé.
—Supongo que nos veremos luego, ¿no? —preguntó y asentí antes de escabullirme fuera.
Eso había sido raro y divertido. Esperaba verlo en esa fiesta que está organizando la hermandad por Hallowin… quizá sea hora de dejar mi obsesión por Sasuke y pasar a algo más tangible. Uno nunca sabe.

—o—

Luego de clases caminé de regreso a casa y antes de subir a hacer tarea, me encaminé a la cocina para tomar una soda, abrí la puerta con fuerza y chocó contra algo que cayó al piso.
—Como lo siento —me disculpé entrando a la cocina, no había medido mis fuerzas y seguramente acababa de derribar a alguien.
—Hmph —Sasuke se levantó y sacudió su ropa, abrí la boca y me sonrojé. ¿De todos los que habitan la casa, debía ser precisamente él?
—Lo siento, de verdad —me disculpé y bufó, tomó la lata que había rodado por el piso de la cocina.
Me quedé viendo como se incorporaba y un arranque de inexplicable valor me inundó.
—¿A caso no sabes decir nada más que “Hmph”? —cuestioné frustrada por no obtener respuestas.
Clavó su penetrante mirada en mis ojos y no cambió su expresión, tan solo me miró por tres segundos, pero se sentía como si me estuviera desnudando el alma.
—Si —contestó—, molesta —y a continuación abandonó la cocina. Me quedé de pie como idiota por no se cuanto tiempo, no sabía si era por que por fin había escuchado su voz, o si era porque me había llamado “molesta”.
O quizá por ambos…
¿Realmente era molesta?
¡Olvida eso! Gritó mi vocecilla, su voz es tan ardiente que podrías incendiar lo que quisieras, si sabes a lo que me refiero.
Bufé y parpadeé, no era momento para que mi lado pervertido aflorara.
Tomé una soda de la nevera y me encaminé a la biblioteca a hacer mi tarea, quizá si era el momento de pasar de Sasuke, al menos por un tiempo, o hasta que deje de parecerle molesta.
Continuará…
¡Hola!

¿Qué tal?
Millones de gracias por todos y cada uno de sus comentarios, me alegra muchísimo que el fic sea tan 

Cuídense y nos estamos leyendo.
¡Sayo!
Tsukisaku

<---CAPITULO 1          CAPITULO 3--->

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